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Mostrando las entradas etiquetadas como sergio leone

Sodoma y Gomorra (1962)

<<Mucha gente no alcanza a comprender la frecuencia con que las consideraciones prácticas repercuten en lo que se considera “estilo”. Durante muchos años trabajé con un cámara maravilloso, Ernie Laszlo. Dejé de trabajar con él porque rodábamos a un ritmo demasiado lento. El problema era que yo no conseguía filmar la cantidad suficiente de película que me permitiera disponer de la libertad que me gusta tener cuando monto. Por otra parte tuve una experiencia en Marruecos y en Italia, que cambió muchas cosas…>> Esa experiencia fue la coproducción italo-estadounidense Sodoma y Gomorra (Sodom and Gomorrah, 1962), un film de los llamados bíblicos que tan de moda se pusieron tras el éxito de Los diez mandamientos (The Ten Commandments, Cecil B. DeMille , 1956), cuyo guion firmaron Hugo Butler y Giorgio Prosperi —Ernesto Gastaldi sin acreditar— y la fotografía corrió a cargo de Mario Montuori, Silvio Ippoliti y Cyril Knowles —y Alfio Contini, sin acreditar—. También contó con Osc...

Mi nombre es Ninguno (1973)

La música de Ennio Morricone para la trilogía del dólar de Sergio Leone dio al spaguetti western el inconfundible estilo musical que otros compositores imitarían; incluso el propio Morricone se imitaría a sí mismo en varios momentos de Mi nombre es ninguno   ( Il mio nome è Nessuno , 1973). Este  film también podría ser un western a imagen de los de Leone , probabilidad sugerida por los nombres de sus responsables, que habían colaborado con el realizador de Hasta que llegó su hora ( C’era una volta il west , 1968): el director, el guionista, el productor, varios actores que habían trabajado a las órdenes del cineasta romano — Henry Fonda , Mario Brega  y Antonio Palombi — , así como el compositor, entre otros miembros del equipo. Sobre todo lo apunta el tictac del reloj invisible que, al inicio de la película, indica el transcurrir de segundos que se vuelven amenazantes con la presencia de los tres forasteros silenciosos, y seguro letales, que llegan al pueblo donde u...

Helena de Troya (1955)

<<Y acostémonos ya y nuevamente el amor conozcamos, porque, nunca como hoy, el deseo venció mis entrañas, ni siquiera al raptarte de la amable Lacedemonia y partirnos los dos en mis naos surcadoras del ponto, y tu lecho y tu amor compartir en la isla de Cránae; con tal ansia hoy te amo y tan dulce deseo me vence>> (Iliada. Canto III) Pero ¿a qué amor se refiere Paris? Pues hay amores que dan vida, los hay fraternales, ardientes, efímeros, duraderos, obsesivos,... existen aquellos que matan y también se dice que en un tiempo remoto hubo amores que destruyeron su ciudad, que, asediada durante años por belicosos reyes griegos, fue defendida por sus heroicos conciudadanos. En menor o mayor medida, todos ellos parecen tener cabida en la perspectiva asumida por Robert Wise para llevar a la pantalla la visión cinematográfica de la Warner Bros. de la guerra de Troya y del romance de Helena ( Rossana Podestà ) y Paris-Alejandro ( Jack Sernas ), que sirve de escusa para que la...

¡Agáchate, maldito! (1971)

Con su trilogía del dolar y con  Hasta que llegó su hora (C'era una volta il west , 1968), Sergio Leone  se ganó la admiración de muchos, sin embargo, ¡Agáchate, maldito! ( Giu la testa , 1971) no colmó las expectativas creadas; y su fracaso produjo el largo retiro de un realizador que regresaría y se despediría de la dirección en 1984, cuando estrenó una obra maestra de la dimensión de Erase una vez en América ( Once Upon a Time in America , 1984). Podría decirse que ¡Ágachate, maldito! fue un intentó fallido por completar parte de su personal visión del oeste cinematográfico que se descubre en su obra fílmica, repleto de personajes inolvidables que poseen mayor interés que los moradores de este film, inferior a sus anteriores westerns, habitados aquéllos por villanos y antihéroes que comparten un espacio donde, a menudo, se igualan en su modo de actuar, cuestión ésta que no se observa ni en Juan ( Rod Steiger ), ni en Sean ( James Coburn ), ni en los exage...

El coloso de Rodas (1961)

El debut oficial de  Sergio Leone  en la dirección, había dirigido aunque no firmado  Los últimos días de Pompeya , se produjo con  El coloso de Rodas ( Il colosso di Rodi , 1961 ) , un peplum en el que asoman algunos aspectos que el realizador desarrollaría a lo largo de su corta pero excelente filmografía, en la que destacan títulos como  Hasta que llegó su hora  o  Erase una vez en América . A pesar de sus defectos, la ópera prima de  Leone  posee cierta intención de renovar un género muy arraigado dentro de la cinematografía italiana, satirizando a un héroe que se encuentra de vacaciones, preocupado por divertirse asistiendo a fiestas y sonriendo a las mujeres que se encuentran presentes, sin sospechar que pronto se verá envuelto en una situación que le supera.  El coloso de Rodas , como su nombre índica, se ubica en esa isla del Egeo en una época en la que Grecia se encontraba dividida en ciudades estado, a menudo en lucha entre ell...

