La química entre Gary Cooper y Henry Hathaway se observa en la pantalla, su resultado está ahí, aunque ellos no compartan una sola escena, impresionada en las imágenes proyectadas en sus films comunes. El primero de la cuales fue Ahora y siempre (Now and Forever, 1935), en la que Cooper compartía cartel con Shirley Temple y Carole Lombard, aunque, con anterioridad, ambos habían participado en El virginiano (The Virginian, Víctor Fleming, 1929) y Marruecos (Morocco, Josef von Sternberg, 1930); el actor, actuando y Hathaway asistiendo a Fleming y a Sternberg, para quien ya había trabajado en La ley del hampa (Underworld, 1927). Con un director de “acción” como Hathaway —en cuya filmografía predominan western, aventura, bélico, policíaco—, el actor lucía su mejor rostro aventurero en películas como Tres lanceros bengalíes (The Live of a Bengal Lancer, 1935), Almas en el mar (Souls at Sea, 1937) o La jungla en armas (The Real Glory, 1939); incluso borda su personaje en la inclasific...