En su quinto largometraje, Lars von Trier presentó una propuesta lejana a la supuesta, y nunca lograda, sinceridad (sencillez) formal y narrativa exigida por aquel movimiento vanguardista llamado Dogma 95 del que él mismo sería propulsor cuatro años después . Que decir tiene que Europa (1991) es un film más completo, complejo y honesto que la mayoría de los títulos que formaron parte de dicho movimiento dogmático, ya que no pretende ocultar su intento por experimentar con las imágenes, y lo hace para crear la sensación de alucinación que surge desde el primer instante, cuando se escucha la voz del narrador al tiempo que la cámara recorre la vía de tren que se adentra en la Alemania de 1945, dominada por el blanco y negro de la fotografía y por una atmósfera surrealista que semeja bajo el influjo de un sueño hipnótico. Kessler ( Jean-Marc Barr ) debe apearse en este país destruido y dividido por la guerra, ocupado por las fuerzas aliadas y por...