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Mostrando las entradas etiquetadas como alain resnais

Providence (1977)

<<En los términos más sencillos posibles, Providence trataba de una larga noche en la vida de un novelista agonizante que, agobiado por el dolor, se atracaba de píldoras y bebidas, luchando para crear una nueva obra. Utiliza a los miembros de su familia como personajes; confunde el pasado, aterrorizado por el futuro, lleno de ira, melancolía y culpa, consciente de que la muerte se acerca rápidamente>>. (1) Este resumen de Dirk Bogarde, que daba vida a Claude Langham en Providence (1977), aproxima la superficie de la película de Alain Resnais, cuyo guion corrió a cargo de David Mercer, e introduce su fondo: la memoria del subjetivo que recuerda, inventa y olvida, quien da forma a la realidad imaginada. En ella, Clive Langham (John Gielgud), <<el novelista agonizante>>, introduce a los miembros de su familia; crea la imagen que tiene de ellos o la que desea, pero sin poder impedir la intervención del subconsciente que, de cuando en cuando, asoma en el consciente...

On connaît la chanson (1997)

En On connaît la chanson (1997) un Alain Resnais festivo desarrolla la escena principal de su película en la fiesta que Odile (Sabine Azéma) y Claude (Pierre Arditi) dan en su nuevo y lujoso apartamento. Allí, la atención del cineasta va de un personaje a otro, como si el espacio fuese un mar de pensamientos y de estados emocionales. A este Resnais le preocupa el amor y establecer la conexión entre sus diferentes formas y ausencias. Es el Rasnais musical que canta al amor y al desamor en diferentes estados y edades. En boca de sus protagonistas, canta fragmentos y momentos. Su melodía refiere el desear lo que no se tiene y el tener lo que no se desea, el no saber lo que se tiene y el tener sin saber lo que se tiene. En suma, Resnais, partiendo del guion de Agnès Jaoui y Jean Pierre Bacri, nos viene a decir que somos lo que no somos y somos lo que somos. Lo dicho semeja no decir nada, pero viendo las imágenes y a los personajes se comprende que sus voces y las de las canciones algo dice...

Guernica (1951)

El interés de Alain Resnais por el arte y la memoria le vienen de origen; es decir, asoman prácticamente desde sus primeros pasos profesionales en el cine, cuando se dedica a cortometrajes que centran su mirada en diferentes pintores. Por ejemplo, aborda la pintura en los cinco cortometrajes que componen la serie Visite à… (Félix Labisse, César Doméla, Hans Hartung, Lucien Coutaud y el canario Óscar Domínguez), filmados en 1947, y en Van Gogh (1948) o Gauguin (1949). Pero quizá su acercamiento más sobresaliente al arte y a la memoria sea el que narra a través de los bocetos, los dibujos y las esculturas del malagueño Pablo Picasso , y, por supuesto, de las formas del cuadro que da título a este documental de trece minutos de duración al que Paul Éluard puso su poesía al servicio del compromiso y la denuncia de la opresión. Guernica (1951) vive en las imágenes  (de bocetos y de las figuras del cuadro)  y en la voz de María Casares —la voz de Jacques Prevost introduce la...

La guerra ha terminado (1966)

La intención original era empezar este texto preguntando si alguien recuerda un siglo de la historia humana en el que no haya habido guerras. Pero, ¿para qué —me dije—, si se trata de una pregunta cuya respuesta es obvia? La humanidad ya se muestra belicosa desde antes de desarrollar la escritura, pero esas guerras eran la “infancia” —empezar a guerrear antes que a hablar— y su radio de acción de menor alcance que los grandes conflictos históricos. Estos últimos son cosa distinta a aquellos “infantiles”, aunque existan aspectos y orígenes que los acerquen: disputas territoriales, choques de ego y de creencias, intereses económicos... También se podría decir que, desde que tomamos conciencia de ser, la lucha nunca ha terminado, sino que ha derivado en otras y que solo se toma breves periodos de descanso, según el lugar y el momento, o que incluso en la calma existan en la clandestinidad. Tras la salida forzosa de España, Jorge Semprún se vio en el exilio. Apenas era un adolescente cuan...

Hiroshima mon amour (1959)

<<Igual que tú, estoy dotada de memoria. Y conozco el olvido>> El cine y la literatura rompen las distancias espaciales y temporales, pero dicha ruptura espacio-tiempo ni es de su exclusividad ni tampoco novedosa, y no lo es, porque tuvo y tiene su origen en la mente humana, desarrollada mucho antes de que ambos medios de expresión fueran posibles. Se originó en pensamientos que traen al hoy, el ayer y el mañana. Hablamos de un lugar subjetivo donde se confunden o entremezclan imágenes, impresiones, emociones e interpretaciones, hablamos de la memoria, de la imaginación, de la ensoñación, y de la realidad como partes que se citan en un todo: nosotros. Esto me lleva a recordar a  Alain Resnais  y a  Hiroshima mon amour (1959), su primer largometraje de ficción, y también  Van Gogh  (1948), Guernica (1951),   Noche y niebla  ( Nuit et brouillard , 1955) o   Toda la memoria del mundo ( Toute la mémoire du monde , 1957) , cortometraje...

La Pointe Courte (1954)

<<El cine viene de la vida y es por eso por lo que todo mi cine viene de mi vida como mujer, pero también como ciudadana, como madre o abuela. Todo lo que está en la vida se puede transformar y más en este mundo que es un caos y un horror. Yo no busco éxitos comerciales, ni dinero con mi cine, lo que quiero crear como artista son vínculos y sentimientos de fraternidad y ternura entre la gente>> Agnès Varda  (1) La evolución cinematográfica llevada a cabo por los miembros de la Nouvelle Vague no fue un proceso espontáneo, ni único en su momento. Fue fruto de ideas y de necesidades personales y cinematográficas, entre estas la de renovar un cine que quizá se repetía y necesitase nuevos bríos y vías de desarrollo apenas transitadas. Pero antes de producirse lo que no supuso una revolución, pero sí un cambio de rumbo, y de que los  Chabrol , Rohmer , Truffaut o Godard realizasen su primera película, ya existían signos de transformación y realizadores diferentes —d...

Noche y niebla (1955)

Evocar sin el menor asomo de nostalgia, evocar para recordar Por Antonio Pardines «Trenes precintados con cerrojos. En proporción de cien deportados por vagón. Sin día ni noche. El hambre, la sed, la asfixia, la locura. Un mensaje cae al suelo. ¿Lo recogerá alguien? La muerte hace su primera selección. La segunda la hará al llegar, entre la noche y la niebla», recuerda el narrador de este poético e imprescindible documental que Alain Resnais realizó sobre los campos de exterminio nazis. «Entonces, ¿quién fue el responsable?», deja en el aire la voz de Michel Bouquet , hacia el final de la anamnesia cinematográfica pretendida por el realizador de Hiroshima, mon amour (1959). Su pregunta parece indicarnos que,  l o aceptemos o no, somos responsables de nuestro momento histórico y mirar hacia otro lado no nos exime, como tampoco evita que los sucesos se produzcan. Y lo aceptemos o no, nuestro origen y nuestro final nos igualan del mismo modo que lo hacen las diferentes necesidade...