En un medio donde los números lo son todo, los índices de audiencia y los intereses económicos son los jueces que determinan la continuidad de las series en antena. Poco importa la calidad que atesoren o los seguidores a quienes se deja sin respuestas, lo que priman son las estadísticas que, si no resultan satisfactorias, provocan cancelaciones como la de Firefly (2002). Esta entretenida e interesante propuesta de Joss Whedon dejó de emitirse antes de la conclusión de su primera y única temporada, aunque, por fortuna para sus incondicionales, no tardó en ponerse a la venta una edición en DVD con los dieciséis capítulos que la forman. Gracias al éxito alcanzado por esta edición doméstica, dos años después Whedon pudo ofrecer a los aficionados una conclusión a las aventuras espaciales de la tripulación de la Serenity en una película cuya trama se desarrolla meses después de los hechos narrados en el último capítulo. Serenity no decepciona en su inten...