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Mostrando las entradas etiquetadas como william wyler

La gran prueba (1956)

Basada en la novela de Jessamyn West, publicada por primera vez en 1945, y con guion de Michael Wilson —en el que también colaboraron, sin acreditar, Robert Wyler y la propia West—, William Wyler realiza en La gran prueba (Friendly Persuasion, 1956) un drama, con no pocos momentos cómicos, que se decanta desde el primer instante contra la intolerancia que disimula gracias al humor que prevalece en la práctica totalidad del metraje, salvo en la parte que la guerra alcanza a la pacífica comunidad donde se desarrolla la historia. Siguiendo el original literario, Wyler ambienta su film en 1862 y concede el protagonismo a los Birdwell, una familia cuáquera cuya religiosidad no se basa en un credo oficial, sino en censuras y en conductas represivas, como las practicadas por el resto de la comunidad cuáquera del lugar. En público y en privado, se censura el humor, la vanidad, la competición, la violencia, cualquier tipo de excitación está mal vista. Son pacifistas, antiesclavistas, “amigos” ...

La calumnia (1961)

Quizá esté de más recordar que lo que hacemos hoy, mañana lo haríamos de distinta manera. Pero, de no hacerlo, me quedaría sin comienzo para el texto y, además, viene a cuento. Las ideas y los pensamientos del presente evolucionan a medida que nuestro pensamiento conoce nuevos aspectos, se replantea los viejos y realiza una reconstrucción constante y continua que no tiene por que afectar la esencia del individuo. También los aspectos externos condicionan lo que hacemos hoy y lo que haremos mañana, y este es el caso en el que introduzco a William Wyler y sus dos versiones de The Children's Hour : Esos tres (These Three, 1936) y La calumnia (The Children's Hour, 1961). El resultado fueron dos películas distintas, aunque evidentemente similares debido a su misma fuente teatral, pero son sus particularidades, las de la época de los rodajes y las del propio cineasta —es obvio que Wyler no era el mismo en 1936 que en 1961—, hacen que las adaptaciones sean diferentes y, por momen...

Funny Girl (1968)

Cuando se produjo su debut en el cine, Barbra Streisand ya era una estrella de la canción; la cantante mejor pagada y su popularidad era incuestionable. No obstante, que recayese en ella el papel protagonista de Funny Girl (1968) solo fue posible cuando los directivos de Columbia Pictures, que dudaban de su atractivo cara la taquilla cinematográfica, dieron su brazo a torcer. La popularidad de la cantante, unida a su exitosa interpretación de Fanny en Broadway, acabo valiendo su paso al cine, como protagonista absoluta de la biografía cinematográfica y musical de  Fanny Brice . Mucho antes que Streisand , Brice había sido una famosa actriz del Broadway, ella durante la primera mitad del siglo XX. Además, era la suegra del productor  Ray Stark , quien sería el responsable de sacar adelante el proyecto biográfico de su madre política, tanto el teatral —la comedia musical de  Bob Merril  y  Jules Styne — como el cinematográfico que inicialmente iba a se...

Carrie (1951)

En sus memorias, Laurence Oliver recordaba que << William Wyler , el gran director de Cumbres borrascosas , me llamó para preguntarme si quería hacer una película con Jennifer Jones . Se trataba de Sister Carrie , de Theodore Dreiser , y me puse a leer ese maravilloso libro>>. Bravo por Olivier , que daba siempre lo mejor de sí en su trabajo y que realizó una excelente interpretación, tan espléndida fue, que Wyler la consideró el mejor retrato de un estadounidense hecho por un actor inglés. Pero, aparte del incuestionable talento de Olivier , en Carrie (1951) destaca por enésima vez la capacidad del cineasta responsable de la magistral Los mejores años de nuestra vida ( The Best Years of Our Life , 1947) para sacar lo mejor de sus actores y actrices: Jennifer Jones  dota de vida a su Carrie, le confiere emoción, dolor, esperanza, brillo, derrota; logra una de sus grandes interpretaciones. Su filmografía demuestra que la dirección de Wyler es de las más brillantes d...

