Otro cuento cinematográfico que sumar al universo fantasioso de Tim Burton. Pocos son los cineastas estadounidenses actuales que, para bien o para mal, presenten un estilo visual y temático tan reconocible (a simple vista) como el del responsable de Big Fish (2003). Tanto en su preferencia por personajes extraños, por así llamarlos, como por las formas que delatan su gusto por historias infantiles, tenebrosas y fantasiosas, se ve “obligado” a priorizar los efectos y la estética visual y musical —esta última suele estar a cargo de Danny Elfman, aunque no en este film— por encima de los temas que plantea de forma ligera y, en ocasiones, con la brillantez que se descubre en Ed Wood (1994). En sus imágenes, siempre está presente su gusto por lo diferente. Las más de las veces, sus personajes son rechazados o inadaptados a la normalidad estipulada o, como en este caso, tan peculiares como los niños del hogar de Miss Peregrine (Eva Green). No se trata tanto de que el cine de Burton ca...