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Mostrando las entradas etiquetadas como jacques becker

Dernier atout (El último en todo) (1942)

Prácticamente desmantelada, debido a la ocupación alemana, la industria cinematográfica francesa estaba bajo control de la censura. Varios de sus grandes cineastas (Jean Renoir, René Clair, Julien Duvivier…) estaban fuera del país, de modo que el cine francés parecía condenado. Pero no todo estaba perdido, por allí asomó como pudo el talento de Jacques Becker o Henri-Georges Clouzot y de un veterano, Marcel Carné que rodaría Los niños del Paraíso (Les enfants du paradise, 1943) en plena ocupación. Becker había sido ayudante de Jean Renoir en la década de 1930, desde La noche de la encrucijada (La nuit du carrefour, 1932) hasta La Marsellesa (La Marseillaise, 1938), lo que lo convertía en alumno, el más aventajado, del gran maestro que por entonces se encontraba exiliado en Estados Unidos. Con el tiempo, Becker seria de los mejores cineastas franceses. Suyas son Se escapó la suerte (Antoine et Antoinette, 1947), París, bajos fondos (Casque d’Or, 1952), No tocar la pasta (Touche...

Calle de la Estrapada (1952)

Los grandes escritores hacen visible en las líneas de sus escritos una voz propia que los diferencia del resto, una voz que desvela pensamientos, individualidades, fantasías, realidades, inquietudes e interpretaciones, tanto del medio de expresión que hacen suyo como del entorno que les afecta. En definitiva, se trata de una voz que, aparte de hacerlos únicos, los sitúa a años luz de quienes no logran encontrar la propia. Lo mismo puede decirse de los compositores, escultores y pintores en sus respectivas artes, también de los grandes cineastas y de sus miradas cinematográficas, aquellas que equilibran lo que podríamos llamar estilo e intenciones propias con aspectos estéticos y éticos que acaban siendo reconocibles en su obra, formas narrativas y temas que los distingue y, en la mayoría de los casos, los aleja de la medianía que suele acompañar al conformismo masivo y al deseo de complacer a la industria y al consumo de siempre lo mismo. La mirada de  Jacques Becker  fue de l...

Jacques Becker. Un ser apasionante y apasionado

En  Mi vida y mi cine ,  Jean Renoir  dedica uno de los capítulos a quien durante ocho años y ocho películas fue su asistente, y su amigo desde el momento en el que se conocieron. Así lo recuerda el responsable de La regla del juego  en sus memorias: <<cuando  Jacques Becker  vino a verme, era un niño, o más bien un muchacho. Representaba a la perfección todo lo que yo detesto: la gran burguesía francesa, el conocimiento de los bares y la práctica de los deportes caros. Una vez que rasqué aquel barniz, me encontré frente a un ser apasionante y apasionado>>*. Y la pasión que  Becker  sentía por el jazz lo empujó a los dieciocho años a enrolarse en la <<Compañía General Trasantlántica para poder ir a Nueva York a visitar a algunos de sus ídolos, en primer lugar  Duke Ellington >>*.  Becker  amaba el jazz y también amaba el cine, por ello no dudó en contrariar a su padre y presentarse ante  Ren...

La Marsellesa (1937)

El cine, la literatura, la música, la pintura, la publicidad, el imaginario y las creencias populares se unen al paso de los años, décadas y siglos, para generar y mitificar en el colectivo símbolos de un momento histórico, pero, al tiempo, provocan que esos iconos pierdan parte del significado real que tuvieron en su época. El devenir temporal también puede ser responsable de que una película rechazada en su día se mitifique o cobre valor con los años, y que un film mal recibido por la crítica, como fue el caso de  La Marsellesa ( La Marseillaise , 1937), sobreviva a quienes no quisieron o no supieron ver sus aciertos. Quizá no comprendieron que estaban ante un film vivo, por momentos desenfadado consecuencia del aire de camaradería y de libertad que respira, que no recrea hechos, sino que se centra en las personas anónimas que los hacen posibles. Personas que, si olvidamos que en la película son arquetipos, podrían ser cualquiera, pues ni son héroes ni villanos, simplemente son ...

Las películas de mi vida (2016)

Documento y ejercicio nostálgico sobre el cine francés sonoro, sobre aquellas películas y protagonistas que llamaron su atención, Las películas de mi vida ( Voyage à travers le cinéma français , 2016) nos propone un recorrido cinematográfico desde la mirada de un enamorado del cine, de un creador de grandes películas y de un cinéfilo al tiempo entusiasta y reflexivo. Los tres son uno y ese uno es Bertrand Tavernier , que a lo largo de ciento noventa minutos nos invita a acompañarlo en su viaje por sus recuerdos cinematográficos. Para quien esté familiarizado con el realismo poético, con el cine francés de posguerra, con el polar y con la nouvelle vague no le sorprenderán los nombres de los directores, actrices, actores, compositores, guionistas o directores artísticos aludidos por el cineasta nacido en Lyon, pero sí les posibilitará recuperar instantes de títulos imprescindibles y detenerse en aspectos que quizá hayan pasado por alto o quizá no. Para quien ignore los grandes films q...

