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Mostrando las entradas etiquetadas como claudia cardinale

Celos a la italiana (1964)

Si alguien echa un vistazo a lo mejor de la comedia a la italiana, en muchos títulos encontrará entre sus guionistas los nombres de Ettore Scola y Ruggero Maccari . Ese alguien podría concluir que ambos fueron fundamentales en su desarrollo, y acertaría. Una de esas grandes comedias en las que ambos participaron es Celos a la italiana ( Il magnifico cornuto , 1964) — que encuentra su inspiración en la obra teatral Le cocu magnifique , de Fernand Crommelynck , ya adaptada a la pantalla en 1947 por E. G. de Meyst —,  cuyo título original se enorgullece con alegría festiva de la cornamenta que sirve de excusa para que Antonio Pietrangeli  satirice y radiografíe la psicología masculina, la infidelidad, la hipocresía, las apariencias, la desconfianza y la violencia psicológica a la que es sometida la protagonista, víctima de los celos que precipitan el desequilibrio en su marido. Protagonizada por dos monstruos de la pantalla italiana, Claudia Cardinale y Ugo Tognazzi , “El magn...

La audiencia (1972)

<<Le di mucho la lata con El castillo a Ferreri , y Marco, un día que consiguió un poco de dinero, vino a buscarme a Ibiza, de allí nos fuimos a Barcelona, y de Barcelona, en taxi para no perder tiempo, a Albania de Aragón, al balneario en el que pensábamos localizar la posada de los funcionarios: el sitio tenía algo no diré de kafkiano, pero sí de singular, y nosotros no queríamos retratar la novela, sino contar, a nuestra manera, la historia del pobre K. [...] Llegué a escribir un tratamiento, pero cuando pedimos los derechos, el dinero se le había acabado a Ferreri pagando la cuenta del balneario, y por esta razón, por no poder comprar los derechos de El castillo , nos conformamos con hacer La audiencia >> 1 . Narrado por Rafael Azcona , el origen de La audiencia ( L'udienza , 1972) tiene su singularidad y su humor, aunque tampoco podría ser de otra manera, ya que en el guionista la singularidad y el humor más que características adquiridas eran rasgos naturale...

Claudia Cardinale. Una actriz sin fronteras

Con o sin maleta, Claudia Cardinale llamó mi atención cuando apenas era un crío que empezaba a sentir atracción por el cine. Su cabello castaño y su tez morena, su entereza, su mirada y sus silencios, amenizados por la magistral partitura de Ennio Morricone , en el oeste de  Sergio Leone , me conquistaron. Su imagen se grabó en mi memoria, también su presencia en la viscontiana El gatopardo  ( Il gattopardo , Luchino Visconti , 1963) y en la cómica La pantera rosa  ( The Pink Panther , Blake Edwards , 1963), al lado del caótico inspector interpretado por  Peter Sellers . En cada uno de los títulos en los que Claudia participaba (y que yo veía) encontraba el imborrable añadido de su innegable presencia, de su atractivo, de su belleza y de esa mirada magnética suya que en Hasta que llegó su hora ( C’era una volta il west , 1968) desborda allende la pantalla y que todavía me fascina, y supongo que así será hasta que llegue la mía. Con los años he vuelto a ver al...

No hagan olas (1967)

Retirado de la dirección desde 1967,  Alexander Mackendrick  se mostraba reacio a la hora de hablar de la que fue su última película, que también fue la gota que colmó su paciencia ante las constantes intervenciones de los productores, más interesados en otras cuestiones que en los aspectos personales y artísticos que primaban en su idea de hacer cine. Esta circunstancia le decidió a apartarse del medio en el que había realizado obras maestras de la talla de  Sammy, huida hacia el sur o   Viento en las velas y dedicarse a la docencia en el Californian Institute of Arts y posteriormente en el National Film School de Inglaterra. Pero ni su desencanto ni las intromisiones en  No hagan olas ( Don't Make Waves , 1967)  entorpecieron su capacidad para reflexionar, desde el humor y la ironía, sobre entornos sociales como el que se descubre en esa costa californiana donde se desarrolla el film. Desde esta perspectiva, que si bien dista de sus comedi...

Fitzcarraldo (1982)

<<Opresiva sensación de seguir adelante con algo que en realidad nadie podría manejar. Si todo esto sucediera en otro país tendría menos dudas. La mayor incertidumbre: los actores, el nuevo campamento, el barco por encima de la montaña, la gran organización que todavía nadie ha entendido, los indios, las finanzas... el listado podría extenderse a voluntad. Vista desde el avión, la sola dimensión de la selva es aterradora, nadie que no haya estado allí en persona podría imaginársela>> Werner Herzog , Manaos - Iquitos, 2/8/80  Algunos de los sueños que guían los actos humanos escapan a la comprensión de quienes son ajenos a ellos, incluso, a veces, superan la de  quienes los sueñan, los poseen y se dejan poseer por ellos. De ese modo soñar se convierte en una necesidad vital que puede llegar a ser la obsesión que inevitablemente les conducen hacia su derrota existencial o hacia la continua lucha por hacer real la irrealidad soñada: su razón de ser y de existir, la...

