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Mostrando las entradas etiquetadas como buster keaton

La vuelta al mundo en 80 días (1956)

El cine siempre necesitaba espectáculo, más si cabe cuando entra en crisis. Entonces necesita atraer al público para sobrevivir y continuar su desarrollo. ¿Cómo? Como habían hecho Guy y Méliès al principio del invento. Se intenta crear fantasía y diversión. En la década de 1950, Hollywood sufrió una de sus crisis más pronunciadas, al tener que competir con la televisión y situarse en un nuevo contexto que le exigía adaptarse al nuevo modo de distribución cinematográfica. Pero lo primordial seguía siendo lo de siempre: atraer al público, que empezaba a vaciarse de las salas. Así que tenía que ofrecer más entretenimiento, más espectáculo, más aventura, más estrellas, más madera. Y para aventura y entretenimiento, aunque su narrativa tendiese a didáctica, hubo quienes como Méliès, medio siglo antes, encontraron en Julio Verne una fuente de inspiración. A partir de sus historias, crearon espectáculo cinematográfico. Walt Disney lo produjo con éxito en 20.000 leguas de viaje submarino (20,...

Golfus de Roma (1966)

El adiós a la gran pantalla de Buster Keaton , de los más grandes creadores del cine mudo, fue un homenaje al slapstick. También lo es la parte final del film, que desarrolla una persecución de cuadrigas digna de la comedia de golpe y porrazo silente. Por lo demás, la presencia de Keaton se queda en lo anecdótico; su personaje, despistado y trotamundos, apenas asoma en tres breves ocasiones. Lo mejor que se puede hacer para recordarlo, y disfrutar su genialidad, es volver a sus comedias mudas: inimitables, divertidas, creativas y atemporales, adjetivos que no puedo emplear para esta comedia producida por Melvin Frank , también coguionista, dirigida por Lester  y con protagonismo exclusivo de Zero Mostel , quien, tras quince años apartando del cine —había sido incluido en la lista negra—, regresaba a la gran pantalla . Golfus de Roma ( A Funny Thing Happened on the Way to the Forum , 1966) es un musical que se inicia en su cota más elevada. En ese instante suena su tema más conoci...

El colegial (1927)

Las comedias de Buster Keaton , como tantas otras silentes, tienen un argumento mínimo, el esbozo de una historia, puesto que no necesitaban desarrollar un guion literario con descripciones y sensaciones que confiriesen mayor entidad psicológica a los personajes y profundidad a la trama, que no dejaba de ser secundaria. Lo principal eran la comicidad del gag, la inventiva visual y la agilidad de la acción. Los maestros del slapstick como  Keaton  desarrollaban su humor a partir de equívocos, de trivialidades o de la conquista de la mujer amada. Solo eran excusas y, salvo  Chaplin que se lazó en busca de profundidad emocional  en la dramática  Una mujer de París ( Woman of Paris , 1924), no buscaban psicología ni transcendencia, sino entretenimiento, dinamismo, diversión, comicidad disparada y disparatada. Y en el arte de entretener y de acelerar el ritmo de la aventura cómica, el responsable de El maquinista de la General ( The General , 1925) era un auténtic...

El rostro pálido (1922)

Desde el cine mudo hasta que a inicios de la década de 1950 Anthony Mann  con La puerta del diablo  ( The Devil's Door ;  1950)  y Delmer Daves en  Flecha rota  ( Broken Arrow ;  1950)  pusieran de moda el western pro-indio, lo habitual en Hollywood era presentar en la pantalla a los distintos pueblos oriundos de Norteamérica desde una perspectiva simple y partidista que, supeditada al espectáculo, aumentaba la emoción de las películas y la heroicidad de sus protagonistas, hombres blancos de origen anglosajón que acababan venciendo los continuos ataques de aquellos "pieles rojas" que, sin entrar en detalles del por qué de su comportamiento belicoso, los cineastas concedía el rol de enemigos salvajes de colonos, trabajadores del ferrocarril o del ejército. No obstante, hubo alguna que otra excepción, entre ellas una tan inesperada como la de  Buster Keaton  y Eddie Cline  en El rostro pálido ( The Paleface , 1922), quienes, parod...

