Hay tantos nombres que unir a los de los Lumière, Alice Guy, Georges Méliès, Ferdinand Zecca, Edwin S. Porter, Segundo de Chomón, Filoteo Alberini, David Wark Griffith… que ahora solo referiré otros tres pioneros claves en el devenir del cinematógrafo: Victorin Jasset, Léonce Perret y Louis Feuillade, imprescindibles en el nacimiento de los populares seriales de aventuras e intriga que conquistaron al público francés a lo largo de la década de 1910. En esta “serie negra”, que mezclaba cine de aventuras, policíaco y criminal, los tres ilusionistas cinematográficos probaban y avanzaban trucos visuales que les permitía dotar a la acción de sus películas la constante ilusión de movimiento; mediante el montaje, cambiando de escenarios y paisajes, sin pausa, generando sensación de ritmo y tensión; a veces, exotismo, y otras, misterio. Su maestría era su osadía, y su inventiva les permitía evolucionar este tipo de serial que se proyectaba en episodios a lo largo de varios meses. Sus propuesta...