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Mostrando las entradas etiquetadas como william keighley

Contra el imperio del crimen (1935)

La figura del gánster, genuina del cine estadounidense, nace como consecuencia directa de la “ley seca“ que entró en vigor en enero de 1920. Sin esta prohibición, derogada en 1933, la fabricación y venta ilegal de alcohol carecería de sentido o tendría un mercado tan reducido que los locales clandestinos, donde consumidores de cualquier clase y sexo acudían a saborear lo prohibido, no serían necesarios ni rentables. Lo cierto es que ese intento de poner fin al consumo de alcohol creó un submundo y un tipo de gangsterismo concreto. Gracias a la iniciativa aprobada, un nuevo horizonte asomó por la tierra de la libertad. Algunos se aventuraron por necesidad, otros porque vieron una oportunidad para enriquecerse. Aparecieron bandas desorganizadas; más adelante, algunas se organizaron aprovechando los beneficios del filón abierto por una Enmienda que, involuntariamente, les ofrecía en bandeja un negocio irresistiblemente lucrativo. El delincuente lo sabía y sacó partido a la coyuntura gener...

La calle sin nombre (1948)

El policíaco semidocumental producido por 20th Century Fox encuentra su título seminal en la exitosa  La casa de la calle 92 ( The House on the 92nd Street ; Henry Hathaway , 1945). La película de Hathaway  abre el cine policial de posguerra y sienta las bases de producciones que, al tiempo, son propaganda de los departamentos de seguridad estatales e intrigas de impecable factura que detallan en (supuesto) tono realista las pesquisas de los agentes protagonistas. En este primer film se precisa el desmantelamiento de la red de espías nazis que opera en suelo estadounidense en los momentos previos a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, pero, tres años después, ya sin  Hathaway en la dirección y sin Luis de Rochemont en la producción, la amenaza nazi ha desaparecido y el enemigo a combatir está en las calles de las ciudades: son las bandas criminales. Conscientes del panorama social de la inmediata posguerra (incremento de la delincuencia i...

Robin de los bosques (1938)

¿Qué campesino del siglo XII real, resignado por nacimiento a recibir las injusticias de las élites feudales, se tomaría en serio a un individuo cuya vestimenta se antoja ridícula y chillona, e incluso dañina para la vista más delicada, y con un peinado que delata que su peluquero hizo su curso de peluquería en una época posmedieval, digamos en la del Hollywood clásico? ¿Cómo es posible que ese mismo hortera prepotente sea el héroe que libere Inglaterra al tiempo que convence a hombres rudos y poco dados a los baños para que vistan como él, parezcan perfumados y le sigan como seguirían los enanitos a Blancanieves? ¿Moda o lealtad? ¡Qué más da! Pues, además de hortera, sir Robin de Loxley ( Errol Flynn ) es un personaje chulesco, convencido de su razón y del buen gobierno de Corazón de León. Robin es el bueno, el héroe que no se doblega ante el Poder injusto. Es quien desafía a la injusticia para imponer la justicia. Lo demuestra ante el príncipe Juan ( Claude Rains ), a quien r...