Una semana (1920)

Sus papeles secundarios al lado de Roscoe "Fatty" Arbuckle  le dieron popularidad entre el público, más aún los cortometrajes que posteriormente protagonizó en solitario, pero el Buster Keaton  creador total, aquel genio cómico que deslumbró con su ingenio, su humor y su modernidad en títulos magistrales como El moderno Sherlock Holmes  ( Sherlock Jr. , 1924) o El maquinista de la General  ( The General , 1926), aún estaba por llegar cuando se produjo su debut en la dirección en  Una semana ( One Week , 1920). Aun así, este título resulta fundamental en la gestación del gran cómico, porque, además de asumir por primera vez la dirección -compartida con  Eddie Cline , su colaborador habitual de entonces-, esbozaba futuras características de su personaje y dotaba a la historia narrada de un sentido narrativo anteriormente inexistente en sus colaboraciones con Arbuckle . De modo que esta divertida comedia puede considerarse el inicio del periodo de esplendor...

El cameraman (1928)

En 1928 los films sonoros se encontraban a años luz de la perfección expresiva alcanzada por el cine mudo, pero la amenaza era real para el silente y poco después fue definitiva. ¿Por qué la industria hollywoodiense apostó por el sonido cuando el medio visual ni lo exigía ni lo precisaba, ya que gozaba de una salud envidiable en películas como ...Y el mundo marcha , Soledad ,  El viento , Los muelles de Nueva York  o  La frágil voluntad ? La pregunta implica una respuesta que no tengo, al menos no una precisa que implicaría mayor detenimiento y conocimiento, de modo que me limito a decir que, con lo escrito hasta ahora, ni pretendo un ejercicio de nostalgia ni minusvalorar el cine hablado o ensalzar al mudo, solo dejar constancia de que la desaparición del silente no se debió al sonido en sí mismo, sino posiblemente a los intereses que el adelanto técnico generó entre quienes manejaban la industria cinematográfica, que no eran precisamente los cineastas ni los espectad...

El rey de los cowboys (1925)

En un momento puntual de El rey de los cowboys ( Go West , 1925), mientras se juega una partida de cartas, uno de los vaqueros del rancho donde se encuentra el solitario interpretado por Buster Keaton , le dice si pretende acusarle de hacer trampas, lo haga sonriendo. El bueno de Keaton se lo piensa durante unos segundos, tras los cuales se lleva sus dedos a los labios e intenta una mueca, similar a la de Lillian Gish en Lirios rotos  ( Broken Blossons ,  David Wark Griffith , 1919), que vendría a significar que es incapaz de sonreír. Este plano muestra su imposibilidad de reír y reafirma desde la burla uno de los principales rasgos de la identidad artística de su inolvidable personaje. Años antes de ser uno de los grandes cómicos de celuloide, el cineasta asumió como rasgo característico la ausencia de sonrisas, pues había comprobado que su seriedad ante ciertas situaciones provocaba las carcajadas entre el público que observaba sus desventuras, y la superación de estas, s...

La ley de la hospitalidad (1923)

Gracias a su inusual comprensión de la comedia cinematográfica y a su sexto sentido para descubrir talentos cómicos,  Mack Sennett  sentó las bases del slapstick allá por la mitad de la década de 1910, pero a nadie escapa que Buster Keaton y Charles Chaplin fueron los genios más influyentes de la comedia muda, posiblemente los creadores más grandes que ha dado el género a lo largo de su historia. Solo hace falta ver sus películas para reafirmar lo dicho. Pero algunos sienten predilección por el ingenio e inventiva del primero mientras que otros se decantan por la poética sentimental del segundo. Un tercer grupo no nos decantamos por uno u otro, no por indecisión, sino porque decidimos que nos gustan por igual la sorprendente y moderna narrativa de Keaton  y el lirismo cómico chaplinesco , no exento de amargura, rebeldía y humanismo. Pero mientras Chaplin abandonaba a su vagabundo y se adentraba con su segundo largometraje en el género dramático, en la (por entonces) i...

