Aplaudida en Cannes y rechazada por un sector de la crítica mexicana, Raíces (1953) inicialmente fue atribuida a Benito Alazraki , el firmante del film, pero con los años algunos estudiosos cinematográficos se decantaron por Carlos Velo como su máximo responsable. Este gallego exiliado en México aparece en los créditos como supervisor y guionista, aunque también fue el montador y se hizo cargo de parte del rodaje. ¿De cuánto? Lo ignoro, pero su presencia es innegable y se descubre en el documentalismo antropólogico asumido por las imágenes de la película, un documentalismo humano cercano al que había expuesto en Almadrabas (1934) o Galicia (1936). Sea de uno u otro, o de ambos, no puedo precisar a quién pertenece el film, pues desconozco la obra de Alazraki y carezco de datos suficientes para emitir un juicio válido, aunque innecesario para valorar las imágenes que dan forma a esta producción atípica en el cine mexicano de aquel entonces. ...