Las películas que se desarrollan durante posguerras suelen exponer desorientación, crudeza, aunque distinta a la vivida durante el conflicto, y otras consecuencias que marcan la cotidianidad durante la cual, aunque a menudo silenciadas, también afloran odios, represiones y ajustes de cuentas. El cine ha mostrado este tiempo de supuesta paz y evidente miseria desde distintas perspectivas, ejemplos magistrales son la desorientación del soldado (a su regreso al hogar) que William Wyler retrató en Los mejores años de nuestras vidas ( The Best Years of Our Lives , 1946), el realismo de Roberto Rossellini en Alemania, año cero ( Germania anno zero , 1947), la irónica mirada de Billy Wilder en Berlín Occidente ( A Foreign Affair , 1948) o la reflexión de Andrzej Wajda sobre su presente desde el pasado (el primer día de posguerra) de Cenizas y diamantes ( Popiók i diament , 1958). Menos conocida y más irregular que las arriba nombradas es...