El tiempo nos ignora, pero nosotros no podemos ignorarlo porque somos conscientes de su existencia pasajera. Ni como individuos ni como parte del proceso histórico del que formamos parte podemos prescindir de él, mientras que él sí prescinde de nosotros cuando ya no podemos seguirlo. Como individuos miramos hacia atrás y presumimos el adelante en el tiempo, o sencillamente no miramos; como parte de la Historia nos toca ser testigos de los cambios que se producen, de la desaparición y aparición de viejos y nuevos imperios, fronteras, vidas, épocas, tradiciones y características que dan paso a otras que también dirán adiós para dejar su lugar a las siguientes. Cuando Ion Creang ă nació en 1837, Moldavia pertenecía al Imperio Otomano, pero en su infancia no pensaría en cuestiones de ese tipo, ni en que moriría en la miseria, a buen seguro que prefería darse un atracón de nata pensando que nadie se daría cuenta. Hoy, se le considera uno de los grandes autores de la literatura rumana ...