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Mostrando las entradas etiquetadas como john updike

Updike, el trompetista y el profesor

<<Los cinco cines de Weiser Street eran el Loew, el Embassy, el Warner, el Astor y el Ritz. Fui al Warner y vi El joven de la trompeta , con Kirk Douglas, Doris Day y Lauren Bacall . Tal como había prometido a mi padre, dentro se estaba caliente. Y tuve además la suerte, lo mejor de todo el día, de entrar cuando empezaban los dibujos animados. Era día 13 y por lo tanto no esperaba tener suerte. Los dibujos eran, naturalmente, del Conejo de la Suerte. En el Loew’s ponían Tom y Jerry, en el Embassy Popeye, en el Astor o bien Disney, el mejor, o bien Paul Terry, el peor. Me compré una caja de palomitas de maíz y otra de almendras Jordan, a pesar de que las dos cosas resultaban perjudiciales para mi piel. Las luces del cine eran de un amarillo muy pálido y el tiempo se fundió rápidamente. Solo al final de la película, cuando el chico, un trompeta cuya historia estaba basada en la vida de Bix Beiderbecke, había logrado por fin librarse de la mujer rica que con sus sonrisa insinuante (...

Updike, conejo y el entrenador

<<—El entrenador —le dice—, el entrenador tiene la misión de desarrollar las tres herramientas de que disponemos en la vida: la cabeza, el cuerpo y el corazón. —Y la entrepierna —dice Ruth. Solo Margaret se echa a reír. A Conejo le da grima. —Me has provocado, muchacha, y merezco el respeto de tu atención —replica el entrenador con gravedad. —Mierda —dice ella con voz baja, la vista baja—. No me vengas con sermones. —Las palabras del viejo la han herido. Las aletas de su nariz han palidecido, su áspero maquillaje se oscurece. —Lo primero es la cabeza, que idea la estrategia. La mayoría de los chicos llegan a manos del entrenador sin más práctica que la de los juegos en callejones y no saben nada de… de la “elegancia” del encuentro jugado en una pista con dos cestas. ¿No estás de acuerdo, Harry? —Sí, claro, ayer mismo… —En segundo lugar… déjame terminar, Harry, y luego podrás hablar, en segundo lugar está el cuerpo. Hay que poner a los chicos en condiciones, endurecerles las piern...