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Mostrando las entradas etiquetadas como Jacques Tati

Jacques Tati, héros Hulot

Fotografía de Jacques Tati, tomada por André Cros (fuente: wikipedia) Me reconozco en Jacques Tati, tal vez porque su humor me sepa subversivo, al mandar a “tomar por ahí” al supuesto progreso, que el cómico comprende que solo es tecnológico, ni social ni humano (en un sentido humanitario y humanista). Me gusta su personaje Monsieur Hulot, que crea “involuntariamente” el caos para llamar la atención sobre la superficialidad y el esnobismo, sobre la modernidad y su velocidad de escape hacia no se sabe muy bien dónde; ese movimiento de huida constante que espanta la quietud y relega al olvido el tiempo para pensar e incluso el destinado a disfrutar de aquellas cosas en las que los sentidos ya no se detienen o lo hacen (hoy) con la finalidad de crear contenido audiovisual que compartir y con el que llamar la atención. La crítica a la vida a plena carrera, sin mirar atrás, ni a los lados, ni al frente, ni detenerse a saborear el instante, ni a quien te sale al encuentro, ya asoma en Día de...

Tráfico (1971)

No creo exagerar al expresar que el señor Hulot es uno de los grandes personajes cómicos que ha dado el cine, tampoco considero un exceso decir que Jacques Tati , su creador, fue uno de los grandes innovadores de la comedia cinematográfica, al primar e igualar lo visual y lo sonoro, prescindiendo o minimizando los diálogos, en encuadres y planos generales donde cualquier situación caótica puede suceder de forma individualizada o como parte del conjunto humorístico englobado por la secuencia que se esté desarrollando. Esto se observa en el ciclo dedicado al despistado y solícito Hulot, personaje que se despedía de las pantallas en esta comedia que puede no tener la frescura de Las vacaciones del señor Hulot ( Les vacances de M. Hulot , 1953), el equilibrio de Mi tío ( Mon Oncle , 1958) ni los máximos de comicidad y originalidad alcanzados en algunas secuencias de Playtime (1967), la cual considero su obra maestra. Aun así, Tráfico ( Traffic , 1971) no desmerece al conjunto q...

Playtime (1967)

De nada vale lamentarse por la desaparición del París de postal de las primeras décadas del siglo XX, por los salones y bares donde se reunían literatos y pintores, el mismo París que en los años veinte vibró con los pasos de Josephine Baker y poco antes había sido testigo de las magistrales pinceladas de Modigliani y Picasso. Los lamentos por su pérdida no devolverán la bohemia a las terrazas, ni traerán de vuelta las calles y bares de color genuinamente parisino, si es que alguna vez existió tal color, lugares ya distantes de la ciudad moderna de turismo industrializado que Jacques Tati muestra en Playtime (1967). Tati no llora ni pretende hacer llorar por la inexistencia de aquel París legendario y bohemio, decide reírse de su ausencia en una parodia calculada al detalle, en movimientos, situaciones, espacios, locales y vías donde los monumentos parisinos solo son reflejos en las puertas de cristal de edificios tan modernos como impersonales. En Playtime ya no hay espacio...

Día de fiesta (1949)

Previo a la invención del cinematógrafo, o del kinetoscopio, no había posibilidad de filmar movimiento, lo que imposibilitaba las tomas visuales de momentos que se prolongaban en el tiempo para mostrar comunidades, individuos, ciudades o pueblos de un rural que difiere del actual. Dentro de unos años, cuando la memoria viva del instante haya desaparecido quedarán sus grabaciones y filmaciones, que podrían servir de documento, aunque no de la realidad, imposible de revivir, sino de su representación. Por ejemplo, en Día de fiesta ( Jour de Fête , 1949), Jacques Tati regala a su presente una comedia divertida repleta de gags ingeniosos, y del contraste (que trae consigo los tiempos modernos) que reaparecerá a lo largo de su filmografía; y lega a su futuro un cómico y entrañable retrato humano y costumbrista, de ritmo creciente, entre el paso pausado de la anciana cicerone que nos presenta a sus vecinos y el veloz pedaleo del reparto postal <<a la americana>> del cart...

Mi tío (1958)

En Mi tío ( Mon Oncle , 1958), Jacques Tati repite personaje y los aciertos de Las vacaciones del señor Hulot ( Les vacances de M. Hulot , 1953), pero da un paso más en su universo cómico y deja volar su inventiva para crear dos espacios que contraponen dos ideas y dos modos de vida antagónicos: el maquinismo (el individuo dominado y engullido por la tecnología) y el humanismo (el ser humano como eje de la filosofía vital representada en Hulot), por decirlo de algún modo y para establecer su conexión con cineastas como  Chaplin  y, en menor medida, el René Clair  de inicios del cine sonoro. Los presenta por separado o en un mismo espacio, cuando  Tati  introduce a su inolvidable personaje en la modernidad electrónica y aprovecha su paso e intrusismo para dar rienda suelta a la comedia y al ingenio que despuntan en los gags y en los detalles visuales que pueblan este film desbordante de alegría, de crítica, de sentido del humor y de la comedia, tambi...

Las vacaciones del señor Hulot (1953)

¿Quién es ese hombre centro de miradas y de sospechas, el mismo trasnochador que provoca que un edificio encienda sus luces en la noche y parezca cobrar vida? H-U-L-O-T. Ese es su nombre y en esas vacaciones lo conoceremos relajado y despistado, que es su estado natural. A pesar de su viejo y ruidoso descapotable, ese monsieur Hulot llega a la playa mucho antes de que el turismo playero inundase las costas donde edificios modernos y hoteles impersonales llenaban los bolsillos de promotores y empresarios que alteraran el litoral de medio mundo. Jacques Tati se adelanta a ese momento que ya se observa en películas filmadas la década siguiente y, cuatro años después de Día de fiesta ( Jour de fete , 1949), filma esta magnífica comedia que presenta a un grupo de personajes disfrutando de su periodo estival en la pequeña localidad francesa de Saint Marc en Saint-Nazaire. A este idílico paraje llega el señor Hulot ( Jacques Tati ), un hombre sensible y amable, pero tan torpe que tod...