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Mostrando las entradas etiquetadas como terry gilliam

El secreto de los hermanos Grimm (2005)

Dudo que alguien que conociese mínimamente la filmografía de Terry Gilliam pensase por un instante que el cineasta responsable de Brazil (1984) iba a realizar una película biográfica sobre los hermanos Grimm, cuya fama se debe sobre todo a la recopilación de cuentos populares infantiles, más que su trabajo de lingüistas que deparó su Diccionario alemán . Sería algo impensable, más fantasioso que una película del propio Gilliam, por lo que no sorprende que se decantase por tomar los nombres y algunos cuentos de los personajes y adentrarlos en la fantasía de los relatos que recopilaron, donde, partiendo de un guion de Ehren Kruger —que presumo, puesto que no lo he leído, más cercano al infantilismo de Hollywood que al sentido del humor y de ensoñación de Gilliam—, enfrenta en clave paródica (no muy lograda) la racional de Wilhelm (Matt Damon) y la ilusa de Jacob (Heath Ledger). Dicho de otro modo, Gilliam sitúa en un mismo espacio el duelo entre realidad y fantasía que también puede obs...

Miedo y asco en Las Vegas (1998)

Si al tipo de periodismo hecho por Hunter S. Thompson, este le llamó periodismo Gonzo, ¿qué nombre pondría Terry Gilliam a su cine? ¿Bonzo? Lo dudo, sería previsible y poco acertado, puesto que Gilliam no es ni monje ni se inmola para protestar contra la opresión de la realidad y de la normalidad impuestas contra las que arremete en sus películas. Él protesta creando, tal vez preguntándose ¿para beneficio de quién es esa normalidad que genera muertos vivientes, gente asustada que no reconoce las causas de su malestar, personas que huyen de sí mismas en busca de no tener miedo, de sentirse seguras y adaptadas en su entorno, individuos en busca de placer y de felicidad en su aislamiento? Sin duda, esa normalidad, realidad impuesta que resta lo imaginativo, incluso lo destierra, no es para sus personajes, ni para cualquiera que deje volar mínimamente la imaginación, que Unamuno define en Contra esto y aquello como <<la facultad de crear imágenes, de crearlas, no de imitarlas o repe...

El hombre que mató a don Quijote (2018)

¿Cómo sería un mundo sin El Quijote? No podemos saberlo. Lo que sí sabemos es que en este, en el de su existencia, la novela cervantina ha influenciado de forma directa o indirecta al arte posterior, a la cultura y a la humanidad. Desde la publicación de su primera parte hasta la actualidad, hubo y hay quien se dejó y deja conquistar por la obra de Miguel de Cervantes : compositores, escritores, escultores, pintores, pensadores, cineastas,… y el resto de soñadores que hayan acompañado al caballero de la triste figura en sus salidas, encuentros, desencuentros, sus andanzas, en las victorias y en las derrotas, en la cordura y la locura, en la ilusión y en la agonía. Da igual el lugar de origen, el sexo, el color del pelo, de la piel o del dinero, quienes se hayan dejado seducir por el ingenioso hidalgo acaban quijotizándose, como el buen Sancho, al menos por un instante o quizá para toda la vida. En realidad, todos llevamos algo de Quijote y de Sancho dentro. La cuestión es si se equilib...

Las aventuras del barón Munchausen (1988)

Contra viento y marea, superando malas rachas y contratiempos, e incluso excesos propios de su ilusión desbordante, el mejor cine de Terry Gilliam sueña y fantasea aventuras que se desarrollan al margen de los límites geográficos y temporales que nos sujetan en la vigilia cotidiana. Solo soñando, y eso hacen sus películas, las barreras físicas dejan de ser limitaciones. Los espacios cinematográficos transitados por el cineasta a lo largo de su filmografía no se rigen por leyes físicas ni obedecen a más razón que a la imaginación y a la capacidad de soñar de quien se niega a perder la necesidad vital de fantasear mundos donde sus protagonistas son como niños o, directamente, lo son. En la filmografía de Gilliam , la infancia no es un estado o una etapa acotada por la edad, sino por la ingenuidad y la fantasía que depara comportamientos como el de los personajes de  Jonathan Pryce en Brazil (1984), que vive bajo la sombra de una madre y fe un sistema que le amedrenta, el de  ...