La heredera (1949)

Que William Wyler fue uno de los mejores cineastas de Hollywood solo se le escapa a alguien que no haya visto sus films o que no haya reparado en la minuciosa armonía del conjunto que forman las partes de películas como La heredera ( The Heiress , 1949). Las interpretaciones de su elenco protagonista, la posición de una cámara que apuesta por la sutileza, por no hacerse notar innecesariamente, para captar cualquier detalle por trivial que parezca, puesto que los detalles en Wyler nunca resultan gratuitos —el mismo sombrero y los mismos guantes, colocados en el mismo lugar, provocan reacciones opuestas según sea Catherine ( Olivia de Havilland ) o su padre ( Ralph Richardson ) quien los observe—, los reflejos opuestos y la diferencia en las miradas de la pareja —antes y después del fallecimiento paterno—, la elegancia narrativa, que no desmerece a la literaria de Henry James , y la carga emocional que el responsable de Los mejores años de nuestra vida ( The Best Years of Our Lifes ,...

Esos tres (1936)

En su Elogio a la locura , Erasmo  insinúa que la fortuna sonríe a los locos y a los audaces, y se muestra esquiva con los sabios.  Samuel Goldwyn  era afortunado, pues no era ningún sabio, ni siquiera un hombre culto. Quizás por ello la fortuna le fue propicia y le concedió dinero, poder y fama, pero lo más probable sería que, aunque no destacaba por sus conocimientos culturales, Goldwyn  tuviese olfato y sentido práctico para los negocios, sobre todo para el cinematográfico. En este punto no cabe la menor duda de que fue uno de los grandes magnates de Hollywood, del cual fue pionero en la década de 1910 y años después, ya asentado el sistema de estudios, fundó el que posiblemente haya sido el primer estudio cinematográfico de un solo hombre. Había creado su imperio independiente, y como emperador se creía el amor y señor de todas las películas que produjo, incluidas las rodadas por  William Wyler , el cineasta estrella de  The Goldwyn Company . Para corr...

Desengaño (1936)

A veces las casualidades forman extrañas alianzas, incluso alianzas que pueden ser conflictivas si las personalidades y los intereses de quienes se alían chocan de continuo. Pero más que una alianza casual, la asociación de  William Wyler  y  Samuel Goldwyn fue premeditada y deseada por el segundo. Después de ver La alegre mentira ( The Gay Deception , 1935), producida por su antiguo socio Jessy Lasky , el viejo pionero de Hollywood encontró algo distinto en aquel joven que, hasta entonces, había hecho carrera en la Universal y decidió contratarlo para que realizase sus películas. Así las consideraba, suyas, acaso, ¿no ponía el dinero, los actores, las actrices, los guionistas y el material técnico? Esto era común dentro del sistema de estudios, donde los films eran de los productores, que mantenían el control sobre los presupuestos, el tiempo de rodaje, el reparto, los argumentos y el montaje final. Fuese por prestigio o por convicción,  Goldwyn  no dudaba e...

La loba (1941)

El habitual intercambio entre los diferentes estudios cinematográficos posibilitó que William Wyler dirigiese para la Warner Brothers Jezabel  ( Jezebel , 1938) y La carta  ( The Letter , 1940) cuando trabajaba para Samuel Goldwyn , o que la estrella de ambos filmes (y del estudio de los hermanos Warner ) protagonizase  La loba  ( The Little Foxes , 1941), una producción Goldwyn , a cambio de que el productor independiente (y uno de los primeros magnates de Hollywood) cediese a su astro  Gary Cooper  para el rodaje de El sargento York ( Seargent York ,  Howard Hawks , 1941). Ese contante intercambio posibilitó que a las órdenes de  Wyler ,  Bette Davis  pasase de ser una estrella de moda (probablemente pasajera como tantas otras) a la espléndida actriz que inmortalizó en la gran pantalla a las maquiavélicas, egoístas y para nada inocentes protagonistas de los tres films que protagonizó para el realizador de Los mejores años de nuestr...

