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Mostrando las entradas etiquetadas como tatsuya nakadai

Tatsuya Nakadai: tal es la condición humana

  Hace tres días falleció uno de los actores con mejor currículum que uno pueda desear, tenía 92 años —a un mes de cumplir los 93— y llevaba cinco años lejos de las cámaras. Pero eso es normal, tal es la condición humana, no se puede vivir ni actuar para siempre, aunque ahí quedarán sus actuaciones mientras existan sus películas. Lo curioso del asunto es el olvido de tantos actores y actrices que no sean hollywoodienses por parte de quienes suelen presumir de amantes del cine; será del hecho en Hollywood; y aún así, de una mínima parte. El olvido es el destino de todo lo vivo, mas no debe preocuparnos, pues sencillamente es así y nada podrá evitarlo. El tiempo se encargará de borrarnos, a unos antes y a otros después. Este último, resulta el caso de algunos personajes que salieron del anonimato, no me refiero a famosetes y notas, sino a quienes aportaron algo más que estupidez. Luego también hay otros que se recuerdan por sus desmanes, los que llevaron al mundo un poco más cerca de...

La llave (1959)

Hasta la fecha, la novela Kagi, de Jun’ichirô Tanazaki, ha sido llevada a la pantalla en siete ocasiones, siendo la primera la realizada por Kon Ichikawa en 1959, el mismo año que estrenó el magistral bélico Fuego en la llanura (Nobi, 1959). Bélico por decirlo de algún modo, o por encajarlo en algún género cinematográfico, pero que escapa al encasillamiento genérico, ya que igual funciona como tragedia, terror, denuncia o drama. Como la de tantos grandes, la obra fílmica de Ichikawa escapa a las delimitaciones y ubicaciones simples, no se adapta a zonas comunes, pues la suya es la obra de un cineasta ecléctico que no se limita. Recorre diferentes márgenes sin marcarse más límites que sus personajes, sus personalidades, sus situaciones, sus condicionantes psicológicos, sus actos, sus deseos y sus obsesiones. Finalmente, lo que determina el conjunto es la mirada del cineasta, humanista, valiente, también irónica. Así, muchas de sus películas podrían considerarse un estudio o un acercamie...

Río Negro (1957)

La presencia estadounidense en el Japón de Río negro ( Kuroi Kawa , 1957) está por todas partes: la base aérea, la policía militar, los neones de los locales, el inglés de los letreros o el sonido de reactores que sobrevuelan el vecindario donde se levanta el viejo edificio al que llega Nishida ( Fumio Watanabe ), el estudiante que se enamora de Shizuko ( Ineko Arima ), la heroína trágica del film y también el objeto de deseo de Jo ( Tetsuya Nakadai ), el delincuente juvenil que la toma por la fuerza. Estos tres personajes son los protagonistas del film de Masaki Kobayashi , una película que mezcla realismo, melodrama, marginalidad, denuncia y cine de pandilleros juveniles, que tendrían gran éxito en la pantalla japonesa durante la segunda mitad de la década de 1950 y la siguiente. Para retratar el presente urbano y marginal, Kobayashi ambienta su historia en una barriada próxima a la base militar y escoge como escenario principal el viejo edificio donde Nishida descubre prostitución...

Amor bajo el crucifijo (1962)

—Es una mujer muy bella —dice la sirvienta ( Mieko Takamine ) cuando ve la procesión que conduce a una joven a la muerte. —Qué triste es ser mujer —suspira Ogin ( Inako Arima ), ante el paso de la condenada a crucifixión. —¿Haber desobedecido a la autoridad merece ese trato tan miserable? Es muy cruel. No lo puedo comprender. —Pero a ella se le veía un rostro tan sereno —comenta Ogin en un instante en el que intenta comprender y admira la liberación de quien ha decidido seguir a su corazón, y morir, que entregarse a un hombre poderoso a quien no ama, ni con quien quiere estar. En parte, ese encuentro define el camino que también recorrerá la protagonista de Amor bajo el crucifijo ( Ogin-sama , 1962), pero, por otra parte, muestra una realidad social de la época en la que se ubica el film: la imposibilidad femenina, la de tomar sus decisiones y elegir con una libertad que no existe para ella en una sociedad feudal y patriarcal. Ambientada en la era de Tensho, Amor bajo el crucifijo ( ...

