A pesar del éxito y de la excelencia de algunos de sus títulos, el cine documental no ha alcanzado la popularidad de su hermano de ficción, sobreviviendo desde sus orígenes a la sombra de aquel hasta convertirse en un género minoritario pero imprescindible, tanto como arte como documento que indaga en hechos que, tras pasar por la mirada de sus autores, se exponen en la pantalla. Por lo tanto, desde la germinal y espléndida Nanuk el esquimal ( Nanook of the North ; Robert J.Flaherty , 1922), el documental no busca ni verdades ni realidades absolutas, algo por otra parte imposible, tampoco sus responsables esconden la preparación previa (un guión o hilo argumental, y la dramatización de las imágenes) que servirá a la hora de plantear las situaciones abordadas durante sus películas. Dicha circunstancia concede al documento fílmico una perspectiva artístico-creativa que enfrenta imágenes reales, testimonios y puntos de vista dispares para obligar al espectador a extra...