Erase una vez en América (1984)

Desde que en 1966 supo de la existencia de la novela The Hoods ,  Sergio Leone  se obsesionó con llevarla a la pantalla. Primero, se entrevistó con su autor, Harry Grey , para conocer sus intenciones respecto a una posible adaptación; posteriormente, intentó adquirir los derechos que estaban en posesión de Dan Curtis  (el creador de la serie televisiva Sombras tenebrosas ), quien, a su vez, también pretendía producirla y dirigirla, pretensión por la que se negó a ceder los derechos cinematográficos. Así pues, ante la falta de opciones, la idea se fue postergando hasta que en la década siguiente  Alberto Grimaldi  convenció a Curtis  para que se los cediese a cambio de producirle, a través de su productora P. E. A. Films,  Pesadilla diabólica ( Burnt Offerings , 1976). Gracias a esta intervención, el cineasta italiano tenía vía libre para llevar a cabo su obra más ambiciosa, personal y arriesgada, aunque su materialización fue larga y compleja...

La muerte tenía un precio (1965)

Sin más campaña publicitaria que el efectivo boca a boca extendiéndose por toda Italia y parte del extranjero,  Por un puñado de dólares  ( Per un Pugno di Dollari , 1964) alcanzó un éxito inesperado para sus responsables. Pero lo fue, y lo fue tanto que desató la fiebre del western italiano que se propagó a lo largo de films que, con mayor o menor fortuna, tomaron como referencia la película de  Sergio Leone . Con este panorama de admiración (y también de rechazo) el cineasta asumió la realización de su segundo western con un presupuesto de 600.000 dólares (el triple que en su anterior largometraje) y siguiendo las características mostradas con anterioridad, pero llevándolas un paso adelante: dos antihéroes en lugar de uno, la música como un personaje más y mayor ironía en el guion escrito en colaboración de  Luciano Vincenzoni . Sucio y plagado de seres violentos, en el oeste de la trilogía del dólar los representantes de la ley son sustituidos por el mer...

El bueno, el feo y el malo (1966)

Dudo que por su mente pasase alguna vez la idea de destruir el western, inventado y mitificado en Hollywood; lo dudo porque  Sergio Leone  lo admiraba, tanto, que soñaba con él y, en su sueño de un sueño, llevó la exageración del mito a la caricatura, creando un espacio cinematográfico que, al tiempo que bebía del western estadounidense, se separaba de él. Tampoco pretendía revolucionarlo, aunque su estilo influiría en el género y sería imitado, aunque no igualado. La caricatura de una caricatura pierde respecto a la original; hay excepciones, pero, por lo general, si falta un talento similar al que poseía  Leone  no se marcan las diferencias que hacen de una película algo más. Él tenía esa capacidad creativa y lo que hizo con ella fue soñar su propio oeste , como el personaje de Robert De Niro en Érase una vez en América ( Once Upon a Time in America , 1984) sueña sus diferentes pasados evadiéndose de la realidad y creando el reflejo de una que dista de la viv...

Hasta que llegó su hora (1968)

Monument Valley es el escenario que de inmediato se asocia a  John Ford , no en vano fue quien mejor supo captar y mostrar su belleza en el western, aunque, claro está, no fue el único que sacó partido a tan lucida estampa. También  Sergio Leone  lo hizo cuando se trasladó a Utah y a Arizona para filmar su magnífico fresco sobre el final de aquel lejano Oeste con ese paisaje milenario como telón de fondo, un paisaje, inhóspito y bello, habitado por individuos que deben desaparecer para dejar paso a la modernidad que no les quiere, ni les necesitará una vez cerrado el pasado. Por el territorio de Leone deambulan cinco personajes: Frank ( Henry Fonda ), un pistolero sin escrúpulos, que vende sus habilidades al mejor postor; Cheyenne ( Jason Robards ), un forajido que se mantiene fuera de la ley porque no le queda otra opción o no quiere otra; Jill ( Claudia Cardinale ) —el personaje femenino más atractivo e importante de la filmografía de Leone—, la prostituta que...

Érase una vez... un Leone

Cuando acompañaba a su padre  Vincenzo Leone  (alias  Roberto Roberti )  al plató de rodaje de La bocca sulla strada (1941), ¿quiénes de los allí presentes sospecharían que décadas después, con tan solo siete películas acreditadas como director, aquel muchacho de doce años, que respondía al nombre de Sergio, se convertiría en un referente de la cinematografía mundial? Pero así fue. Previo a alcanzar fama y reconocimiento,  Sergio Leone  descubrió el cine prácticamente desde todas sus perspectivas, ya que su carrera se inició mucho antes de dar el salto a la dirección. Durante aquel tiempo de aprendizaje, aprovechó para familiarizarse y comprender los entresijos del audiovisual con el que convivió desde la cuna hasta su muerte, en abril de 1989. Su actuación en  La bocca sulla strada  no dejó de ser un devaneo infantil, pero también fue su primer contacto real con el cine, medio en el q...