Me gusta perderme en las librerías, pues siempre acabo encontrando un amigo, o varios, en las páginas de algún libro que me llevo contento, esperanzado, ilusionado. Desde hace años, los mejores encuentros se producen en librerías de segunda mano, donde me salen al paso títulos descatalogados, lomos gastados y páginas doradas por el tiempo. Me pierdo en sus laberintos de estanterías, entre pilas de libros en el suelo que piso curioso, olvidándome de mí, dejándome envolver por el olor a papel viejo que evoca años de lectura y olvido. Esos pasillos me trasladan a un mundo aparte; por un instante, me permiten abandonar el mío y descubrir el de otros… No hay ciudad ni pueblo que visite sin la esperanza del encuentro. Compro libros en Alcalá, Salamanca, Lugo, Sevilla, Zaragoza, Segovia, Malaga, Oviedo,… Tránsito calles y plazas en su busca; lo hago en compañía generosa. Ando a pasos marcados por el deseo, la ilusión y la impaciencia. Camino hacia una puerta que se abra al pasado y a la inmor...