Por alguna razón, no me identifico con las modas, ni comerciales ni “culturales”; ni siquiera con la moda de rechazar las modas. Sencillamente, me resultan tan indiferentes que pasan de largo o, dicho de otro modo, no las consumo y no me consumen. Algo similar me sucede cuando se trata de “estrellas” e ídolos de masas. No soy mitómano. Un actor y una actriz son profesionales de la escena. Los hay mejores e incluso los hay que son muy buenos y otros que solo son la expresión de los mismos tics y gestos que se repiten a lo largo de su carrera; igual sucede con cantantes y compositores o con los escritores, que escriben mejores o peores libros. Pero todos ellos hacen su trabajo, el que se supone diferente porque tiende a artístico, y a veces alguno incluso crea arte o algo que se le parece. De los artistas, solo me interesa su arte, su creatividad, el “mundo” que crean y ofrecen en sus obras. A menudo, quienes se dicen serlo, no lo son, pero no negaré que en las décadas de 1960 y 1970 alg...