Ali Babá y los cuarenta ladrones (1954)

Para quien pretende poner en práctica ideas propias resulta complicado encontrar el equilibrio entre llevarlas a cabo y mantenerse fiel a ellas dentro de ámbitos como el cinematográfico -aunque esto valdría para cualquier otro, sea personal o profesional-, que parece validar y recompensar la mediocridad y la repetición. Es difícil porque, en un primer momento, no siempre aquello que uno pretende despierta el interés de quien pone el dinero y quizá tampoco la curiosidad del potencial espectador que acude a las salas comerciales en busca de historias que apenas difieren entre sí. Como consecuencia hubo y hay cineastas que han tenido que apartarse de sus intenciones y asumir proyectos de otros. Lo hicieron Luis Buñuel , John Ford ,  Fritz Lang  o Kenji Mizoguchi , por citar cuatro ejemplos ilustres de genios cinematográficos que tuvieron que aceptar encargos ajenos a sus intenciones e intereses creativos, aunque esto solo forma parte de la supervivencia dentro de la industria ...

La noche de la encrucijada (1932)

Después de realizar y destacar con  La golfa ( La chienne , 1931),  Jean Renoir  adaptaba la novela La noche de la encrucijada  ( La nuit du carrefour , 1931) de su amigo  Georges Simenon  en una película protagonizada por su hermano Pierre Renoir , con su sobrino Claude como ayudante de cámara y con Jacques Becker  asumiendo funciones de director de producción. Por tratarse de un film personal, ajeno a la industria cinematográfica, por su elaboración familiar, por su escaso presupuesto, por su libertad formal, por la intención de Renoir  de <<subordinar la intriga al ambiente>> y por el extravío de parte del material filmado, La nuit du carrefour fue <<una experiencia completamente loca, en la que no puedo pensar sin nostalgia>>. Así definía el cineasta en sus memorias la primera adaptación de una novela del escritor belga, una adaptación que relega las pesquisas de Maigret ( Pierre Renoir ) a un plano secundario. A p...

Se escapó la suerte (1947)

La existencia humana podría mal resumirse en la combinación de cotidianidades, de relaciones con el entorno físico y humano, también con uno mismo, y de la tragicómica sucesión de hechos, encuentros, casualidades y experiencias imprevistas, algunas dolorosas, otras alegres e incluso tan satíricas como la ficción que se descubre en películas que se adentran en vidas anónimas que aguardan a que el azar cambie sus monotonías. Mientras aguardan, nada y todo sucede, el tiempo pasa, la lotería no toca y otros juegos de probabilidades remotas les vuelven la espalda una y otra vez. Pero estos individuos no desisten, saben que la vida sigue y continúan disfrutando y sufriendo su cotidianidad, sus relaciones y sus trabajos sin intentar cambiar su suerte. Pero ¿qué sucede si la pasividad resulta premiada? De una situación precaria se pasa a la ilusión que, en mayor o menor media, se observa en ejemplos cinematográficos de quienes acarician la felicidad en el número premiado de un boleto o e...

No tocar la pasta (1953)

Aferrado a su última opción para dejar atrás el entorno de criminalidad con el que ya no se identifica, pero donde se mueve a la perfección, gracias a los conocimientos adquiridos durante años, el delincuente de No tocar la pasta ( Touchez pas au grisb i) está condenado a perder, como también lo están los personajes principales de  Rififí  ( Du rififi chez les hommes ;  Jules Dassin , 1955) y  Bob el jugador  ( Bob le flambeur ;  Jean-Pierre Melville , 1956), otras dos películas clave que, junto a esta filmada por  Jacques Becker , marcaron el posterior desarrollo del cine negro francés, priorizando comportamientos, emociones y silencios, en definitiva, la humanidad que define a sus protagonistas dentro de ambientes nocturnos donde su código de conducta les obliga a asumir decisiones que, en el caso de Max ( Jean Gabin ), implican renunciar a su sueño, a cambio de la vida del amigo a quien en un momento de frustración califica de carga, pero a quie...

Boudu, salvado de las aguas (1932)

En el libro que  André Bazin  dedicó a la obra de  Jean Renoir , el crítico apuntó que <<el encanto de Boudu está en la glorificación de la vulgaridad. En la formalización civilizada y desenfadada de la más fresca lubricidad. Boudu es un filme magníficamente obsceno>>. Esa tendencia a la lujuria se descubre en varios momentos de Boudu, salvado de las aguas ( Boudu sauvé des eaux , 1932 ), pero, más allá de esta cuestión, la comedia filmada por Renoir  a partir de la obra teatral de René Fauchois , opone a dos personajes en quienes se representa el comportamiento instintivo, aquel que define a Boudu ( Michel Simon ), y los convencionalismos de la clase burguesa a la pertenece el librero Edouard Lestingois ( Charles Granval ), aunque a este último no le importaría desprenderse de ellos cuando flirtea con su criada Anne-Marie ( Séverine Lerczinska ). En ese instante de galanteo, sus palabras evidencian deseo, aunque también su condicionamiento dentro de ...

Montparnasse 19 (1958)

Dicen que escuchar es un medio inagotable para adquirir conocimiento, pero no sin antes aceptar la ignorancia que uno mismo posee sobre aquello que escucha, la misma ignorancia que genera la curiosidad y la necesidad de conocer. Volví a pensar en ello, no hace mucho, cuando alguien me habló de Modigliani , con tal convicción en su tono de voz y emoción en el brillo de sus ojos, que deseé saber más acerca de la obra de este genio de la pintura que nunca obtuvo fama en vida. Pero, como aficionado al cine, también pensé en volver a ver el largometraje que presenta los últimos meses de su vida.  Montparnasse 19  fue la penúltima película rodada por Jacques Becker , responsable de  París, bajos fondos ( Casque d'or , 1952) y  La evasión ( Le trou , 1960), obras imprescindibles de un cineasta que inició su carrera cinematográfica como asistente de dirección en la década de 1930, durante la cual trabajó de forma continuada en varias películas de  Jean Renoir ...