La década de 1960 fue un decenio de cambios en el cine, algunos de ellos tan revolucionarios como los nuevos cines latinoamericanos o el nacimiento de diferentes cinematografías africanas. Común a todas ellas sería su intención de ruptura y de crear un cine propio, comprometido con su identidad y su realidad. Pero antes de producirse esta eclosión de nuevos cines hubo primeros intentos o, lo que vendría a ser similar, hubo precursores tal cual Nelson Pereira dos Santos en Brasil, cuyas Río 40 graus (1955) y Río Zona Norte (1957) son consideradas obras que señalan el camino al Cinema Novo al que el cineasta aportó uno de sus títulos clave: Vidas secas (1963), película en la que adaptaba a Graciliano Ramos . Aquellos dos primeros largometrajes introducían características del neorrealismo italiano, un realismo que Fernando Birri llevó a Argentina en Los inundados (1957) o los cineastas cubanos a las primeras producciones del ICAIC. En Vidas secas , Pereira dos Santos evoluci...