La posada del mal (1971)

La crisis que afectó al cine japonés a partir de la segunda mitad de la década de 1960, se agudizó hacia el final de la misma, provocando el cierre de Daei en 1970, cambios en Nikkatsu y Toho , el auge de películas de consumo juvenil y que los realizadores con ganas de hacer películas “serias” o rodar buenas historias tuviesen que crear sus propias compañías, con los riesgos que eso implicaba. El cine se infantilizó, se adornó de banalidad y de frivolidad, la cultura pop se imponía y llamaba la atención del consumidor adolescente, que era quien iba al cine. En este panorama, a la vieja guardia de cineastas, aquellos que habían alcanzado el “grado” de maestros dentro del sistema de estudios, no le quedaba otra que encontrar financiación lejos de la comodidad y el respaldo de las grandes productoras. Habían pasado cinco años desde Barbarroja ( Akahige , 1965) cuando Akira Kurosawa rodó su siguiente película, la primera para la productora que creó junto Kon Ichikawa , Keisuke Kinoshit...

Un amor inmortal (1961)

En el desconocimiento internacional del cine japonés, y por merecimiento de los cineastas aludidos a continuación, cuando se hablaba (y se habla) de los grandes del cine "clásico" nipón solían salir a la palestra los nombres de Akira Kurosawa , Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu . Con un poco de curiosidad y fortuna se descubría el de  Mikio Naruse , pero menos frecuentes resultaban los nombres de  Teinosuke Kinugasa , Satsuo Yamamoto , Tadashi Imai ,  Masaki Kobayashi , Kaneto Shindô , Kon Ichikawa o Keisuke Kinosita entre otros imprescindibles previos a la irrupción de la heterogénea generación de los  Nagisa Oshima ,  Yoshishige Yoshida , Shohei Imamura o  Seijun Suzuki , cuyo impacto cinematográfico se dejó notar, y mucho, en la década de 1960. En el pasado, este desconocimiento, generalizado entre el público occidental, respecto...

Sanjuro (1962)

No entraba dentro de los planes de  Akira Kurosawa  realizar una secuela de su exitosa Yojimbo (1961), pero, ante la insistencia de los directivos de Toho , no le quedó otra que complacer la petición. Pronto se comprende que  Sanjuro  ( Tsubaki Sanjûrô , 1962) asume un tono distinto, caricaturesco, sobre todo en la relación que se produce entre  los nueve jóvenes a quienes toma bajo su protección  y el desaliñado ronin ( Toshiro Mifune ) que, ante la pregunta de cuál es su nombre, mira a su alrededor y se bautiza Tsubaki, por las camelias que acaba de observar, Sanjuro (de treinta años, que sería su edad). Esta relación genera el choque, a menudo cómico, entre la veteranía del maestro y la bisoñería e impaciencia de los alumnos, que una y otra vez interfieren en los planes que aquel pretende llevar a cabo. Aunque en su conjunto no alcanza el nivel exhibido en Yojimbo , quizá porque el humanista de Vivir ( Ikiru , 1952) no tenía especial interés en...

El más allá (1964)

A raíz del éxito de Rashomon ( Akira Kurosawa , 1950) en el festival de Venecia, se despertó el interés internacional por el cine japonés. A partir de ese momento, cineastas como Kenji Mizoguchi , Teinosuke Kinugasa o Hiroshi Inagaki , que llevaban desde la década de 1920 realizando películas, fueron premiados con "Leones", "Palmas" u "Oscars". Pero más allá de la fiebre de premiar a las películas que llegaban del país asiático, lo significativo de esta moda fue el acercamiento de una cinematografía desconocida en occidente, plagada de grandes obras y de grandes creadores. Por aquel entonces, la vieja guardia de la cinematografía nipona, Mikio Naruse , Yasujiro Ozu o los ya nombrados Teinosuke Kinugasa y Kenji Mizoguchi , podían estar tranquilos con el relevo generacional que ya despuntaba en su país natal. La generación siguiente, la nacida durante la década de 1910, debutó en la realización a lo largo de los años cuarenta y primeros de los cincuenta,...

