La “industria” cinematografía española de la posguerra (década de 1940) produjo películas carentes de inventiva y riesgo , en su mayoría, puesto que hay excepciones notorias —las comedias y primeros dramas de Rafael Gil , el cine de Edgar Neville , la irrupción de Carlos Serrano de Osma con aire renovador, Rojo y negro ( Carlos Arévalo , 1942) y más películas que quedan por nombrar. Era un cine de evasión, que cumplía la misión de entretener y la de mantener la conciencia del público adormecida, mientras este observaba en la pantalla películas bélicas e históricas al servicio del orden establecido a golpe de armas, dramones literarios o musicales folclóricos que poco tenían que ofrecer salvo ver a su estrella de turno entonando canciones que se insertaban en la trama con calzador. Pero, entre aquellas producciones de supuesto interés nacional, también se filmaron excelentes películas como las realizadas por Gil o Neville , uno ...