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Mostrando las entradas etiquetadas como marcello mastroianni

La noche de Varennes (1982)

Maquillar el tiempo Por Antonio Pardines Viajero y amante incansable e insaciable mientras la vitalidad aguante, Ettore Scola nos descubre en La noche de Varennes ( La nuit de Varennes , 1982) a un Giacomo Casanova ( Marcello Mastroianni ) cansado, patético, resignado a ya solo ser un nombre mitificado en un tiempo en el que su vitalismo y su capacidad de amar, de hacer gozar a miles de cuerpos femeninos de toda Europa, ha quedado en el recuerdo, el que dará forma a su voluminoso libro de memorias. Tal vez ese voluminoso texto sea un intento del anciano de recuperarse en épocas que rememora más felices y satisfactorias, pues, ahora, el anciano Giacomo transita por un entorno más vivo que él; aunque más que vivo podría decirse revolucionado por las ideas políticas y su violenta puesta en práctica. Casanova nunca mostró excesivo interés por la política, lo mostraba por las mujeres, sin importarle el origen de cuna o las medidas de sus cuerpos. Era el amante, el que se entrega al placer ...

El paso suspendido de la cigüeña (1991)

Hay cineastas que, como Denis Villeneuve en su adaptación de la novela de Frank Herbert, emplean el silencio y el ritmo pausado para intentar dotar a sus películas no de contenido, sino del espejismo de que es importante, de que en ella sucede algo transcendental. Lo dicho lo compruebo de Dune (2021-2024), que es un vacío presumido, tapado por un fondo musical que no abandona sus imágenes, tal vez para amenizar un silencio y un estatismo impostados que poco tienen que decir y menos que desvelar. Sus silencios y su pausa están, por ejemplo, lejos de los que dominan La isla desnuda ( Hadaka no shima , 1960), que desvelan distancias, quehaceres diarios, cotidianidad y esfuerzo, vida, humanidad. Esta pelicula de Kaneto Shindô sería un caso opuesto extremo ya que se trata de un film mundo, en el que los personajes no hablan, aunque se comuniquen y nos comuniquen cuáles son sus relaciones y las que establecen con su entorno aislado por el mar que baña la ínsula. Pero un caso opuesto, que p...

El extranjero (1967)

Albert Camus publicó El extranjero en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial y en plena ocupación alemana de Francia. Por entonces, ya no era ningún niño, contaba con veintinueve años de edad y en su obra ya se observa madurez y una intención filosófica, la de un pensador que, influenciado por autores como Kafka, Nietzsche o Dostoievski, sintió en sí la mezcla de amargura y desesperanza de aquellos, una que, probablemente, compartiesen la mayoría de jóvenes intelectuales de su generación. En la posguerra, se convirtió en uno de los autores y pensadores más admirados de su tiempo. Siete años después de su fallecimiento en accidente de coche, Luchino Visconti realizó la adaptación cinematográfica del texto, uno de los más populares de Camus, con Marcello Mastroianni asumiendo el rol protagonista, aunque la primera elección del cineasta italiano era Alain Delon —y la única, hasta que Delon tuvo sus más y sus menos con el productor Dino de Laurentiis— . Finalmente, Mastroianni encarnó a ...

Crónica de los pobres amantes (1954)

Dudo que en la actualidad de los países llamados desarrollados pueda hacerse una vida en la calle; no me refiero a verse condenado a vivir sin hogar, sino a crecer y convivir en una cotidianidad vecinal donde el vecindario es mucho más que la imagen con la que cruzarse de camino al trabajo o al centro comercial. Me refiero a vidas en la calle en las que la calle sea centro de reunión, comunión e incluso desunión; calles donde los niños juegan sin preocuparse del tráfico ni de la televisión ni de otras tecnologías como los teléfonos móviles; calles en las que las ventanas hablan a través de una vecina o vecino que asoma y le comenta a los de al lado o de enfrente, a viva voz, alguna circunstancia o novedad que llamó su atención; calles en las que las personas se detienen a charlar, sin prisa, concediendo importancia a sus relaciones humanas, y chismorreos incluidos; calles que son testigos de comunidades, cuando estas tenían un sentido más profundo que las reuniones de vecinos en la que...

