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Mostrando las entradas etiquetadas como guerra civil española

A contradición das chamas

A contradición das chamas Por Antonio Pardines A novela máis ambiciosa de Manuel Rivas, e que amplía o seu universo literario e memorístico, é a suma de momentos que dá forma a Os libros arden mal (2006), que enriquece a literatura sobre a guerra civil e de posguerra, mais non o fai con ansias de repetir consignas nin de sentenciar o que debemos matinar. Rivas posiciónase a prol da liberdade, da fantasía, do amor non só polos libros, senón polos contos e os contistas, polos marxinais e perseguidos, por quen soña e atopa refuxio nunha grúa ou nunha rúa a carón do peirao. El mesmo é un deles, e máis que falar parece debuxar con palabras un panorama amplo, imaxinativo, agridoce como o cine de Chaplin, que é un dos míticos debuxados por Siro López na Praza do Humor da Coruña, a cidade viva na que Rivas desenvolve as distintas historias. Todas conflúen nesa localidade a beira do mar na que loce o faro de Hércules, que aínda hoxe ilumina e guía, mais, coa música que soa máis co son do mar e...

Dentro e fóra

Dentro e fóra Por Antonio Pardines Na Autobiografía de Federico Sánchez e noutros dos seus libros, Jorge Semprún fala da situación fóra e dentro da España do franquismo nos anos 50 e 60. Coñecía as dúas realidades, pois pasaba a metade do tempo baixo a tapadeira «Federico». Baixo ese nome vivía na clandestinidade, nela procuraba preparar as células comunistas no interior do país. Pero non tardou en comprender as diferenzas dentro e fóra. Así chegou á conclusión que expoñería ao Comité Central do PCE e pola que o expulsarían do partido comunista. O certo é que comprendeu que existían dúas situacións excluintes ou, máis ben, unha realidade sobre o terreo e unha idea que facer pasar por real. Esta dábase en París, onde pernoctaban Santiago Carrillo e os seus fiéis seguidores, que ben libres estaban os santiños de contradicir ao seu líder. Alí, na Francia, a cúpula empeñábase na tese que diverxía da de Fernando Claudín e Federico/Jorge, que era testemuña da situación no interior. Existí...

La imposibilidad de caer en el ayer

La imposibilidad de caer en el ayer Por Antonio Pardines Visitando la exposición A derradeira leición do mestre pienso en Castelao, en el dolor que existe en la pintura dedicada a su amigo Alexandre Bóveda —uno de los miles de asesinados por el bando sublevado, pero no olvido que también en el otro lado corrió la sangre de no menos inocentes— y en su mundo de ayer, en el antes y el después inmediatos a aquel 1936 en el que el rianxeiro se negaba a la negativa republicana de aprobar la autonomía gallega. Claro que mi mente se dispersa y me conduce a varias conclusiones, que no lo son porque me sitúan en la duda de qué conozco de su época. Solo tengo acceso a la idea que me hago, pero consciente de la diferencia insalvable entre el ideal y las múltiples realidades del instante. Cualquier momento es la suma de las conocidas y desconocidas, de las aceptadas y las rechazadas. Arribistas los hubo, los hay y los habrá mientras la especie aguante, también dictadores; incluso cada uno de nosot...

Sueño de abril, pesadilla en septiembre

Sueño de abril, pesadilla en septiembre Por Antonio Pardines Las crisis se le antojaban más fuertes que las sufridas cuando los movimientos anarquistas del 32, lo de Sanjurjo, Casas Viejas, Asturias, el estraperlo que supuso el principio del fin de Lerroux (1935). La de ahora la sentía en su propia piel, se veía en el centro de la tormenta que amenazaba  partir la República en mil pedazos. Aquella sensación le había impedido dormir a pierna suelta desde que, en otoño de 1935, don Niceto le había encargado formar gobierno. A la mañana siguiente de su primer día en el cargo, cansado, sin apenas fuerzas para lidiar con los extremos, el astuto político se levantó para encarar la labor que le había confiado el Presidente de la República, tal vez la más difícil y compleja de su carrera. Pues, sin pretenderlo, Manuel Portela Valladares había sido elegido por Niceto Alcalá-Zamora para presidir el ejecutivo, en un claro intento de que templase los ánimos. Su misión, una que ni Urraca, ni Xe...

Boda en el infierno (1942)

<<Divide y vencerás>> no era un dicho que entrase dentro de las ideas escogidas por la propaganda franquista para su campaña de desprestigio a la República, al contrario, el suyo sería algo así: <<engloba que conviene que la gente de a pie y la comunidad internacional se creen que todos los del otro lado son “rojos” y anticristos exaltados>>. Aún hoy, perdura tal idea entre un importante sector poblacional que no distingue entre anarquistas, sindicalistas, republicanos, burgueses, liberales y católicos, que de estos y de otros los había en ambos lados, socialistas moderados y radicales, comunistas, poumistas, catalanistas, nacionalistas vascos, galeguistas y aquellos que no presentaban más ideología que la de vivir (que también de estos había en ambos bandos). De algún modo, aquella propaganda funcionó igual que la de los otros, pues, popularmente, se tiene la idea de que todos los que estaban con los sublevados eran fascistas, sin matizar que también había una ...

Carlos Rojas, en Salamanca, 1936

El interés de Carlos Rojas por la guerra civil española (1936-1939) recorre su obra literaria, pero no sentencia, ni trata de acusar ni de señalar terrenos comunes, ni de imponer una visión reductora, sino que introduce interrogantes, dudas, monólogos interiores que le posibilitan reflexionar y profundizar en cuestiones que no tiene intención de hacer de ellas la puerta hacia una mera pose, ni progresista ni conservadora, que pueda granjearle las dos grandes bazas para las ventas: el aplauso y el rechazo visceral, dos polos opuestos en apariencia, pero que si se observan tiene numerosos puntos que los acercan y casi igualan. Como cualquier intelectual que se precie, Rojas no precisa quedar bien con su época, sino hacerle ver sus distintos reflejos en el espejo que pueden ser sus libros. No busca adeptos ni consumidores para hablar de sus buenos y de los malos de otros. No, por fortuna, Carlos Rojas no buscaba el aplauso masivo, se dirigía a lectores con la capacidad de detenerse a pens...