La Locura se elogia a sí misma en un tratado sin desperdicio en el que satiriza a la sociedad contemporánea de Erasmo y Tomás Moro . En uno de los apartados hace alusión a la figura del bufón, de quien dice que <<mantienen la alegría, gracias a su ingenio y a sus pasatiempos, en cuantos le rodean; por eso se los estima tanto en los palacios, y hasta, a fuer de locos, se les consiente que sean sinceros...>> 1 A buen seguro, este apunte de la locura no pasó desapercibido para William Shakespeare cuando escribió El rey Lear , obra en la que pocos son los personajes que dicen la verdad sin pagar por ello —véase el caso de Kent, cuya recompensa es el destierro. Solo el bufón parece poseer tal privilegio: el de hablar con la lucidez de aquel a quien toman por tonto, pero que, entre tonterías y risas, reflexiona con sentido y, protegido por la imbecilidad que le atribuyen, apunta v...