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Mostrando las entradas etiquetadas como francisco regueiro

Duerme, duerme, mi amor (1974)

En los comentarios del blog nunca he pretendido recomendar las películas de las que hablo ni ser objetivo, algo que no creo a mi alcance, pues cómo serlo cuando se exponen ideas basadas en impresiones y sensaciones. Carecen de objetividad, que tampoco es la aspiración de comentarios y opiniones; lo es de los estudios y de la ciencia, pero, como nunca he sido estudioso ni científico, una de las opciones más sencillas que se me presentan es aceptar mi pensamiento subjetivo y animarle a buscar la mayor objetividad posible, ser honesto en la exposición de ideas, gustos y disgustos, y también ajeno a sensacionalismos, al escribir párrafos sobre cine y otras cuestiones. Las películas de Francisco Regueiro entran en el grupo de los “gustos”. Me atraen, igual que el modo del cineasta vallisoletano de interpretar y mostrar al individuo y sus espacios, los que habita, los que busca y no encuentra, los que le condicionan. En sus películas va a más allá de lo corriente, igual abraza el tono intimi...

Amador (1965)

A Billy Wilder le molestó sobremanera que, siguiendo la petición de Charles Boyer , Mitchell Leisen no incluyese en Si no amaneciera ( Hold Back the Dawn , 1941) la escena de la cucaracha que el guionista centroeuropeo y Charles Brackett habían escrito en su guion. En dicha escena, el personaje de monsieur Boyer paliaba su aburrimiento y su interminable espera hablándole a la cucaracha; pero el actor francés no estaba por la labor de hacer amigos de más de dos patas. Comentó que era una tontería hablarle al insecto, aunque, ¿quién asegura que su negativa no se debió a que temía que la charla dañase su imagen de galán o a que el bicho estuviese perfecto en su papel de cucaracha y le robase protagonismo? Y hasta ahí podía aguantar el señor Wilder , a quien, aparte de no dejarle asistir al rodaje (no era costumbre por entonces que los guionistas estuviesen presentes en el plató), la supresión le dio el empujón que le faltaba para seguir los pasos de Preston Sturges y dar el salto a ...

El buen amor (1963)

El primer largometraje de Francisco Regueiro confirmaba lo que había expuesto en Sor Angelina, virgen (1961), que se trataba de un cineasta diferente y con mucho que contar. Otra cosa sería que la censura y los intereses ajenos a él se lo permitieran, como sucedió con Carta de amor de un asesino (1972), que nunca llegó a estrenarse en cines. Pero esa es otra historia, la de El buen amor (1963), que toma su título de la obra del arcipreste de Hita , comienza en una estación madrileña donde, mediante un plano secuencia, Regueiro nos presenta a José Luis, el personaje interpretado por Simón Andreu , esperando e impacientándose. A nadie afecta su nerviosismo; ni siquiera a la cámara, que si bien le observa, se mueve al compás de la tranquila cotidianidad del lugar, hasta que aparece Mari Carmen, a quien da vida Marta del Val . Ambos corren hacia el vagón. Fundido en negro, sonidos de conversaciones y Regueiro muestra a la pareja protagonista en el interior del tren que les llevará a ...

Se vende un tranvía (1959)

El número de películas dirigidas por Juan Estelrich no hace justicia al buen hacer cinematográfico de un profesional del cine que trabajó con Jesús Franco , Jules Dassin , Orson Welles , Bardem , Fernán Gómez , Berlanga o Buñuel , aunque sí dejan entrever el buen cineasta que podría haber sido; y que llegó a ser en los dos títulos en los que asumió la dirección: Se vende un tranvía (1959) y El anacoreta (1976). Así lo apuntan el interés por la historia que cuenta, su dirección de actores —que más que actuar, se divierten jugando a ser los personajes que cada uno asume en complicidad del resto; y esa sensación la contagian al espectador—, o su narrativa sencilla y fluida —incluso sin salir del cuarto de baño en El anacoreta —, a la que se suma la ironía y el humor que, sin demérito para él, seguramente estuvieron influenciados por Rafael Azcona , el guionista de ambos films. En realidad, Se vende un tranvía , también tuvo a Berlanga en el guion y en la supervisión de este cortometr...

Sor Angelina, virgen (1962)

El realizador vallisoletano  Francisco Regueiro se destapó desde sus inicios como un cineasta a contracorriente, que se alejaba de la senda señalada para ir por libre, y libre realizó su práctica final en la carrera de dirección cinematográfica, por la que casi lo suspenden. No voy a hablar de la posible "ceguera" de sus profesores, entre ellos Carlos Saura , sino que, al ver  Sor Angelina, virgen (1962), descubro una pequeña obra maestra, sencilla y austera, de influencias galdosianas, que la emparentan en la distancia con el  Buñuel  de Viridiana (1961), y  neorrealistas  —homenaje a la bicicleta de Zavattini y De Sica incluido—; una película que bebe en la pintura de Zurbarán e incluso intuyo en ella una figura fordiana: la madre de quien sospecho que mantiene a flote a la familia protagonista, una familia que, de darle tiempo y desarrollo a la trama hasta convertirla en largometraje, probablemente acabaría desmoronándose como consecuencia de la mi...

Diario de invierno (1988)

Hubo quien llegó a decir de él que era el heredero cinematográfico de Luis Buñuel , aunque el cine del realizador aragonés es inimitable y decir que el de Francisco Regueiro está influenciado por el de Calanda es como decir nada. <<Mi acercamiento a Buñuel fue tardío, y ya es muy difícil que a esa edad, a los cuarenta años, pudiera alimentarse creativamente>>*. Las palabras de Regueiro  dejan clara su postura respecto a la etiqueta <<hijo de Buñuel>> que alguien quiso endosarle, aunque nunca ha negado su admiración hacia el responsable de  Tristana (1970). Ya desde Angelina, Virgen (1962), su práctica de fin de carrera en la Escuela Oficial de Cinematografía, y sobre todo desde su primer largometraje El buen amor (1963), el director, guionista y dibujante vallisoletano se desmarcó de influencias -que sí las tiene, no solo del aragonés, sino también de otros cineastas- para crear un universo fílmico complejo, imaginativo, independiente,...

Padre nuestro (1985)

Los diez años que separan  Las bodas de blanca (1975) de Padre nuestro (1985) fueron para  Francisco Regueiro  años de ostracismo cinematográfico —no deseaba dirigir si no tenía la libertad absoluta para hacerlo—, pero también fueron años de maduración, de dedicación al dibujo, de trabajos para la televisión y de desarrollar argumentos con Ángel Fernández Santos , su colaborador desde  Las bodas de blanca  (1975) hasta Madregilda (1993). <<En Padre nuestro hay dos autores: uno de ellos es Ángel Férnandez Santos y el otro yo, que soy al tiempo el director de la película>>. Pocos cineastas reconocen la labor de los guionistas, salvo si son ellos mismos los autores de los guiones, quizá por la necesidad de inflar egos o tapar inseguridades (que en ocasiones vendría a ser lo mismo), pero, en el libro que  Carlos Barbechano  dedicó a la obra de  Regueiro  ( Francisco Regueiro . Filmoteca Española, Madrid, 1989), este no dudó a la ...