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Mostrando las entradas etiquetadas como jean becker

Unos días para recordar (2014)

La amabilidad de Jean Becker a la hora de priorizar las relaciones personales, familiares y de amistad, y el lado bueno de las cosas y de la vida en sus comedias dramáticas, o en sus dramas cómicos, apunta la habilidad e intereses de un cineasta que no pretende sorprender, sino que le gusta contar lo aparentemente trivial. Puede que su intención de narrar historias corrientes, de personajes que podrían ser cualquiera, no conquiste a quienes exijan o esperen del cine algo más grande que la vida. Pues ese no es Becker , que ve más grande la vida que las películas, y pretende llevar sencillez y un poco de sustancia vital a su cine, aunque sea en una comedia que pueda parecer que peca de sentimental o que no tenga más pretensión aparente que emocionar con emociones, como es el caso de este film que se desarrolla prácticamente en la habitación del hospital donde convalece Pierre ( Gérard Lanvin ), tras un accidente en el que fue atropellado. Cierto que no hay novedades, pero acaso ¿qué vid...

Mi encuentro con Marilou (2012)

Los autores son quienes realizan el auto o la acción, de modo que son responsables de algo, incluso pueden serlo de la cansina acción de no hacer nada, que también es algo. Pero si hablamos de arte, entonces, el autor o la autora es quien crea una obra que se considera artística o creativa, aunque no siempre resulta ni lo uno ni lo otro. En cine, el término "autor" va ligado a los críticos franceses de la década de 1950, quienes seguramente mirarían a  Jean Becker por encima del hombro y le negarían cualquier tipo de autoría. No obstante, Becker presenta los síntomas autorales en su repetición de temas y de formas propias, las cuales reaparecen en sus películas, al menos en aquellas realizadas lejos de la sombra de Jean-Paul Belmondo . En sus films sin Belmondo (también en algunos con él),  Becker tiene algo que decir y tiene un estilo, reconocible, a la hora de exp...

Dejad de quererme (2007)

La amistad, la huida simbólica hacia espacios naturales donde esconderse y encontrarse, la invisible compañía de la muerte como parte de la vida o la humanidad de los personajes vertebran el discurso cinematográfico de Jean Becker , ejes omnipresentes en muchas de sus películas. Quizá se deba a que le resulta cómodo este tipo de relato o a que le interesa sobremanera. Quizá se trate de una combinación de ambas, pero lo que nos muestra Becker en sus films conecta con su público. Es cierto que no asume grandes riesgos, que tampoco pretende llamar la atención con su cámara, ni alardear su talento narrativo, que lo tiene, y deja que sean sus personajes y las relaciones que establecen las que hablen por él y por ellos. Pero con Dejad de quererme ( Deux jours a tuer , 2008) se aleja de la zona confortable establecida desde La fortuna de vivir  ( Les enfants du marais , 1997), alejando de la misma a su protagonista, a quien nos muestra cansado, quizá aburrido de la superficialidad y d...

La fortuna de vivir (1999)

Los temas planteados en las películas se repiten a lo largo de los años con mayor, menor o ningún acierto, pero se repiten adaptados a las características de la época de rodaje y desde la diversidad de sus creadores, que escogen cuáles les interesan mostrar y el cómo plantearlos. Esto provoca que existan films de denuncia y otros de evasión, obras personales y obras populares, algunas manipuladoras y otras honestas. Las hay que buscan sonrisas y aquellas que pretenden lágrimas; encontramos superficialidades, imposturas, reflexiones, fantasías, realidades. El cine es un abanico de posibilidades limitadas —por nuestra propia limitación creativa e inventiva— que, en ocasiones, nos recuerda que, lejos de la espectacularidad o de temas en apariencia más trascendentes, existen aspectos humanos que podrían pasar desapercibidos en las distintas cotidianidades. Son esas pequeñas (grandes) cosas de las que nos hablan  Frank Capra  en  Vive como quieras   ( You Can't Take It wi...

Un tal La Rocca (1961)

El encuentro profesional de  Jacques Becker y Jose Giovanni dio su fruto cinematográfico en  La evasión ( Le trou , 1960) —a la postre, sería la última película del cineasta francés—, pero también significó el encuentro personal que establecía una relación de amistad entre el novelista y la familia del prestigioso cineasta. Por aquellos últimos años de la década de 1950, Giovanni había encontrado estabilidad en la escritura de novelas y, de la mano de Becker , iniciaba su aventura cinematográfica como guionista; posteriormente, daría el salto a la dirección en La ley del superviviente ( La loi du suvirvant , 1967). Por su parte,  Jean Becker , hijo de Jacques, había asistido a su padre en  No tocar la pasta  ( Touchez pas au grisbi , 1954),  Ali Babá y los cuarenta ladrones  ( Ali Baba et les 40 voleurs , 1954) y  Montparnasse 19  (1958). Durante el rodaje de La evasión   ejercía  una labor similar y fue entonces cuando en...

La evasión (1960)

La vida de José Giovanni , la anterior a su consagración como escritor y cineasta, podría dar para varias películas y novelas. De hecho, algunas de sus obras, tanto cinematográficas como literarias, contienen notas autobiográficas, aunque, quizá, la que más lo evidencia sea Le trou , cuya adaptación a la gran pantalla corrió a cargo de  Jacques Becker , fallecido poco antes de concluir el film. La evasión ( Le trou , 1960) fue su última película y también una de las mejores; y dudo que existan intentos de evasiones carcelarias expuestos en la pantalla con tanta minuciosidad como lo fue este drama de camaradería y traición que el artífice de  París, bajos fondos  ( Casque d'Or , 1952) filmó con suma maestría. El resultado fue una película sobre fugas, aunque, más que cualquier otra cosa, la considero una historia sobre seres humanos que sobreviven a su encierro soñando su libertad. Son hombres atrapados como Claude Gaspar ( Mark Michell ) y los reos a quienes co...