Publicadas después de su muerte, en sus memorias, Stefan Zweig nos habla de su vida, de sus ideales, de su pasado y de su tiempo presente, condicionado por el exilio, por el pesimismo y por la amenaza nazi que se extendía por la práctica totalidad de la Europa de 1941. La sombra de la ruptura europea, la figura de Hitler, sus implicaciones, o la desesperanza del escritor ante la sinrazón, se encuentran presentes en las páginas de El mundo de ayer. Memorias de un europeo y en el pensamiento de un intelectual consciente de que, al recordar su vida, comprende que <<ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped en el mejor de los casos>>, un apátrida que ha perdido su patria: <<la que había elegido mi corazón, Europa>>. Pero más que en un exilio físico, Zweig vivió en el exilio de la desilusión de ser <<testigo de la más terrible derrota de la razón y del más enfervorecido triunfo de la brutalidad de cuantos caben en la crónica d...