La ley de protección cinematográfica española de 1943 pretendía potenciar las producciones autóctonas, concediendo a las empresas distribuidoras que las realizasen los permisos de importación de películas extranjeras, que eran las que daban mayor beneficio económico. Aparte de la picaresca (producir películas de bajo coste y sin apenas interés creativo para conseguir la distribución de títulos procedentes sobre todo de Hollywood), esta normativa provocó que algunos proyectos más complejos también surgieran de la necesidad comercial de empresas como Selecciones Capitolio-S. Huguet, S.A. , presidida por el político e industrial catalán Daniel Mangrané i Escardó , en la que colaboraba su hijo, que fue el impulsor de una película que, g uste, disguste, aburra o deje indiferente, resulta una rareza dentro del cine español. A diferencia de otros films hechos para obtener los permisos, Parsifal (1951) contó con un presupuesto elevado para su época y con la impli...