Ocho y medio (1963)

Sería sencillo decir que Guido ( Marcello Mastroianni ) es una imagen del propio  Federico Fellini , pero este personaje es algo más. Es un cúmulo de conflictos emocionales que se confunden entre la realidad y la fantasía que  Fellini  emplea para dar forma a una película que podría definirse como la desbordante exposición onírica que engloba parte de sus inquietudes personales, las cuales toman forma en los recuerdos y en el presente percibido por Guido. Por ello, c ine, realidad y fantasía se entremezclan con gran libertad en las imágenes que expresan el miedo, las inquietudes o los deseos de ese álter ego cinematográfico de Fellini , un realizador que se siente incapaz de expresar con palabras sus preocupaciones, las mismas que se descubren a través de los recuerdos y de los personajes que forman (y formaron) parte de su recorrido vital: padres, esposa ( Anouk Aimée ), Claudia ( Claudia Cardinale ), la imagen de la perfección femenina, o el resto de mujeres que h...

El gatopardo (1963)

Se necesita un cambio para que nada cambie, es una de las frases más certeras escuchadas en la gran pantalla; además, resulta una afirmación compleja y contradictoria, que se confirma a lo largo de las tres horas de  El gatopardo ( Il Gattopardo , 1963 ) , drama basado en la novela homónima de  Giuseppe Tomasi di Lampedusa  (inspirada en la figura de su bisabuelo), cuya acción se desarrolla en Sicilia, durante el desembarco de Garibaldi y sus hombres, hecho que supuso el fin del reino de las Dos Sicilias, monarquía autoritaria anclada en las tradiciones del Antiguo Régimen que desaparecería con la unificación de Italia y el nacimiento de la monarquía parlamentaria de Vittorio Emanuele II (primer rey de Italia). Aunque esta nueva Italia no resultó como se habría imaginado el aventurero, ya que sería similar a la anterior, donde las diferencias sociales perdurarían a pesar de la revolución y del cambio en el sistema político. El sustantivo gatopardo hace referencia a ...

Un maldito embrollo (1959)

El cine policial es más típico de la cinematografía estadounidense que de la europea, pero eso no quiere decir que no existan excelentes films que presentan como personaje principal a investigadores tan peculiares como el comisario Ingravallo ( Pietro Germi ), un policía descreído y sarcástico, que acude al palacete donde se ha producido el robo de unas joyas. Allí nadie ha visto el rostro del ladrón, al menos no de una manera que pueda aportar alguna pista para un comisario que pregunta, indaga, sopesa la situación y no tarda en encontrar un sospechoso: Diomede ( Nino Castelnuovo ), el novio de Assuntina ( Claudia Cardinale ), la criada de Liliana Banducci ( Eleonora Rossi Drago ); pero resulta que éste joven no ha podido ser, ya que se encontraba con una turista que pretendía pasar un buen rato. Este primer contacto con Ingravallo permite descubrir a los inquilinos y sus costumbres, cuestión ésta última siempre presente en el film. Un maldito embrollo ( Un maledetto...

Los profesionales (1966)

Un primer vistazo apunta que Los profesionales ( The Professionals , 1966) es un western crepuscular, de desencanto, de sueños perdidos, ya no de una época que se acaba, sino de las ilusiones que dejan su lugar a la desorientación, al no saber cuál es la causa de la lucha, o a saberlo y comprender que es una causa perdida, en ocasiones traidora e incluso imperfecta. Pero más que de desencanto, Richard Brooks realiza un western romántico, abierto a esos mismos sueños perdidos, a volver a ellos, aunque de un modo distinto, ya no buscando causas, sino a sí mismos. <<La revolución no es una diosa, sino una mujerzuela. Nunca ha sido virtuosa, ni perfecta. Así que huimos y encontramos otro amor, otra causa, pero solo son asuntos mezquinos. Lujuria, pero no amor. ¡Pasión! Pero sin compasión. Y sin un amor, sin una causa, ¡no somos nadie! Nos quedamos porque tenemos fe. Nos marchamos porque nos desengañamos. Volvemos porque nos sentimos perdidos. Morimos porque es inevitable>...

Hasta que llegó su hora (1968)

Monument Valley es el escenario que de inmediato se asocia a  John Ford , no en vano fue quien mejor supo captar y mostrar su belleza en el western, aunque, claro está, no fue el único que sacó partido a tan lucida estampa. También  Sergio Leone  lo hizo cuando se trasladó a Utah y a Arizona para filmar su magnífico fresco sobre el final de aquel lejano Oeste con ese paisaje milenario como telón de fondo, un paisaje, inhóspito y bello, habitado por individuos que deben desaparecer para dejar paso a la modernidad que no les quiere, ni les necesitará una vez cerrado el pasado. Por el territorio de Leone deambulan cinco personajes: Frank ( Henry Fonda ), un pistolero sin escrúpulos, que vende sus habilidades al mejor postor; Cheyenne ( Jason Robards ), un forajido que se mantiene fuera de la ley porque no le queda otra opción o no quiere otra; Jill ( Claudia Cardinale ) —el personaje femenino más atractivo e importante de la filmografía de Leone—, la prostituta que...