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Mostrando las entradas etiquetadas como terror

En la boca del miedo (1994)

Padecer la cordura Por Antonio Pardines Lo más sencillo para hablar de una película como En la boca del miedo ( In the Mouth of Madness , 1994) sería empezar preguntando qué diferencia hay entre la locura y la cordura o qué pautas las establecen. En una escena, Linda Styles (Julie Carmen) ofrece una respuesta válida, que parece tomada de un ensayo de Susan Sontag, que tal vez sea la lectura que reposa sobre su mesilla de noche. Curioso, porque también está de día. Ella dice algo así como que será determinada por la mayoría. A lo que añado que si la costumbre dominante y excluyente es andar con guantes en los pies, y lo rechazado son los zapatos, quien lleve un par estará loco, aunque sea más cómodo el uso del calzado. Así queda establecido que lo aceptado es lo cuerdo, aunque resulte incómodo para los pinreles, y lo loco todo lo demás, por muy descansados que se lleven. Linda lo sabe, usa guantes de tacón plano y camina un paso por delante. En realidad, conoce mucho más de lo que ...

Amenaza en la sombra (1973)

Detrás de lo aparente Por Antonio Pardines En el cine «nada es lo que parece», que es el tópico que al inicio de Amenaza en la sombra ( Don’t Look Now , 1973) expresa John (Donald Sutherland) a Laura (Julie Christie), su mujer. Ni siquiera la lluvia que cae en los primeros compases de la película resulta de un fenómeno atmosférico, sino del uso de las mangueras que quedan fuera de la pantalla y permiten crear la ilusión de fuerte chaparrón. El cine vive de y en la apariencia, por lo que nada es lo que parece e invita a buscar tras su imagen, fuera de ella o, mismamente, dentro de la misma. En realidad, me pregunto qué queda si se le despoja del artificio, que no siempre ha de ser o sonar artificioso cuando su uso no solo obedece a entretener ni a impactar, sino a habitar la mente del público, a quien «obliga» a formar parte del momento mismo en el que se cuenta. Nicolas Roeg logra eso en Amenaza en la sombra : consigue que la apariencia funcione y que el impacto de perder a un ser que...

El bosque del lobo (1970)

Lobos reprimidos y devotos en una Galicia de tópicos y cuentos Por Antonio Pardines El personaje real de Manuel Blanco Romasanta inspiró a varios escritores para llevar a cabo sus ficciones más populares. Dos de ellas son El bosque de Ancines y El perfume , que geográficamente nos queda lejos, al ambientarse en Francia, aunque su fecha de publicación resulte más próxima en el tiempo y su éxito haga lo propio en la memoria popular. La primera se ambienta en una Galicia rural decimonónica que colinda con las tierras de León y que, personalmente, me resulta un entorno rural de cartón piedra, por mucho que se haya rodado en escenarios naturales de las provincias de Lugo, Ourense y León, y se añada a todo hijo e hija de vecina el sufijo diminutivo -iño/-iña. Pero lo que más me aleja de la representación es el verle sus costuras, su esfuerzo por querer ser realista. Cuestión que no logra, y que tampoco sería necesaria, como innecesario es el uso de expresiones que dudo que ningún gallego ex...

La zíngara y los monstruos (La mansión de Frankenstein) (1944)

Universo Universal Por Antonio Pardines Al conde de Montecristo lo habían condenado sus antiguos socios. Por sus declaraciones fue acusado y encontrado culpable, encerrado y olvidado. Pero logró escapar e inició su venganza. Qué duda cabe de que este sea uno de los temas recurrentes de la literatura y del cine, como también lo es la soledad del encierro y de quien se condena a ser un vengador. Uno de los mejores ejemplos cinematográficos lo encuentro en Muñecos infernales ( The Devil Doll , 1936), obra de Tod Browning y producida por MGM —la major que metió el tijereteado a su obra maestra Freaks  (1932)—, quizás uno de los mejores cineastas en abordar al ser humano desde una perspectiva que no ocultaba la ambigüedad humana, en la que el monstruo se oculta bajo la normalidad. Browning fue uno de los directores que trabajó para Universal en su creación de un universo de terror por donde deambulaban desde la momia hasta la novia de la criatura, pasando por el inolvidable hombre inv...

