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Mostrando las entradas etiquetadas como vittorio gassman

Ana (1951)

La protagonista que da nombre a este melodrama filmado por Alberto Lattuada y producido por Dino de Laurentiis y Carlo Ponti, Anna (Silvana Mangano), viste los hábitos al inicio del metraje para escapar del mundo exterior que le persigue y la encuentra cuando Andrea (Raf Vallone) sufre un accidente y es ingresado en el hospital donde ella ejerce de enfermera. Entonces, sor Ana recuerda ese pasado que Lattuada muestra en una analepsis durante la cual la religiosa era cantante en un club nocturno. Quizá Ana (Anna, 1951) ya no se recuerde, a pesar de un reparto que reúne a Silvana Mangano, Raf Vallone, Sophia Loren (todavía Sofia Scicolone o Sofia Lazzaro), en un pequeño papel sin acreditar, al inicio de su espectacular carrera cinematográfica  —<<incluso llegué a pronunciar un par de frases>> (1) escribiría la gran estrella italiana en sus memorias—, y Vittorio Gassman , por entonces gran actor teatral y harto de ser encasillado en el cine en el papel de canalla chulesc...

Ennio Flaiano y la última auténtica batalla del teatro italiano

<<En cuarenta días Aldechi vendió ciento veinte mil entradas en Milán. Fue el no va más del éxito. En la napoleónica historia del TPI era normal que la glorificación predijera un desastre, y el desastre se llamó Un marziano a Roma . La comedia había sido escrita por Ennio Flaiano, quien, por milagro siempre inexplicable, se había sacudido de encima su proverbial pereza y nos había entregado el manuscrito con la más perfecta puntualidad. Un manuscrito un poco anómalo, iluminado por un sutil humorismo y deliciosos couplets lírico satíricos, en cambio —o, mejor, deliberadamente débil—, en estructura dramática. Cuando se le pidieron correcciones o retoques, Flaianno repuso con candor: —Querido Vittorio, ya me ha maravillado haberla escrito. No me pidas ahora que la revise. Llevamos, por tanto, a escena el texto intonso, al cual creíamos prestar un buen servicio montándole encima un espectáculo con gran riqueza de efectos, incluso demasiado cuidado y elaborado. Pero especialmente per...

El juicio universal (1961)

La vena satírica de Cesare Zavattini , suyo es el argumento y el guion, y de Vittorio De Sica brilla sobre el Nápoles de El juicio universal ( Il giudizio universale , 1961). Se trata de una ciudad concreta, pero representa una cultura y una sociedad marcada secularmente por el catolicismo y por las diferencias socioeconómicas. Y aunque haya perdido religiosidad, no ha perdido su base religiosa. Es decir, que no basta que la sociedad se transforme en laica o elija serlo para que desaparezcan condicionantes morales y tradiciones que se heredan y perviven incluso en la forma de ser de las personas, sean o no creyentes; de ahí que los unos y los otros acaben por aceptar lo inevitable del asunto: que serán juzgados, y solo por este motivo existe culpabilidad, arrepentimiento y temor al castigo. Sin la amenaza del juicio o sin esa voz insistente, que primero es desoída y luego asusta, no habría culpa y todos los personajes del film seguirían como si nada, tal cual sucederá cuando la torme...

¡Tempestad! (1958)

Estoy pensando escribir que Dino De Laurentiis pertenecía a esa especie de productores “más grandes que la vida”, a la que también pertenecían David O. Selznick , Samuel Goldwyn o Samuel Broston . Vaya, lo he escrito, pues ahí queda, hasta que decida borrarlo o alguien lo borre sin aviso, y seguiré el hilo y diré que lo demostró una y otra vez en proyectos colosales que alternaba con producciones modestas, aunque no de menor calidad. Una de esas superproducciones internacionales fue ¡Tempestad! ( La tempesta , 1958). A priori, adaptar la novela histórica La hija del capitán (1836) —que ya había sido adaptada en 1947 por Mario Camerini , coprotagonizada por Vittorio Gassman y producida por De Laurentiis —, escrita por  Aleksandr Pushkin , uno de los principales “modernizadores” de la literatura rusa, parecía una tarea más sencilla que la de adaptar la colosal Guerra y paz , de Tolstoi , para la cual De Laurentiis había contado con la dirección de King Vidor , aunque sin que es...