La carta (1940)

La relación profesional entre  Bette Davis y William Wyler no empezó con buen pie (tampoco acabó demasiado bien). Las exigencias del cineasta, a la hora de rodar tomas y más tomas de un mismo plano en Jezabel ( Jezebel , 1937), llevaron a la actriz a preguntarse por qué le mandaba repetir una y otra vez una escena que en apariencia no tenía mayor importancia. Cuando el director le mostró aquel plano que consideraba válido, ella no pudo más que darle la razón. Fue entonces cuando comprendió que la película estaba en manos de un cineasta distinto, creativo, que sabía lo quería y que no permitiría, ni a ella ni a nadie, que le indicasen cuál debía ser su forma de trabajar. Wyler demostró con creces que sí sabía lo que se traía entre manos y Jezabel resultó una magnífica película, además de un éxito para las arcas de la Warner Bros. y el reconocimiento unánime, de crítica y público, del talento dramático de Bette Davis . Gracias a aquella primera colaboración, la actri...

La señora Miniver (1942)

El bombardeo japonés a Pearl Harbor la mañana del 7 de diciembre de 1941 conllevó la inmediata movilización de millones de jóvenes estadounidenses que no tardarían en ser enviados al Pacífico, a Europa y África para luchar en una guerra que hasta aquel fatídico amanecer dominical parecía ajena a una sociedad en la que hijos, padres, maridos, novios y hermanos abandonaron sus hogares y sus puestos de trabajo. Ante esta circunstancia, hijas, madres, esposas, novias y hermanas asumieron la responsabilidad de ocupar parte de las vacantes de quienes partían hacia el frente. De ese modo las mujeres estadounidenses se convirtieron en parte fundamental del esfuerzo bélico, aunque desde la seguridad de encontrarse en un país donde ni las bombas ni la amenaza de un invasión enemiga formaban parte de su día a día, como sí ocurría con la cotidianidad de las británicas. Aunque ficticia, una de aquellas heroínas inglesas fue la protagonista de la última película de  William Wyler  antes de...

Jezabel (1938)

Un año antes de que David O. Selznick , Victor Fleming y compañía arrasaran las taquillas de medio mundo con  Lo que el viento se llevó  ( Gone to the Wind ; Victor Fleming , 1939),  William Wyler  adaptó para la Warner la obra teatral de Owen Davis   Jezebel , estrenada sin pena ni gloria en Broadway en 1934 y ambientada en un espacio y en una época similares a los escogidos por  Margaret Mitchell  para desarrollar su novela. Fiel a su estilo, y a riesgo de ser despedido por el retraso del rodaje,  Wyler priorizó por encima de la espectacularidad —que  Selznick   sí perseguiría en su superproducción— la puesta en escena, en la que nada parece faltar ni sobrar, las relaciones y las reacciones de sus personajes, principio y fin de una película que en apariencia se aprovechaba de la expectativa generada por el anunció de la adaptación del éxito de ventas de Mitchell . Pero, al contrario que  Lo que el viento se llev...

Brigada 21 (1951)

En  La casa de la calle 92 ( The House on 92nd Street ; Henry Hathaway , 1945), en  La brigada suicida ( T-Men , Anthony Mann , 1947) o en  La calle sin nombre ( The Street with No Name ; William Keighley , 1948), el protagonismo recae en agentes sin tacha a quienes se observaba en su lucha diaria enfrentados a espías, criminales o delincuentes varios que amenazan la armonía de los ciudadanos y de la nación. Sin embargo, en títulos sucesivos de los policíacos "realistas" de posguerra, aquellos héroes planos fueron dejando paso a individuos de mayor calado psicológico, complejidad que los humanizaba y les restaba heroicidad, en tramas más pesimistas y negras. En películas como  Relato criminal  ( The Undercover Man ;  Joseph H.Lewis , 1949) ya se muestra a un agente del tesoro  superado por la cotidianidad en la que se encuentra atrapado, y en ocasiones superado, desamparado por la ambigüedad de un sistema que protege los derechos del delincuente q...