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Mostrando las entradas etiquetadas como carl reiner

Soy único (1977)

Como cómico y showman, Carl Reiner sabía que se traía entre manos cuando debutó en la dirección en Enter Laughin (1967), basada en la obra teatral de su propia novela autobiográfica. En ella narraba la experiencia de un joven muchacho neoyorquino en busca de hacerse un lugar en la comedia. Una década después, ya en su quinta pelicula detrás de las cámaras, volvió al tema del actor, que también había abordado en El cómico (The Comic, 1969), en Soy único (The One and Only, 1977), una comedia escrita por David Goodman, pero cuyo guion bien podría ser suyo. El protagonismo del film recae en Andy (Henry Winkler), un joven que se considera un genio cómico y que necesita recordarlo a cada instante, haciendo de la vida un chiste sinfín, aunque sea para tapar la tristeza que a menudo llama a la puerta; o precisamente porque esa posible aparición provoca una reacción ingeniosa y rebelde que le acerca a la figura del payaso, en su sentido tragicómico. Ya de niño sentía la llamada del espectáculo,...

Cliente muerto no paga (1982)

Unos años antes de que Carl Reiner lo hiciese con el cine negro de las décadas de 1940 y 1950, Mel Brooks había parodiado el western, el terror de la Universal —el díptico de James Whale sobre la criatura de Frankenstein— el cine mudo y a Alfred Hitchcock , en Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974), El jovencito Frankenstein (The Young Frankenstein, 1974), La ultima locura (Silent Movie, 1976) y Máxima ansiedad (High Anxiety, 1977). Fueron éxitos de taquilla y posibilitaron nuevas parodias para Brooks , pero no era el único que se dedicaba a homenajear géneros y éxitos del pasado y a tomar de ellos para hacer reír. De hecho, la parodia en el cine empezó con el propio cine y ha continuado hasta la actualidad de forma descarada o más sutil. Las de Brooks eran descaradas, también las de los hermanos David y Jerry Zucker y su colega Jim Abrahams, y no menos esta de detectives privados de Reiner, amigo de Brooks desde la década de 1950 y un cómico tan popular como el res...

Dos veces yo (1984)

La ultima de las cuatro colaboraciones cinematográficas de Carl Reiner tras las cámaras y Steve Martin de protagonista  — Un loco anda suelto (The Jerk, 1979), Cliente muerto no paga (Dead Men Don't Wear Plaid, 1982), Un genio con dos cerebros (The Man with Two Brains, 1983) y Dos veces yo (All of Me, 1984)—  reunía al popular actor con otra de las grandes estrellas de la comedia de la década de 1980: la actriz Lily Tomlin. Juntos, nunca mejor dicho, dan rienda suelta a su vis cómica en una comedia que tiene su punto y encuentra su vía hacia la comicidad en la doble personalidad que ocupa un solo cuerpo, el del abogado Roger Cobb; quien, sin desearlo ni esperarlo, recibe el alma de Edwina Cutwater, su cliente recién fallecida. En realidad, solo se habían visto en dos ocasiones y en ambas acabaron tirándose los trastos. La primera, en la habitación de la mansión donde “agoniza” la millonaria, una mujer a quien le dan pocas horas de vida. Ha pasado su existencia postrada en ...

Ocean’s Eleven: Hagan juego (2001)

Se han planificado y perpetrado tantos golpes perfectos (e imperfectos) en el cine, que ya resulta difícil, quizá imposible, recordarlos todos. Tampoco considero que sea necesario, pues, probablemente, la mayoría son repeticiones y variantes de una misma idea, ejercicios cinematográficos realizados para recaudar y si tal, entretener siguiendo las pautas marcadas por las películas “excepción” y excepcionales que fueron señalando el camino a transitar por los films de robos. Dichas excepciones marcan un paso adelante e incluso transcienden su momento y se convierten en clásicos que conquistan a generaciones posteriores. Me refiero a propuestas tan magistrales como La jungla de asfalto ( The Asphalt Jungle , John Huston , 1950) o la cómica Rufufú ( Il soliti ignoti , Mario Monicelli , 1958). En ambos casos, descubrimos a perdedores condenados al fracaso, pero no son los únicos, tampoco los primeros ni los últimos. Son antihéroes que se hermanan con los que deambulan por Rififí   ( D...

¡Qué vienen los rusos! (1966)

La mayoría de las comedias escritas por William Rose  presentan una visión crítico-satírico que se convierte en el motor de la acción, así se descubre en sus colaboraciones con Alexander Mackendrick  en la Ealing o en su posterior andadura en producciones hollywoodienses , al lado de Stanley Kramer  en El mundo está loco, loco, loco , El secreto de Santa Victoria  y  Adivina quién viene esta noche  o de  Norman Jewison en  ¡Qué vienen los rusos! , película esta última que expone lo desquiciado de una pequeña población de Nueva Inglaterra que se deja llevar por el pánico y los prejuicios que se desatan cuando empieza a circular el rumor de que los rusos están invadiendo suelo patrio. La rivalidad entre soviéticos y estadounidenses dio píe a numerosas producciones que se presentaron en forma de thrillers, de ciencia-ficción o de comedias, así pues,  Jewison ,  que al año siguiente realizaría  En el calor de la noche , se decantó p...