La ladrona, su padre y el taxista (1954)

Hay encuentros que marcan o cambian las vidas de sus protagonistas. Eso le sucede a Paolo ( Marcello Mastroianni ), el taxista, cuando conoce a Lina ( Sofia Loren ), la picara, y al padre de esta: Vittorio ( Vittorio De Sica ). Estos dos personajes traerán de cabeza al joven conductor y se convertirán en imprescindibles para él, ya sea para sus protestas o para enamorarse. Entre ellos, se crea un lazo cómico e incluso amoroso, y tan irreal como que viven una situación de cine basada en la historia de Alberto Moravia titulada El fanático . Pero si los encuentros cinematográficos se suceden ante los ojos del público para que se desarrolle la acción, en la realidad se producen sin que apenas llamen la atención de los curiosos, salvo que se trate de un encuentro tan lucido y chispeante como el que se da cuando Alessandro Blasetti reúne a De Sica , Loren y Mastroianni en La ladrona, su padre y el taxista (Peccato che sia una canaglia, 1954). Aunque no todos fructifiquen o vayan más allá ...

Adiós al macho (1978)

Los intereses de Marco Ferreri evolucionan, su discurso se radicaliza, su estudio del ser humano también. Es un transgresor, un inconformista que encuentra en el cine un modo de ver y de analizar el hombre y la mujer de su momento. El suyo no es de un anarquismo político ni filosófico, sino vital, creativo y cinematográfico; y en esto encaja a la perfección con Rafael Azcona, su guionista habitual, aunque en Adiós al macho (Ciao Maschio, 1969), el riojano solo ejerció de colaborador, siendo Gerard Brach el coguionista de Ferreri. Al recordar Adiós al macho (Ciao maschio), Mastroianni la evoca como una de sus películas favoritas y uno de los personajes más bonitos que había tenido ocasión de interpretar en el cine. Recordaba que <<todo fue improvisado, todo inventado sobre la marcha; así nació un personaje delicioso, delicioso en su melancolía, en su desesperación de pobre viejo emigrante.>> (1) Ese personaje no es el protagonista de la película, lo es Ferreri, su modo de ...

Viaje al principio del mundo (1997)

Durante las pausas del rodaje de  Viaje al principio del mundo ( Viagem ao princípio do mundo , 1997), Anna Maria Tatò filmaba Sí, ya me acuerdo… ( Mi ricordo, sì, io mi ricordo , 1997), su documental sobre Marcello Mastroianni , y en un momento determinado de la grabación, el inolvidable actor italiano comentaba que <<la oportunidad de trabajar con un hombre de ochenta y ocho años me ha parecido un privilegio. Trabajar con un director de treinta o treinta y cinco años es lo normal. Pero, Dios santo, ¡ochenta y ocho años! Resulta hasta irritante, por su energía>>. Ese hombre no era otro que el director portugués Manoel de Oliveira , sin duda, historia del cine portugués y del cine mundial. El primer contacto de Oliveira con el cine fue como figurante en Fátima Milagrosa (1928), una película silente de Rino Lupo , quien sería una de sus primeras influencias cinematográficas. Tres años después dirigía su primer film: el cortometraje documental Douro, Faina Fluvial (...

El médico y el curandero (1957)

Que Mario Monicelli fue uno de los más grandes cineastas italianos lo sabe cualquiera con una mínima noción histórica del cine; pero, curiosamente, incluso quienes se consideran expertos en la materia, suelen omitir al realizador de Un héroe de nuestro tiempo ( Un eroe dei nostri tempi , 1955) cuando se les pide que citen los nombres de los directores transalpinos más destacados. De inmediato, y por méritos propios de cada uno de los nombrados, suelen pronunciarse los Federico Fellini , Vittorio De Sica , Luchino Visconti , Roberto Rossellini y quizá alguien indique Pier Paolo Pasolini ; pero el de Monicelli , al igual que el de Marco Ferreri , otro indispensable e inimitable de la cinematografía italiana (y española), apenas se cita. El responsable de obras maestras como Guardias y ladrones ( Guardie e Ladri , 1951), film codirigido junto a Steno , Rufufú ( Il soliti ignoti , 1958), La Gran Guerra ( La Grande Guerra , 1959) o Los camaradas ( I compagni , 1963) fue fundament...

