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Mostrando las entradas etiquetadas como carlos serrano de osma

O carro e o home (1940)

Dicía Chano Piñeiro que <<calquera cultura que queira sobrevivir precisa do cine. Como precisou do idioma escrito a literatura galega. A cultura de que eu falo é a que ten as súas raíces na noite dos tempos. Eses refráns, cantigas, lendas e tradicións que século tras século foron pasando de pais a fillos, sobre todo de nais a fillas. De boca a boca sen linguaxe escrita. Nós somos, queirámolo ou non, o resultado de todos estes costumes que fan de Galicia un pobo diferente e universal. E atrévome a dicir que somos uns ignorantes que desprezamos e descoñecemos a nosa inmensa riqueza que día a día estamos deixando morrer ou destruir.>> (1) Defensor desa riqueza foi, entre outros grandes e ilustres “teimudos”, Xaquín Lorenzo, Xocas. E falar de  Xocas é referirse, alén da cultura galega, a un home que viuse empapado dela. Sentiu a súa terra é as súas xentes de tal xeito que quiso coñecelos e dar a coñecer. Nun artigo publicado en maio de 2022, no xornal La Región , Fernando R...

La sirena negra (1947)

La vocación cinematográfica de Carlos Serrano de Osma nació durante el periodo mudo, lo que indica que su perspectiva cinematográfica se origina influenciada por la imagen como lenguaje universal, sin palabras ni diálogos que la sustituyan. Esta interpretación visual del cine no se pierde cuando realiza su primer largometraje, Abel Sánchez (1946), ni en los siguientes, lo que da como resultado una obra fílmica corta, en cuanto a títulos que la componen, pero fascinante dentro del panorama cinematográfico español de la época, aunque entonces pasase desapercibida, incomprendida o ninguneada por su diferencia respecto al resto de la producción. En el cine de Serrano de Osma prima la experimentación formal, su búsqueda de comprender y manejar el lenguaje visual, posiblemente porque nunca olvidó aquel cine de Chaplin , Gance , Borzage , Pabst , Vidor , Clair , Stroheim , Eisenstein , Pudovkin , entre otros. Pero antes de poder dirigir se produjo su aprendizaje, teórico, en cine-clubes o ...

Abel Sánchez (1946)

<<Y ahora, al releer, por primera vez, mi Abel Sánchez para corregir las pruebas de esta su segunda edición —y espero que no última— he sentido la grandeza de la pasión de mi Joaquín Monegro y cuán superior es, moralmente, a todos los Abeles. No es Caín lo malo; lo malo son los cainitas. Y los abelitas>> Miguel de Unamuno. Abel Sánchez (prólogo)   Desde su debut en la dirección, con esta fiel adaptación de la novela homónima de  Unamuno , Carlos Serrano de Osma se distinguió de sus contemporáneos como un cineasta atípico, más reflexivo, experimental y arriesgado, que se distanciaba de la comedia y del melodrama que dominaban en el cine español de la década de 1940 para adentrarse en una complejidad cinematográfica y humana inusual por aquel entonces. Su alejamiento de las modas e imposiciones se manifiesta en todo su esplendor en  Abel Sánchez (1946), en la presencia de la envidia, de las dudas existenciales, de la pesadilla en la que vive su protagoni...

Embrujo (1946)

Que Carlos Serrano de Osma era un cineasta particular, osado para su tiempo, queda reflejado en su inclasificable (y rupturista) contribución al cine español de la década de 1940 y 1950. Su intención de ruptura se encuentra en cada una de sus películas, puesto que <<una a una, son pura experimentación. En cada una me planteaba unas metas, empezando, en las primeras, por el conocimiento de la expresión de la imagen; quería conocer cuánto se puede hacer con la cámara>> 1 . Este afán por experimentar aparece en  Abel Sánchez (1946),  Embrujo  (1946) o Parsifal  ( Daniel Mangrené y Carlos Serrano de Osma , 1951), pero también esa misma intención, el no poder llevarla a cabo, provocó su decisión de abandonar la dirección. Ante el creciente desencanto, y ante la certeza de que era imposible desarrollar su creatividad con entera libertad, decidió cambiar el rumbo de su relación con el cine y ejercer la docencia en el IIEC —donde, entre su alumnado, tuvo en el...

Parsifal (1951)

La ley de protección cinematográfica española de 1943 pretendía potenciar las producciones autóctonas, concediendo a las empresas distribuidoras que las realizasen los permisos de importación de películas extranjeras, que eran las que daban mayor beneficio económico. Aparte de la picaresca (producir películas de bajo coste y sin apenas interés creativo para conseguir la distribución de títulos procedentes sobre todo de Hollywood), esta normativa provocó que algunos proyectos más complejos también surgieran de la necesidad comercial de empresas como Selecciones Capitolio-S. Huguet, S.A. , presidida por el político e industrial catalán  Daniel Mangrané i Escardó , en la que colaboraba su hijo, que fue el impulsor de una película que, g uste, disguste, aburra o deje indiferente, resulta una rareza  dentro del cine español.  A diferencia de otros films hechos para obtener los permisos, Parsifal  (1951) contó con un presupuesto elevado para su época y con la impli...