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Mostrando las entradas etiquetadas como renato castellani

Venganza siciliana (1961)

La infancia y la juventud son recurrentes en el cine de Renato Castellani, quien debuta en la dirección en la década de 1940, siendo uno de los llamados a evolucionar el neorrealismo de la inmediata posguerra hacia la comedia y el drama. En todo caso, muchas de sus películas son recreación y testimonio de una época ya parte de la historia contemporánea italiana. El niño, adulto en el presente desde el cual narra los hechos que se suceden a lo largo del metraje de Venganza siciliana (Il brigante, 1961), es testigo y testimonio de una época pretérita y de una situación social semifeudal en la que los campesinos apenas son más que siervos que trabajan las tierras de los grandes terratenientes. La voz del Nino adulto nos devuelve al pasado, a octubre de 1942, a la pequeña población rural en Calabria, cuya punta se ve separada de Sicilia por el estrecho de Messina. En ese instante, la zona meridional italiana escucha el eco de la guerra mundial en la distancia africana, al otro lado del Me...

Mi hijo profesor (1946)

No todo el cine italiano realizado en la inmediata posguerra fue neorrelista o encajaba dentro del  neorrealismo  ortodoxo, aquel practicado de forma dispar y magistral por Rossellini en Paisà (1946), De Santis en Caza trágica ( Caccia tragica , 1947),  De Sica en Ladrón de bicicletas ( Ladri di biciclette , 1948) o Visconti en  La terra trema (1948). Mi hijo profesor ( Mio figlio professore , 1946), la cuarta película de Renato Castellani , es un ejemplo. Al principio, la voz que introduce la historia advierte que el film <<no tiene pretensiones sociales>> ni busca <<generar polémica de ningún tipo>>, lo cual mitiga la intención realista de mostrar al individuo en y frente a la realidad social del momento, para, entre otros temas, hablar del distanciamiento paterno-filial y del paso del tiempo, de <<la humilde historia de un hombre humilde...

Neorrealismo. Soplo de libertad

<< ¿Cómo deberán ser nuestras películas? No será ni alegres ni tristes, y sin final; o al menos sin aquellos finales a los que se agarran los hombres. Haremos películas con un final cualquiera —camina, camina—, habremos encontrado el verdadero significado de la tristeza y de la alegría>>. Cesare Zavattini :  Straparole . Llibres de Sinera, Barcelona, 1968 Introduzco aceite y agua en un vaso y a continuación observo, pero no se mezclan hasta confundirse y solo veo que mantienen contacto dentro del mismo recipiente cristalino. Hecho esto, en lugar de sustancias, pienso en homogeneizar intenciones y pensamientos dispares en un solo espacio, en una sola palabra, entonces, me detengo, cuento hasta diez, y me pregunto si lo que pretendo no me confundirá o generará la creencia de que cuanto englobe el término es una única sustancia. Puede, y entonces, me digo: para qué aunar y correr el riesgo de simplificar individualidades, creatividades, perspectivas e intereses heterogé...

Matrimonio a la italiana (1964)

Escrita por Eduardo De Filippo  en 1946, la comedia dramática  Filumena Marturano  obtuvo un éxito colosal en toda Italia, tanto que, en 1950,  Luis Mottura la trasladó a la gran pantalla en la producción argentina Filomena Marturano y un año después lo hizo  De Filippo  en su film homónimo. Trece años más tarde  Vittorio De Sica  realizó su propia versión, la más famosa de cuantas se han rodado hasta la fecha, que  dedicó a la memoria de  Titina De Filippo , fallecida mientras se estaba filmando esta adaptación de la obra  que ella misma había inmortalizado sobre las tablas (y en el film dirigido por su hermano), pero, más allá del cariño y del reconocimiento del público italiano a la interpretación de Titina , fueron la Filumena de  Sophia Loren  y el Domenico Soriano de  Marcello Mastroianni  los que traspasaron las fronteras trasalpinas para hacerse un hueco en la historia del cine. Loren y Mastroia...

Bajo el sol de Roma (1948)

El  neorrealismo  no solo expuso la realidad desde un punto de vista dramático; en ocasiones también lo hizo desde un enfoque cómico como el que se descubre en  Milagro en Milán (Miracolo a Milano , 1951), sin lugar a dudas el gran referente de este tipo de producciones tragicómicas en las que se expusieron, desde un humor dramático de alto contenido crítico, los problemas sociales que dominaban en la Italia de la posguerra, o como en el caso de Bajo el sol de Roma ( Sotto il sole di Roma , 1948) en tiempo de guerra. La riqueza de estas producciones se encuentra en la disparidad de sus planteamientos, pues si el film de Vittorio de Sica  se descubre desde una imaginativa fantasía,  Bajo el sol de Roma (Sotto il sole di Roma , 1948) lo hace desde los recuerdos y experiencias de Ciro ( Oscar Blando ), un adolescente que cuenta su historia desde un presente indeterminado, en el que habla de sus desventuras a lo largo de tres etapas consecutivas que ...

Dos centavos de esperanza (1952)

El neorrealismo italiano no solo recorría cotidianidades dramáticas para mostrar la realidad que se vivía en la Italia de la posguerra, sino que también se valió de la comedia costumbrista para analizar situaciones desesperantes como lo eran la falta de trabajo y presencia de la pobreza en el día a día. Dos centavos de esperanza (Due soldi di speranza) muestra, desde la comedia, la crisis social con la que se encuentra Antonio ( Vincenzo Musolino ) cuando regresa a su pueblo después de realizar en servicio militar. La intención de este joven de veintidós años sería la de encontrar empleo para poder mantenerse y mantener a su familia, encabezada por una madre ( Filomena Russo ) que miente, juega a la lotería, roba gallinas y conejos o envía a sus hijas pequeñas a cobrar las pagas que Antonio gana realizando trabajos ocasionales, cuando no se encuentra en la fila del paro. Pero los problemas de Antonio no sólo se reducen a la falta de empleo, de dinero o a una madre tan especial com...

Infierno en la ciudad (1959)

El italiano  Renato Castellani se adentró por el subgénero carcelario bien acompañado de tres mujeres indispensables del cine transalpino: la gran guionista Suso Cecchi d’Amico , con quien ya había colaborado con anterioridad en Mi hijo, el profesor ( Mio figlio professore , 1946), y las inolvidables  Anna Magnani y Giulietta Masina , que interpretaron a dos de las condenadas que cumplen sentencia dentro de los muros del presidio donde se desarrolla  Infierno en la ciudad ( Nella città l'inferno , 1959 ), drama cuyo inicio apunta hacia Sin remisión ( Caged , John Cromwell , 1950), en la inocencia de uno de sus personajes. Ese primer momento muestra a Lina ( Giulietta Masina ) entrando en prisión. En su rostro se lee inocencia y el temor a un mundo que le resulta desconocido y, como consecuencia, en su mente, lo ve como un lugar salvaje e infernal. Esta joven ingenua y pueblerina, engañada por un embaucador a quien da vida  Alberto Sordi (en una breve aparició...