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Mostrando las entradas etiquetadas como jack clayton

Siempre estoy sola (1964)

El guion de Harold Pinter, que adaptaba la novela de Penelope Mortiner, sirvió a Jack Clayton para dar forma a otro de sus grandes títulos, que es lo que fueron todos los suyos. A veces pienso en Clayton, en sus posibilidades, en su capacidad para narrar vacíos existenciales y vidas atrapadas (mayoritariamente femeninas e infantiles) que buscan sacudirse un orden que impide su realización, su liberación, aunque a menudo sin posibilidad de conseguirlo, y lamento que no hiciese más películas. Siete largometrajes en total, en casi tres décadas, desde Un lugar en la cumbre (Room at the Top, 1958) hasta La solitaria pasión de Judith Hearne (The Lonely Passion of Judith Hearne, 1987), pero también me digo que las que filmó prueban la genialidad y personalidad de uno de los cineastas británicos que, siendo más, menos se conoce. En general, de su obra, poco se habla, salvo si se trata de Suspense (The Innocents, 1961), película protagonizada por Deborah Kerr y que tiene bien merecido su lugar ...

La burla del diablo (1953)

La imagen legendaria con la que dibujo a John Huston en mi mente me trae la figura de un cineasta aventurero y bravucón, con ganas de pelea y de reírse de sí mismo en La burla del diablo ( Beat the Devil , 1953), film que le brindó la oportunidad de parodiar su cine con humor, ironía, engaño y cinismo. La imagen podría ser la de un espíritu burlón que quiere ser libre y la de un cineasta al que Jack Clayton posicionó entre <<uno de los diez mejores directores de cine de nuestra época>>. 1   Clayton , el futuro director de Suspense ( The Innocents , 1961) y de otros magníficos largometrajes, participaba como jefe de producción de esta película que empezó a gestarse en la cama o, con mayor precisión en su ubicación, brotó en la mesilla de noche de una habitación ocupada por Huston . El realizador recordaba que <<El truco de Claude Cockburn de dejarme su novela de “James Helvick”, La burla del diablo , en mi mesilla de noche en casa de Oonagh funcionó. Me pareci...

A las nueve, cada noche (1967)

El primer largometraje de Jack Clayton , Un lugar en la cumbre ( Room at the Top , 1957), se desarrolla en un entorno adulto, gris, cruel e igual de sombrío que los ambientes infantiles y claustrofóbicos donde, posteriormente, desarrollaría sus producciones con niños y niñas de protagonistas. Pero más que historias,  ¡Suspense! ( The Innocents , 1961), A las nueve, cada noche ( Our Mother's House , 1967) y La feria de las tinieblas ( Something Wicked This Way Comes , 1983) narran sombras psicológicas, miedos, fantasías y pesadillas. Indaga en la naturaleza infantil, quizá desprotegida, en desarrollo y condicionada por lo desconocido. Al tiempo, comprenden y no comprenden, sienten confusión ante hechos e ideas complejas. Aún no se encuentran preparados para enfrentarse a la complejidad que implican los abstractos a los que se enfrentan antes de tiempo. La situaciones se precipitan...

Un lugar en la cumbre (1958)

Las diferencias individuales amplían el abanico de posibilidades en la evolución de cualquier sociedad. Por contra, las diferencias entre grupos pueden afectar al desarrollo individual frenando su crecimiento, condicionándolo e incluso imposibilitándolo. Esas diferencias sociales han existido desde que el ser humano se impuso sobre el vecino, para situarse por encima de aquel. Se pueden llamar de distinta forma o asumir apariencias varias, pero esas distancias, fruto de las sucesivas sociedades y de las barreras impuestas, han estado ahí y parece que ahí continuarán por mucho que empleemos el (u)tópico igualdad, término que en ocasiones interpretamos como el significante al que dar el significado que mejor nos convenga. A simple vista, han desaparecido los privilegios de clase, pero ¿han desaparecido o simplemente aceptamos que son algo del pasado? En los países desarrollados, el poder adquisitivo ha sustituido a las clases sociales tradicionales, aunque, en sus particularidades, to...

Something Wicked This Way Comes (1983)

Nombrar a  Ray Bradbury  y cine en una misma frase probablemente lleve a hablar de  François Truffaut y su adaptación cinematográfica de Farenheit 451  (1966) y, en menor medida, a John Huston y  Moby Dick (1956), cuyo guión está firmado por el autor de Crónicas marcianas  ( The Martian Chronicles , 1950). Más extraño sería asociar al escritor estadounidense con el británico  Jack Clayton y su adaptación de La feria de las tinieblas ( Something Wicked This Way Comes , 1962), la segunda versión de la novela de Bradbury y una fantasía siniestra que, a diferencia de las contemporáneas  E.T. El extraterrestre   ( E.T. The Extra-terrestrial ; Steven Speilberg , 1982), Poltergeist ( Tobe Hooper , 1982) o Gremlins ( Joe Dante , 1984), no reventaba la taquilla por aquellos años de la década de 1980 durante los cuales, salvo algunas honrosas y otras magistrales excepciones, la industria de Hollywood insistía en idiotizarse e idiotizar con produ...