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Mostrando las entradas etiquetadas como david o.selznick

Desde que te fuiste (1944)

Proyecto y empeño personal de David O. Selznick , como ya lo había sido Lo que el viento se llevó ( Gone to the Wind ,  Victor Fleming , 1939) y acabaría siéndolo Duelo al sol ( Duel in the Sun , King Vidor , 1946), el melodrama expuesto en Desde que te fuiste ( Since You Went Away , John Cromwell , 1944) fue la contribución del productor al esfuerzo bélico. Pero quiso hacerlo de un modo distinto, íntimo y reivindicando la figura femenina, aunque no tan novedoso si tenemos en cuenta su referente británico La señora Miniver ( Mrs. Miniver , William Wyler , 1942). Pero al contrario que en Wyler , que se decanta por elevar el tono propagandístico —para juzgar el film, mejor no ignorar el contexto histórico en el que se rueda—, en Selznick el melodrama se emborracha de romanticismo y sensiblería provocando una atmósfera irreal, entre teatral y cinematográfica, no más grande que la vida, sino fuera de la vida; ignoro si más pequeña o grande, pero se desarrolla en un estado alejado ...

Cena a las ocho (1933)

  Cena a las ocho  ( Dinner at Eight , 1933) supuso para la carrera de  George Cukor  un salto de prestigio, no solo por rodar en la MGM , por aquel entonces el estudio más poderoso, ni por contar con un espléndido elenco de actores y de actrices, sino por su dominio de la puesta en escena. Ni exprime los recursos del medio cinematográfico ni abusa del lujo habitual en el estudio del león. No lo precisa, de hecho sería contraproducente en un film cuyo eje son los personajes. Sobre ellos gira cuanto sucede y  Cukor  así parece comprenderlo. Entiende sus peculiaridades y sus intimidades, que son las que dan forma a un film de historias entrelazadas y ambientadas en la alta sociedad neoyorquina. En apariencia, la película tiene todos los ingredientes para ser una producción por y para mayor gloria de sus estrellas y de la Metro , algo así como Grand Hotel ( Edmund Goulding , 1932), pero la naturaleza del film, de mayor complejidad que el desfile de astros pro...

Estación Termini (1953)

El amor y el desamor grandilocuentes no son prioritarios en el cine de Vittorio De Sica , él estaba interesado en el amor, pero en el que nace de su compasión y su honestidad hacia sus personajes, hacia el género humano, hacia los individuos anónimos que pueblan lo mejor de su obra cinematográfica. Los más, vapuleados por la vida y aún así se niegan a perder la entereza con la que se levantan cuando caen, la misma que les empuja a continuar caminando con dignidad por los espacios donde experimentan sus condenas. Eso era lo que interesaba a De Sica y a Cesare Zavattini , el ser humano y creer en una realidad mejor, quizá no tan fantasiosa como la accesible a los marginados de  Milagro en Milán ( Miracolo a Milano , 1951), pero sí una en la que los anónimos golpeados por la vida encuentren la justicia social que se les niega en su día a día. Esto no lo comprendió David O. Selznick cuando decidió buscar en el cineasta italiano un aliado que le devolviese el esplendor pasado, un b...

David O. Selznick. "Algo más grande"

En los años dorados de Hollywood hubo dos productores cuyas compañías independientes miraron de tú a tú a los grandes estudios. Uno fue Samuel Goldwyn , pionero que, junto a Jessy Lasky , había llegado a la localidad californiana en la década de 1910. El otro fue  David O. Selznick , criado dentro de la industria cinematográfica en la que quiso crear la película más grande jamás rodada. Él fue el hombre de las anotaciones interminables y de las adaptaciones cinematográficas que pretendían ser fieles a las obras literarias adaptadas, el responsable del desfile de directores por  Lo que el viento se llevó  y  Duelo al sol , de encumbrar a  Katharine Hepburn ,  Vivien Leigh  o  Jennifer Jones  y de llevar a Hollywood a Ingrid Bergman y a Alfred Hitchcock . Sus  intentos de algo más grande dejaron por el camino espléndidas muestras de la grandeza perseguida:  quería construir el estudio más grande, producir la película más gran...

Ha nacido una estrella (1937)

Es probable que la exitosa experiencia de Hollywood al desnudo ( What Price Hollywood? ;  George Cukor , 1932) convenciese a David O. Selznick  de que  Cukor  era el director ideal para la realización de otra película sobre Hollywood, pero el cineasta, que mantenía una estrecha relación profesional con el productor, rechazó el proyecto por encontrarlo similar al anterior. Contrariamente, años después, Cukor realizaría la versión musical de Ha nacido una estrella ( A Star Is Born , 1937), pero la original, la realizada por William A. Wellman , la supera en muchos aspectos. El resultado del film de Wellman fue un melodrama que resta brillo al star system hollywoodiense , pues saca a relucir la cara oculta de un entorno construido sobre la fantasía generada por las imágenes de las películas y por la propaganda al servicio de los grandes estudios cinematográficos. Dicha fantasía es la que convence a Esther Victoria Blodgett ( Janet Gaynor ) para perseguir su sueño,...