Sí, recuerdo… (1996)

El siguiente fragmento está extraído del film documental Sí, recuerdo… ( Mi ricordo, sì, io ricordo ,1996) en el que la directora Anna Maria Tatò , aprovechando las pausas del rodaje de Viaje al principio del mundo ( Viagem ao princípio do mundo ,  Manoel de Oliveira , 1996), filma a Marcello Mastroianni hablando de su vida y de su profesión. Mastroianni desborda lucidez, ironía, sensatez, cercanía y, como reza el título, recuerdos. No tiene desperdicio, tampoco el libro que surgió a raíz de la película. En sus páginas se recoge lo dicho por Mastroianni en el film, un actor que, como apuntó arriba, se hace cercano en cada uno de sus momentos evocados. Uno de ellos, que titula Mitología , dice así: <<Desde que me dedico a este oficio raras veces he ido al cine. ¡Pero de niño…! Me alimentaba de cine, y al igual que yo toda mi generación. ¡Esa sala mágica, oscura, misteriosa! El haz de luz del proyector, que se mezclaba con el humo de los pitilllos. Aquello era también una ...

El demonio de los celos (1970)

En Si, ya me acuerdo   Marcello Mastroianni  comentaba que uno de los placeres de su profesión era la diversión que sentía interpretando personajes que, sin preparación previa, fluían a medida que les daba vida. También habría que tener en cuenta que en muchas ocasiones trabajaba con amigos como  Federico Fellini  o  Ettore Scola , lo cual añadía un plus de complicidad y camaradería a un actor irrepetible que protagonizó cuatro filmes para  Fellini  y siete para Scola , aunque apareció como él mismo en otras de sus películas. La primera que protagonizó a las órdenes de Scola fue El demonio de los celos ( Dramma della Gelosia. Tutti i particolari in cronaca , 1970), en la que dio vida y caricatura a Oreste, un obrero de la construcción poco aseado, generoso y también celoso. Al inicio, este trabajador es obligado por un juez a reconstruir el asesinato de Adelaide ( Monica Vitti ), la joven con quien había mantenido una relación que semejaba un sueño h...

La ley (1959)

La película que vemos en la pantalla es la que es, obviamente, pero no la que pudo ser. También es obvio que cada proyecto tiene su historia y circunstancias, intereses e imprevistos que pueden deparar que sea de un modo u otro. En  La ley ( La Legge , 1959) estas provocaron que fuese un film distinto al pretendido por Jules Dassin , que consideró el resultado malísimo. Su valoración puede encontrar parte de su explicación en comparar las expectativas y el resultado final, que no considero que sea malísimo, ni siquiera creo que la película sea mala; por supuesto, tampoco la sitúo entre lo mejor de Dassin , pero hay momentos en los que el film funciona. Son aquellos en los que el personaje de Yves Montand cobra protagonismo, sea en la taberna donde se juega a “la ley”, en el autobús en el que humilla a su hijo, o en la casa de don Cesare ( Pierre Brasseaur ), donde ya no se trata de un juego, sino del orden real que rige una comunidad en la que el “don” todavía es el jefe. Es su ...

Splendor (1988)

La década de 1980 vivió la última época de los “pequeños” cines de pueblo y ciudad, poco después, los videoclubes, la proliferación de canales de televisión, que incrementó el número de películas emitidas —la escena de la terraza el día del estreno de Toro Salvaje ( Ranging Bull ,  Martín Scorsese , 1980) no puede ser más clara al respecto—, y las multisalas en las superficies comerciales urbanas, se hacían con el mercado y apuraban la desaparición de estas salas independientes y familiares. Hoy sobreviven en excepciones físicas, en las imágenes de algunas películas y en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de conocerlas, quejándonos o sin quejarnos de sus butacas de madera y (algunas) de fino acolchado. Una de esas salas podría ser el cinema Splendor , que desalojan de su historia en una fecha inmediatamente posterior a los estrenos en Italia de La chaqueta metálica ( Full Metal Jacket , Stanley Kubrick , 1987) y Notte italiana ( Carlo Mazzacurti , 1987), pero no del recuer...