Lo mejor de Kamikaze 1999. El último combate ( Le dernier combat , 1983) asoma en su prólogo: la descripción del mundo posapocalíptico, solitario, desértico, inhóspito donde se descubre un único personaje, aislado, rodeado de vacío y naturaleza muerta, al menos hasta que Luc Besson muestra a un reducido grupo de hombres que habita en las cercanías y que comprendemos rivales del héroe solitario. En esos instantes iniciales, Besson exhibe su capacidad cinematográfica y nos introduce en el futuro distópico. Lo hace sin palabras, no hay diálogos, valiéndose de las imágenes y del sonido, de los gestos, las acciones y las intenciones de antagonistas atrapados en el aislamiento, en el silencio, en el caso del protagonista, en el recuerdo de la imagen femenina, probablemente su mujer, que observa en la fotografía del edificio donde vive hasta que huye para salvar su vida, buscando algún lugar donde poder comenzar una más plena. Pero se trata de un viaje de ida y vuelta, entremedias se desarro...