Rebelión (1967)

En 1952, el mismo año que la revista Kinema Junpo premiaba la magistral  Principios de verano ( Bakushū , Yasujiro Ozu , 1951) como la mejor película japonesa del año anterior, Masaki Kobayashi debutó en la dirección con La juventud del hijo ( Musuko no seishon , 1952). Era el inicio en la realización de uno de los grandes cineastas japoneses de posguerra, aunque su mayor reconocimiento le llegó a partir de la monumental trilogía  La condición humana ( Ningen no jôken , 1959-1961), a la que siguieron otras obras maestras como Harakiri ( Seppuku , 1962), El más allá ( Kaidan , 1964) o esta trágica historia coproducida y protagonizada por  Toshiro Mifune , la única película de Kobayashi premiada por la prestigiosa revista como el mejor film del año. No fueron las únicas, pero estas cuatro joyas cinematográficas bastarían para posicionarlo entre los grandes directores del cine japonés. En  Rebelión ( Jôi-uchi: Hairyô tsuma shimatsu , 1967), el responsable d...

El infierno del odio (1963)

El título original de  El infierno del odio ( Tengoku to jogoku , 1963) podría traducirse como arriba y abajo , los que depara da posiciones contrarias que señalan las dos perspectivas opuestas de un entorno social separado por las diferencias económicas, las mismas que han generado el odio en un criminal que pretende resarcirse de sus frustraciones haciendo sentir a un hombre de posición acomodada, a quien observa desde la parte baja de la ciudad, el significado de no poder acceder a aquello que se desea. Akira Kurosawa dividió este magnífico drama policial en dos partes diferenciadas por los espacios donde se desarrolla la acción, de manera que cada una de ellas funciona con autonomía propia, al presentar aspectos y planteamientos distintos, aunque en su conjunto son tan necesarias como complementarias a la hora de dar forma a la tensión narrativa que da forma a una película que plantea dilemas morales más allá de aquel al que expone al personaje interpretado por  Toshi...

Cuando una mujer sube la escalera (1960)

La voz de Keiko ( Hideo Takamine ), conocida por su trabajo de  mamasan , explica que existen tres niveles dentro de su profesión. En el primero se encuentran las mujeres que ganan lo suficiente para regresar a casa en automóvil, el segundo lo ocupan aquellas que lo hacen en autobús mientras que el tercero lo forman las chicas que ganan menos dinero y regresan a sus hogares acompañadas por los clientes de los locales donde trabajan. Mamasan sabe de qué habla, ella regenta un  bar donde los hombres acuden a divertirse después de la jornada laboral. En su local beben e intiman con las chicas que los atienden mientras Keiko piensa en cuanto detesta su profesión, pero no puede rendirse, ya que se gana la vida con las propinas que le dejan sus clientes, cantidades insuficientes para asumir los gastos que se acumulan y que aumentan al tener que hacerse cargo de los problemas financieros de su hermano y de la comodidad de su madre. La existencia de mama resulta solitaria y decepc...

La condición humana III: la plegaria del soldado (1961)

La quinta parte de La condición humana (Ningen no Joken) se inicia con Kaji ( Tatsuya Nakadai ) tras las líneas enemigas, consciente de que si cae en manos de los soviéticos su rencuentro con Michiko ( Michiyo Aratama ) estará más lejano. Esa realidad le impulsa a no rendirse, pero también le impulsa a cometer actos en contra de su pensamiento, pero necesarios para sobrevivir al sinsentido de la guerra. Kaji está harto de una lucha a la que no encuentra ni explicación ni justificación, porque siempre ha sido consciente de que las guerras generan males que de otro modo nunca se producirían (lo experimenta en su propia piel cuando se ve obligado a asesinar a un soldado soviético). Kaji no es el único que piensa en regresar a casa, si es que ésta todavía puede llamarse así, ya que nada volverá a ser igual después de todo el horror que ha visto. ¿Quién estará capacitado para reconstruir un mundo desmoronado? ¿Está viva Michiko? ¿Podrán retomar el amor después del sinsentido que les ...