Reflejos en el espejo Por Antonio Pardines El protagonista de La leyenda del indomable ( Cool Hand Luke , Stuart Rosenberg, 1967) no se deja doblegar por las circunstancias en las que se ve atrapado y de las que una y otra vez intenta escapar, pero, aunque logre su victoria, de nuevo se ve dentro. Está encarcelado y él aboga y practica la libertad, de modo que su actitud le convierte en referente para rebeldes al otro lado de la pantalla —aunque estén dentro de ella—, rebeldes sin causa como Monty (Edward Norton), a quien deberían haberle puesto el nombre de Paul, por Newman. Pero a su madre le gustaba Montgomery Clift, cuyos personajes, en su modo de sufrir y distanciarse, también se revelaban ante la imposibilidad en la que se descubren. Sin embargo el Monty de Edward Norton no es ni uno ni otro, sino entre ambos. Es alguien a las puertas de perder lo más importante: la ilusión de ser libre, espejismo similar al que empuja al Luke de la película de Rosenberg cuyo cartel luce en la p...