En los comentarios del blog nunca he pretendido recomendar las películas de las que hablo ni ser objetivo, algo que no creo a mi alcance, pues cómo serlo cuando se exponen ideas basadas en impresiones y sensaciones. Carecen de objetividad, que tampoco es la aspiración de comentarios y opiniones; lo es de los estudios y de la ciencia, pero, como nunca he sido estudioso ni científico, una de las opciones más sencillas que se me presentan es aceptar mi pensamiento subjetivo y animarle a buscar la mayor objetividad posible, ser honesto en la exposición de ideas, gustos y disgustos, y también ajeno a sensacionalismos, al escribir párrafos sobre cine y otras cuestiones. Las películas de Francisco Regueiro entran en el grupo de los “gustos”. Me atraen, igual que el modo del cineasta vallisoletano de interpretar y mostrar al individuo y sus espacios, los que habita, los que busca y no encuentra, los que le condicionan. En sus películas va a más allá de lo corriente, igual abraza el tono intimi...