La casa encantada (1921)

Estrenada en España con el título  Pamplinas y los fantasmas , La casa encantada ( The Haunted House , 1921) presenta a un Buster Keaton que aún no había alcanzado su maestría detrás de la cámara, algo que no tardaría en hacer, pero ya apuntaba situaciones cómicas que serían perfeccionadas por el genial cómico en posteriores películas. Producida por su cuñado  Joseph M. Schenck y codirigida por Eddie Cline , habitual colaborador de Keaton por aquellos años, este cortometraje combina el humor con la fantasía para mostrar al cómico trabajando en un banco donde no tarda en ser acusado del robo perpetrado por uno de sus compañeros de trabajo ( Joe Roberts ) y su banda. Esta acusación provoca que la policía lo persiga y el bueno de Keaton se esconda en la mansión que, considerada por todos embrujada, los ladrones emplean como guarida. Por allí deambulan disfrazados de fantasmas, poniendo trampas y trucos en la vivienda para amedrentar a posibles fisgones, sin embargo, el ...

Buster Keaton, el rostro serio de la risa

Alguna vez he imaginado a Buster Kearon dándose la vuelta, desaparecido de la pantalla, en lugar de salir de ella, y ya fuera de marco, dejarse llevar por la carcajada que le genera la certeza de que su público se ríe de la ausencia de emociones en su rostro; cuando él es todo lo contrario: un tipo risueño y expresivo. Su apariencia pétrea rebosa vitalidad y emotividad, pues su laconismo y la quietud de sus facciones hablan por sí solas. Dicen lo que siente el personaje, expresa que es un estoico y un tipo que no dejará de perseguir aquello que busca, ya sea una locomotora o una vaca… Pero empecemos por el principio:  Joseph Francis Keaton nació en el seno de una familia de cómicos, circunstancia que le introdujo a muy temprana edad en el mundo del espectáculo. Pero Joseph, conocido posteriormente como Buster , debe su notoriedad a su impagable e inigualable aportación a la comedia cinematográfica, dentro de la cual destaca entre los más grandes de la historia. Su talento, d...

Siete ocasiones (1925)

¿Cómo actuaría si mi abuelo me legase una fortuna de siete millones de dólares con la única condición de contraer matrimonio antes de las siete del día de mi vigésimo cumpleaños? Ni idea, tuve esa edad y a mí nadie me planteó tal cuestión, pero sí a Jimmie Shannon ( Buster Keaton ), a quien le comunican la bancarrota de su negocio la misma jornada en la que cumple veintisiete años, la misma en la que un abogado ( Snitz Edwards ) se presenta ante él con la notificación de la herencia que recibirá siempre y cuando cumpla con el plazo impuesto por su abuelo. Jimmie no puede creer en su suerte, porque la buena nueva le permite declararse a Mary Jones ( Ruth Dwyer ), la joven a quien lleva varias estaciones cortejando sin atreverse a dar el paso decisivo, y aprovecha la ocasión para realizar su petición, pero también para confesar la noticia que provoca el malentendido y el rechazo de la chica. Triste, decepcionado y con una deuda monetaria que podría llevarlo a prisión, Jimmie se deja conv...

Tres edades (1923)

El debut en la pantalla de Buster Keaton se produjo en 1917, en el cortometraje protagonizado por Roscoe Arbuckle Fatty, asesino ( The Butcher Boy , 1917), a partir de entonces  Keaton  se dejaría ver en trece películas más de  Arbuckle , una de las grandes estrellas cinematográficas del momento, que vio como su estela se apagaba como consecuencia de un escándalo que acabó con su carrera. Todo lo contrario le sucedió a Keaton , que en 1920 asumió la dirección de  Una semana ( One Week , 1920), un corto que le sirvió para alejarse de sus interpretaciones anteriores, pero también para ir perfilando un personaje capaz de resolver situaciones complejas como las planteadas en El navegante ( The Navigator ,1924), en  El maquinista de la general  ( The General , 1926) o en  El héroe del río  ( Steamboat Bill, Jr. , 1928),  y lo hacía desde el innegable ingenio de un cómico irrepetible que eliminó cualquier atisbo de sonrisa de su rostro, señ...