Cualquier mente que realice una combinación simple de palabras obtiene de lo común el particular que cobra forma, nombre e imagen, en su pensamiento. Pues ya no son solo palabras, ni siquiera una frase simple, es la imagen de una persona, de un concreto, de un momento puntual que refiere un mundo de sensaciones, sentimientos, emociones, impresiones, esperanzas... La combinación en cada individuo señala lo obvio: la importancia de las palabras para representar el pensamiento, los recuerdos e incluso la identidad que cada quien confiere a las personas y a los instantes, incluso a uno mismo cuando entabla sus conversaciones íntimas. Sin palabras y sin otros signos lingüísticos desaparecería la posibilidad comunicativa. Y sin palabras (imagen de conceptos concretos y abstractos) careceríamos de referencias o de herramientas básicas para crear los espacios comunicativos interno y externo. En definitiva, las palabras son herramientas simples, pero necesarias para que cada pensamiento adquier...