Más interesante que el despertar sexual de Manuel (Jorge Sanz), el adolescente de quince años sobre el que gira El año de las luces (1986), y del primer amor que surge cuando conoce a María Jesús (Maribel Verdú), es el ambiente de posguerra recreado por Fernando Trueba y la ambientación lograda por su equipo artístico, una ambientación que la emparenta con la no menos espléndida de Belle Epoque (1992), comedia que se sitúa en la inmediata preguerra y en otro paraíso imposible. Entre medias, estalla la guerra civil que Manuel vive en Madrid, bajo la continua amenaza de los bombardeos y la carestía, rodeado de los “rojos” que forman parte de la cotidianidad en la que crece. A esta realidad suya, que en la pantalla se omite porque la acción se sitúa en abril de 1940, tenemos acceso por sus palabras durante el viaje en autobús, cuando responde a su hermano mayor, Pepe (Santiago Ramos), teniente del bando nacional. Por sus palabras, la realidad vívida es la de cualquier niño madrileño de ...