La bella y la bestia (1978)

Julie y el cuervo Por Antonio Pardines Jean Cocteau y el gigante empresarial Disney, así como la serie televisiva protagonizada por Linda Hamilton y Ron Perlman, optaron por una bestia regia, cuya cabeza de león, envuelta en su hermosa melena, genera la idea de estar ante alguien mitad humano, mitad rey de la selva. En todo caso, asoman más aristócratas que la exhibida por la bestia de Juraj Herz en su adaptación del cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. El maldito de La bella y la bestia ( Panna a netvor , 1978) presenta rostro avícola, quiero pensar que de cuervo porque es un ave que trae a la mente la oscuridad que tanto se relaciona con el terror y la literatura gótica decimonónica. Pero sea de cualquier tipo, sí resulta una cabeza más gótica que las de las versiones arriba señaladas. Tal vez incluso pueda verse como un homenaje a Edgar Allan Poe, pues lo gótico en manos del autor de Boston es el reflejo oscuro del romanticismo, de las emociones y de los sentimientos que da...

La serpiente voladora (1982)

Serpenteante vista aérea neoyorquina Por Antonio Pardines Situar a George A. Romero como punto de partida de un cine de terror independiente y barato, quizás sea excesivo, pero tampoco lo sería tanto si pienso en el grupo que siguió esa intención de hacer cine de género sin pasar por el aro de la industria hollywoodiense (aunque algunos acabasen pasando por él). El resultado de aquel terror era algo así como una evolución sinvergüenza (y sin la sutileza psicológica) de la serie B de Val Lewton y de la factoría Corman, heterogéneo, entretenido, de bajo presupuesto, rebelde, cargado de mala leche y con aparente libertad a la hora de exponer la apariencia y lo que se escondía tras ella. Nacido en Nueva York en 1936 y formado en la televisión en los años cincuenta, Larry Cohen formó parte de esta hornada de directores de cine de terror de serie B que debutó en la dirección entre finales de los sesenta y los setenta. No iban a cambiar el cine, no era su intención, tampoco se fijaban en las ...

La niebla (1980)

Hay fenómenos atmosféricos como la bruma y la niebla que no permiten ver con nitidez a través de ellas o que te invitan a ver más allá de lo que ocultan, ya que sus formas indefinidas posibilitan la fantasía, incluso sentir como esta se transforma en terror. ¿Qué puede llegar con la niebla? ¿Qué oculta? ¿Y nuestra historia y memoria? ¿No son algo así como espacios envueltos en la niebla del tiempo y de la ilusión “óptica”? ¿Qué vemos? Lo impreciso. En el film de John Carpenter la amenaza, el miedo y la venganza, el crimen y la maldición que conlleva el fenómeno que se acerca a la costa donde ya no se sabe si los sentidos nos acercan o nos separan de la realidad, pues esta ya es otra distinta a la de cualquier día despejado. Carpenter sabe generar atmósferas donde atrapar a sus personajes. No precisa grandes efectos para lograrlo, sino desenfado, falta de pretensiones de transcendencia, y realizar lo justo para que no se note que esta jugando con nosotros para asustarnos, pero también...

Videodrome (1982)

El siglo XX entero fue un campo de desarrollo para los mass media , convirtiendo a las distintas sociedades “desarrolladas” en mediáticas. No cabe duda que el más potente a la hora de hacerlo fue la televisión, que siempre estaba, y está ahí, transformada en mil aplicaciones para llenar la smart tv  y en canales de YouTube que funcionan en las pantallas que la mayoría lleva en el bolso o en los bolsillos, por la mañana, por la tarde, por la noche, al mediodía, incluso mientras duermes. Para conquistar los hogares, los distintos tipos de público que en ellos habitaban, había que generar contenido dispar y crear canales mediáticos y temáticos (hoy plataformas) para obtener beneficios, pero también para controlar y condicionar la mayor cantidad de mentes y de gustos posibles. Hoy, gracias al uso de algoritmos, el control y guía del consumidor resulta más fácil. Aunque ya se había hecho un nombre, David Cronenberg no perdía su toque underground , marginal y subversivo, con el que explo...

Señales (2002)

  Desde siglos atrás, el ser humano intuye que está solo, que ninguna fuerza divina le ha creado, que no tendrá escapatoria a su mortalidad y al consiguiente olvido en la nada; mas también hay quienes creen que no lo están, que podrán vivir para siempre en una espacio celestial del que no se tiene constancia, solo la ilusión que perdura en los miembros del segundo grupo. Esta contradicción sitúa a la humanidad en y entre dos polos en los que se fija la certeza de soledad y la duda de si hay alguien “ahí arriba”, en la negación y en la indiferencia de tal posibilidad, en el miedo a la muerte, en el deseo de la existencia eterna y en la creencia de que así sea, gracias a la existencia de un creador que vela por la humanidad. En todo caso, la creencia obedece a la condición humana, pues el ser humano es un animal crédulo antes que racional, un animal que, a diferencia del resto de los seres vivos terrestres, necesita creer y aferrarse a creencias, ya sean concretas o abstractas, una m...

