La figura del gánster, genuina del cine estadounidense, nace como consecuencia directa de la “ley seca“ que entró en vigor en enero de 1920. Sin esta prohibición, derogada en 1933, la fabricación y venta ilegal de alcohol carecería de sentido o tendría un mercado tan reducido que los locales clandestinos, donde consumidores de cualquier clase y sexo acudían a saborear lo prohibido, no serían necesarios ni rentables. Lo cierto es que ese intento de poner fin al consumo de alcohol creó un submundo y un tipo de gangsterismo concreto. Gracias a la iniciativa aprobada, un nuevo horizonte asomó por la tierra de la libertad. Algunos se aventuraron por necesidad, otros porque vieron una oportunidad para enriquecerse. Aparecieron bandas desorganizadas; más adelante, algunas se organizaron aprovechando los beneficios del filón abierto por una Enmienda que, involuntariamente, les ofrecía en bandeja un negocio irresistiblemente lucrativo. El delincuente lo sabía y sacó partido a la coyuntura gener...