El proceso Paradine (1947)

Las ambiciones artísticas de David O. Selznick hicieron de él un productor independiente con aspiraciones cinematográficas "más grandes que la vida", así lo corroboran superproducciones como  Lo que el viento se llevó ( Gone to the Wind ; Victor Fleming , 1939) o  Duelo al sol ( Duel at Sun ; King Vidor , 1946) y su constante intervención en los rodajes de las películas que produjo. Por su parte, Alfred Hitchcock  era un cineasta consecuente con sus intenciones e intereses creativos, además de ser uno de los directores más importantes de Inglaterra, cuando se produjo su encuentro con Selznick . Antes del rodaje de Posada en Jamaica ( Jamaica Inn , 1939), el productor estadounidense ofreció al realizador británico un contrato para rodar en Hollywood un film sobre la trágica travesía del Titanic, pero aquel proyecto sobre la catástrofe del transatlántico quedó en nada y la asociación de los dos egos dio como primer fruto Rebeca ( Rebecca , 1940), a la que seguirían...

Historia de dos ciudades (1935)

En 1935, la Metro-Goldwyn-Mayer era el estudio más grande y rentable de Hollywood, en buena medida gracias a dos jóvenes de talento y seguros de sí mismos que no guardaban parecido físico como sí lo hacían los dickensianos Sydney Carton y Charles Darnay de Historia de dos ciudades ( A tale of two Cities ). Uno de ellos se llamaba Irving Thalberg , había encumbrado al estudio a la privilegiada posición que ocupaba entre las majors sin necesidad de acreditarse en la pantalla. El otro respondía al nombre de David O'Selznick , era hijo del productor  Lewis J. Selznick y yerno de Louis B. Mayer , el supuesto mandamás de la MGM . A diferencia de Thalberg , Selznick ponía su nombre por partida doble en las películas que producía, delante del título y tras el crédito correspondiente al director del film en cuestión. El primero, fallecido en 1936, pasó a la historia de Hollywood, lo mismo sucedió con David O.Selznick a raíz del monumental éxito de Lo que el viento se llevó ( Gone to...

La reina de Nueva York (1937)

Si bien a  William A. Wellman  se le recuerda más por sus aportaciones bélicas en Alas o También somos seres humanos , al western en Incidente en Ox-Bow , Cielo amarillo o Caravana de mujeres  y al género de aventuras en producciones como La llamada de la selva o Beau Geste , también realizó comedias tan destacadas como La reina de Nueva York ( Nothing Sacred ), en la que la falsedad se convierte en principio y fin de sus intenciones narrativas, dejando en un plano secundario la lucha de sexos característica de la screwball comedy de la época o el romance entre la pareja protagonista, compuesta por una mujer a quien se le dictamina una enfermedad en fase terminal y el periodista que intenta sacar tajada de la desafortunada situación de la joven, a quien inicialmente conoce por un breve artículo en el que se expone su caso de envenenamiento por radio. Walter Cook ( Fredric March ) se presenta al espectador como un periodista que no tiene el menor reparo en engañar al...

King Kong (1933)

  Esta producción, uno de los grandes hitos del cine fantástico de aventuras, inicialmente iba a ser un documental sobre gorilas, o al menos tal era la idea que rondaba por la mente de  Merian C. Cooper antes de comprender que no conseguirían la financiación necesaria para llevar a cabo el proyecto. Al parecer, ante la falta de medios, a Cooper se le ocurrió un modo distinto para acercarse al mundo de los simios y en compañía de   Ernest B. Schoedsack , con quien formó durante años una reconocida pareja de documentalistas, optó por filmar esta variante del mito de la bella y la bestia que destaca por su carácter onírico-fantasioso y por los espectaculares y sorprendentes efectos especiales desarrollados por Willis O'Brien , los cuales juegan un papel fundamental en el desarrollo de un amor imposible, ya que el verdadero protagonista es ese simio gigantesco que se deja deslumbrar por la belleza que descubre en la joven actriz de quien se enamora, sin comprender que nu...

Duelo al sol (1946)

Resulta evidente que el productor David O. Selznick  pretendía asumir el control de Duelo al sol ( Duel in the Sun , 1946) como ya había hecho en ocasiones anteriores y, en mayor o menor medida, lo consiguió, lo que podría explicar que e n determinados momentos la película resulte excesiva, incluso forzada, sin embargo en algún punto de su conjunto alcanza cotas de elevado dramatismo que se deben a la presencia de King Vidor detrás de las cámaras, aunque el cineasta abandonó el rodaje antes de su conclusión, debido a sus diferencias con el productor. Esta constante de   Selznick  por asumir funciones de realizador no fue una novedad, el ejemplo más claro a este respecto se encuentra en  Lo que el viento se llevó (Gone to the Wind , 1939) y como en aquella, en Duelo al sol , el productor contó con la participación de varios directores —entre ellos  William Dieterle , J osef von Sternberg ,  William Cameron Menzies  u Otto Brower —, pero su afán p...

Jennie (1948)

Se puede existir en un mismo presente físico y nunca encontrarse, aunque también se puede vivir en tiempos diferentes —abstracto y tangible— y ser el artista que se enamora de la imagen idealizada y la transforma en la realidad estética que sentimos ante nosotros, la que contemplamos en una obra de arte, la que nos habla y escuchamos, o imaginamos oír y decir, la que nos hace sentir sensaciones y emociones que apenas logramos explicar, porque lo que nos transmite el arte va más allá de la lógica y de la razón. Enamorarse del ideal de belleza y de la fantasía de amor que se encuentran en un mismo tiempo y lugar se hace realidad para Eben Adams ( Joseph Cotten ), un pintor solitario y sin éxito, cuando, aún sin conocer ni sentir tal posibilidad, se detiene ante la niña/mujer a quien evoca, siente, habla y desea pintar. Y ese encuentro entre dos mundos, el terrenal y el ideal, es posible porque la belleza y el amor existen en la ilusión estética del artista, efímera y a la vez etern...