<<Es menester llegar al gigante Giordano Bruno, el frailote heroico y enorme especie de Hércules espiritual, perenne luchador con monstruos, para hallar alguien en quien la teoría copernicana se ha convertido de invento particular en cambio del mundo.>> Ortega y Gasset: En torno a Galileo . Una estatua de bronce observa desde su pedestal en la plaza de Campo de’ Fiori el recorrido que conduce hacia el Vaticano. No le quita ojo desde que el 9 de junio de 1889 se dio a conocer a Roma y al mundo. Es obra de Ettore Ferrari. Es el cuerpo de un gigante que vigila. Es la mirada pétrea de Giordano Bruno, quemado en ese mismo lugar en 1600. El fuego de su hoguera no surtió el efecto deseado por sus verdugos, aunque consumiese el cuerpo, no pudo quemar la luz de ideas que iluminaban en el albor del siglo de Galileo y Descartes, el siglo que llevó a la Humanidad a su Edad Moderna. Astrónomo, filósofo, matemático, poeta, Bruno fue, por encima de todo, un pensador libre de dogmatis...