Perfume de mujer (1974)

Hay personajes que sus intérpretes recuerdan y otros que intentan olvidar, el Fausto de  Perfume de mujer ( Profumo di donna ,1974) es de los primeros. Medio sátiro, medio vividor, todo mujeriego e infeliz al completo, el invidente que le reportó a Vittorio Gassman  su premio al mejor actor en Cannes no quiere compasión, ya tiene la propia, la que le hace compararse con una piedra. Fausto prefiere encerrar sus emociones, silenciar su sufrimiento y causar la impresión de no necesitar a nadie -<<no seas ridículo, no necesito ayuda. Nunca la he necesitado>>, le espeta a su compañero de viaje.  Con la máscara puesta es divertido, pendenciero, autosuficiente, abusón, grosero y grotesco. En esos momentos, busca evasión y escape, busca disfrutar de buena comida, buen vino y de compañía femenina que no implique ataduras, ni le haga sentir que puede sentir. Sin su  mano izquierda y sin vista desde el accidente durante unas maniobras militares, siete años atrás, t...

En nombre del pueblo italiano (1971)

Mientras el neorrealismo  miraba el presente de posguerra y el pasado inmediato, el Desarrollo y el consumismo caminaban sigilosos y carentes de rostro humano hacia un futuro de supuesto progreso y de bienestar social. Era la promesa de felicidad y prosperidad que la sociedad italiana abrazaba en la década de 1950 y que eclosionó definitivamente en el siguiente decenio, con el "boom" de la industria del ladrillo y de otras como las químicas, de las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, con presencia estelar de la televisión —de su propaganda y publicidad—, de las modas importadas e imitadas, de la contaminación medioambiental... En definitiva, el consumo alentado por el sistema se desató sin freno y, en su desenfreno, también lo hicieron los tejemanejes que conllevaron mayor riqueza para una minorí...

La audiencia (1972)

<<Le di mucho la lata con El castillo a Ferreri , y Marco, un día que consiguió un poco de dinero, vino a buscarme a Ibiza, de allí nos fuimos a Barcelona, y de Barcelona, en taxi para no perder tiempo, a Albania de Aragón, al balneario en el que pensábamos localizar la posada de los funcionarios: el sitio tenía algo no diré de kafkiano, pero sí de singular, y nosotros no queríamos retratar la novela, sino contar, a nuestra manera, la historia del pobre K. [...] Llegué a escribir un tratamiento, pero cuando pedimos los derechos, el dinero se le había acabado a Ferreri pagando la cuenta del balneario, y por esta razón, por no poder comprar los derechos de El castillo , nos conformamos con hacer La audiencia >> 1 . Narrado por Rafael Azcona , el origen de La audiencia ( L'udienza , 1972) tiene su singularidad y su humor, aunque tampoco podría ser de otra manera, ya que en el guionista la singularidad y el humor más que características adquiridas eran rasgos naturale...

La corona negra (1951)

El territorio suevo se extendía por la antigua Gallaecia romana (hoy Asturias, Galicia, León y norte de Portugal) a inicios del siglo V. Fue el primer reino europeo que surgió de las cenizas del Imperio Romano occidental, pero su existencia apenas se prolongó en el tiempo y, hacia finales de la centuria siguiente, el poderío del conquistador visigodo supuso su desaparición. A día de hoy, la presencia de aquel pueblo germano todavía pervive en los libros de Historia, en topónimos de localidades gallegas, en el imaginario popular y en el Suevia Films sobreimpreso en la imagen de la Ría de Vigo que abre las producciones de  Cesáreo González . Fundada en 1941, la productora y distribuidora de este pionero vigués del cine espectáculo fue la única que hizo sombra a  CIFESA  durante los años cuarenta y, tras el ocaso de la poderosa empresa valenciana, la que reinó en la industria cinematográfica española con títulos de dudosa calidad, otros decorosos y algunos del calib...

Vittorio Gassman. El arte de mentir

Puede que mienta si escribo que, consciente o inconsciente, propia o ajena, piadosa o hiriente, la mentira forma parte de nuestro día a día. Lo que sí tengo claro es que la mentira, la mía o la de cualquier otro, incluyo también aquella que se disfraza de verdad o verdades que no ponemos en duda, surge de nuestra racionalidad y, por tanto, es de exclusividad humana. En casos puntuales, la empleamos con tal maestría que alcanza el grado de arte y, a simple vista, no hay mejor artista de la mentira que el actor o la actriz. <<Se actúa para mentir, para desmentirse, para ser lo que no se es... se actúa porque se es embustero de nacimiento...>>* y se actúa para hacer creíbles vidas inventadas, hechos inexistentes, personajes ficticios, emociones y sentimientos que aceptamos como verdades del juego propuesto en películas, novelas u obras teatrales. El arte de la interpretación concede veracidad a la mentira, la hace pasar por verdad, al menos esto logran los grandes actores y...