Se armó la gorda (1971)

Aunque se gestaron en el teatro y en apariciones televisivas previas, el humor y la irreverencia de Monty Python se desataron definitivamente en la serie televisiva Monty Python’s Flying Circus , un programa cómico compuesto por sketches que se mantuvo en emisión desde octubre 1969 hasta 1974. La serie apuntaba originalidad, rebeldía y un ingenio corrosivo pocas veces visto, y que suponía un paso más allá del humor inglés que, desde Charles Chaplin hasta las comedias producidas en Ealing Studios , apuntaba y se reía del drama cotidiano y de la idiosincrasia británica. Pero con el grupo formado por Graham Chapman , John Cleese , Terry Gilliam , Eric Idle , Terry Jones , Michael Palin ese humor ya no solo se ríe, sino que se rebela para crear el absurdo que enfatiza lo absurdo de la realidad. En 1971, los cómicos aprovecharon su éxito y rehicieron (en formato cinematográfico) algunos episodios de la primera y segunda temporadas de Flying Circus . El resultado fue Se armó la gorda ( A...

Los héroes del tiempo (1981)

Hay inventiva, humor, irreverencia y presencia de tres Monty Python en  Los héroes del tiempo ( Time Bandits , 1981), pero no es una película de los  Python , ni de lejos. No niego que tenga cosas e influencias del famoso grupo cómico británico, incluso hay presencias físicas que las confirman: dos de sus componentes se dejan ver en el film y un tercero lo dirige. Ese tercer hombre es Terry Gilliam , y la película pertenece a su imaginario personal y creativo. Su universo se encuentra en los sueños y en este film empieza a edificarse el espacio onírico y cinematográfico donde campa a sus anchas y fantasea sus películas, que llena de soñadores. A Gilliam le gustan y simpatiza con ellos, le gustaría ser uno de ellos. En realidad, lo es, tanto como pueda serlo Kevin ( Craig Warnock ), el niño que encuentra la salida en la fantasía que le posibilita el acceso a una realidad en la que puede ser protagonista, y no el secundario que es en la cotidianidad donde sus padres le nin...

El sentido de la vida (1983)

La primera de las dos conclusiones alcanzadas en el estudio realizado por la empresa financiera abordada por el bravo y rebelde cortometraje que precede a  El sentido de la vida ( The Meaning of Life , 1983) informa que "no toda la población usa sombrero". Aunque esta negación carezca de sentido, bien analizada, resulta que sí lo tiene, pues, como cualquier máxima sobre el tema estudiado, responde malamente al interrogante cuál es el sentido de la vida. Quizá esta primera respuesta no satisfaga a presumibles mentes lógicas y políticamente correctas, pero, para el humor absurdo e irreverente de los Monty Python , esta no podría ser más adecuada, ya que la disconformidad en el uso de sombreros apunta hacia la suya propia y hacia la inexistencia de un absoluto que explique las dudas existenciales que no asoman por la pantalla.  Evidenciando  creencias, conocimientos y alguna que otra verdad que, en algún momento, podría ser rebatida, los inolvidables Graham Chapman , John C...

Brazil (1984)

Puede atraer o provocar rechazo, pero el cine de Terry Gilliam no deja indiferente, en el sentido de que posee la personalidad y la inventiva del director, posee su fantasía y esta reaparece en cada una de sus películas, aunque no en todas alcance la redondez de  Brazil  (1984), en la que el cineasta junta lo orwelliano con lo kafkiano y lo filtra a través de su inventiva cinematográfica. Orwell y Kafka encuentran su denominador común en el individuo o la individualidad borrada por el sistema: en el primero, alienado; y en el segundo, perdido. En ambos casos, la identidad y la libertad son aplastadas por un estado de control, totalitario en uno, burocrático en otro, en ambos jerarquizado, que niega cualquier tipo de existencia que no sea la prestablecida por normas y directrices inamovibles. Esto se descubre en la película de Gilliam , lo asume y lo lleva a su universo cinematográfico, le da...

