Advertía Miguel de Unamuno en el prólogo de la segunda edición de Contra esto y aquello , publicado por primera vez en 1912, que <<los artículos que componen esta colección no son propiamente ensayos críticos, ni pretende su autor que lo sean. Tan solo son notas de lector>>. Ciertamente, Unamuno no podría ser crítico literario profesional, ni filósofo, ni científico, ni religioso, ni tantas cosas más. No por falta de conocimientos o habilidades, ni por ausencia de capacidad crítica o filosófica, que las poseía en grandes cantidades y de calidad, tal como puede leerse en las páginas de cualquiera de sus obras, entre las que se incluye este conjunto de veintitrés textos relacionados con la literatura, pero que abarcan más que literatura. Por las notas del autor recopiladas en Contra esto y aquello , titulo que podría llevar a engaño, puesto que existen en las páginas momentos de estar a favor de algo y de alguien, van asomando algunos de sus gustos, así como rasgos de su pers...