La hora del lobo (1968)

Durante los créditos iniciales de La hora del lobo (Vargtimmen, 1968) varias voces delatan que se trata de una película; dicho de otro modo, que se está recreando un mundo de invención que reflejará aspectos reales. Bergman lo deja claro desde el inicio, pues es un cineasta que, aunque inventa, pretende ser honesto consigo mismo y con su público —minoritario, pues uno mayoritario no comulgará con él, ni entonces ni en estos tiempos que corren más rápido, tal es la sensación—; doble intención que resulta mucho más complicada de lograr de lo que pueda aparentar a primera vista. Las cuestiones que expone son las que le interesan, las que le preocupan, las que siempre asoman en su cine porque este es un medio para expresarse, para hablar de sueños, de la angustia, del silencio, de fantasmas, buenos y malos, de la vida y de la muerte, para hablar de las relaciones con uno mismo y con los demás, incluso con el entorno más allá del físico, el metafísico donde se encuentra con el misterio, e...

El día de los muertos (1985)

La tercera entrega de zombies de George A. Romero, El día de los muertos (Day of the Dead, 1985) no desmerece en descaro y sátira respecto a lo ya expuesto en La noche de los muertos vivientes (The Night of the Dead, 1968) y en Zombie (El amanecer del los muertos vivientes) (Dawn of the Dead, 1978). Pero, del mismo modo que estas, El día de los muertos funciona como unidad cerrada, salvo por la amenaza que comparten, la cual resulta relativa, pues la verdadera amenaza para el ser humano se encuentra en otro humano. Esto ya lo apunta Romero en Zombie , cuando el grupo de saqueadores entra en el centro comercial donde se encuentra el cuarteto protagonista, pero aquí lo desarrolla y se permite enfrentar el sentido común al totalitarismo militar, el que asume el capitán Rhodes (Joseph Pilato), y a la divinización de la ciencia que representa el doctor Logan (Richard Liberty), a quien, no sin motivo, llaman Frankenstein. En esta tercera muestra, que su autor situó entre las preferidas d...

Zombie (El amanecer de los muertos vivientes) (1978)

Los años setenta, del siglo XX, se encuentran repletos de películas y de nombres ya míticos del cine fantástico y de terror; a los ya veteranos, como Terence Fisher o Mario Bava, se les sumaron jóvenes que debutaban entonces o que lo habían hecho hacia finales de la década anterior, como fue el caso de George A. Romero, cuyo primer largometraje se estrena en 1968, o de David Cronenberg, que en 1969 realiza Stereo (Tile 3B of a AEE Educational Mosaic, 1969). Entre estos cineastas asiduos al fantaterror  “setentero”, también se contaban Dario Argento, Tobe Hopper y John Carpenter , cuyos primeros largometrajes son, respectivamente, El pájaro de las plumas de cristal (L’ucello dalle piuma di cristallo, 1970), Cáscaras de huevos (1971) y Estrella oscura (Dark Star, 1974). Pero no cabe duda que el primer largometraje de Romero, La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), fue una influencia para muchos de esos nuevos cineastas —por ejemplo, Hopper la vio ante...

Déjame salir (2017)

Entre el suspense, el terror y la comedia negra, reverso oscuro de Adivina quien viene esta noche (Guess Who’s Coming to Dinner, Stanley Kramer, 1967) y Los padres de ella (Meet the Parents, Jay Roach, 2000), con un toque de “científico chiflado”, Déjame salir (Get Out, Jordan Peele, 2017) intenta atrapar jugando con los tópicos y con la cámara, con los primeros planos y las notas musicales que anuncian amenaza o la generan mientras parece que quiere hablar de una sociedad liberal atrapada en fobias, distancias y odios que oculta, igual que esconde la desigualdad y temores que se mitigan tras una fachada apacible y ordenada. No hay nada nuevo en la idea de que el individuo despierta a su realidad y esta le genera angustia, ni que existe un carácter reaccionario tras las apariencias liberales, pues el humano y lo humano aspira a permanecer y reacciona contra el cambio que, en la distancia, anuncia su final, el cual solo sería posible impedir si se lograse detener el tiempo. Quizá deb...