El rey pescador (1991)

El Quijote y el Sancho de Terry Gilliam , las dos caras de un mismo individuo, la fantasía y el realismo que, como tal, tiende a escéptico, y en Jack Lucas ( Jeff Bridges ), también a ególatra, forman la unidad en la búsqueda o la búsqueda de la unidad; que sería la búsqueda que Parry ( Robin Williams ) y Jack emprenden en común, la que les lleva en pos del grial, el equilibrio del ser, del existir, sentir y soñar. Pero no hay búsqueda más difícil ni quimérica, salvo para quienes dan el primer paso hacia ella y en ella. Esos son Robin Williams y Bridges, que la emprenden juntos. Primero, desde la obligación que Lucas, antigua estrella radiofónica, siente hacia su iluso compañero; y después, desde la amistad y el amor fraternal y esperanzador que les une y les conduce a la poesía del caballero andante, ingenuo, poético, caótico, aquel que ve el mundo diferente, y que se enfrenta y transforma la realidad para desvelar y adentrarse en otra. Ese es Gilliam , influenciado por Cervantes y s...

Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975)

¿A quiénes se refiere el título español con eso de sus locos seguidores ? ¿Al público? ¿A las monturas de los caballeros, que siempre viajan detrás de los nobles artúricos? Aunque exista o no respuesta, por mucho que se mire en la pantalla, no se observa a ningún seguidor del rey Arturo ( Graham Chapman ) ni de sus caballeros de la mesa cuadrada, a no ser que se refiera a los agentes de policía del siglo XX que, de cuando en cuando, asoman por la leyenda de Arturo y sus elegidos; pero, entonces, ¿no sería mejor decir “perseguidores” que “seguidores”? Por otra parte, los artúricos no son seguidores. No son ellos quienes se lanzan tras el monarca, sino que han sido escogidos, uno a uno, entre la flor y nata de una Inglaterra medieval donde proliferan las protestas sociales contra el sistema de gobierno impuesto por la dama del lago. Tiranías y puntillismo aparte, las leyendas artúricas son fuente de inspiración para narraciones y películas, pero ninguna ha aportado una visión tan absurda...

La vida de Brian (1979)

En este curso de Historia Universal, solo los más despistados ignoran quiénes o qué fue  Monty Python , el resto sabe la lección u oculta los apuntes en los que se lee que fue un grupo de humoristas formado por cinco británicos y un estadounidense. En letra más pequeña aparece que la troupe alcanzó un enorme éxito en Gran Bretaña con el show televisivo Monty Python's Flying Circus  (1969-1974), un programa compuesto de memorables sketches que ya anunciaba el humor que posteriormente dominaría en sus incursiones cinematográficas en varias películas que no dejaron indiferente, sobre todo La vida de Brian ( Life of Brian , 1979), divertida y ácida sátira que alcanza cotas de irreverencia suma. Criticada por algunos, alabada por otros, la película narra la historia de Brian Cohen ( Graham Chapman ), un joven judío a quien sus contemporáneos confunden con el mesías mientras el humor rige su destino y su deambular por un Jerusalén bajo dominio romano. Como testigo y víct...

Doce monos (1995)

Cinco mil millones de seres humanos perecieron entre 1996 y 1997, esa es la única verdad que conoce James Cole ( Bruce Willis ), pero ¿y si su verdad no lo fuera? Cierto que solo hay una verdad, pero pueden existir varias realidades que la expliquen o interpretaciones dispares de esa “verdad apocalíptica” que Terry Gilliam toma de excusa para adentrarse en la fantasía, en los límites de la realidad y la irrealidad, y en un espacio donde ambas se confunden para conectar dos tiempos que generan el conflicto en la mente del protagonista. Inspirándose La Jetee , el magistral fotomontaje de Chris Marker ,  Gilliam  crea un espacio para la locura y la cordura, un espacio donde un ser quijotescos intenta recopilar datos sobre el pasado, para él, de la raza humana, cuando estuvo al borde del extermino, tras la liberación del virus mortal que les ha condenado a permanecer bajo tierra.  En su mundo, y con su condición de preso, a  Jason Cole ( Bruce Willis ) no le queda o...