<<Yo, Miguel Littín, hijo de Hernán y Cristina, director de cine y uno de los cinco mil chilenos con prohibición absoluta de regresar, estaba de nuevo en mi país después de doce años de exilio, aunque todavía exiliado dentro de mí mismo: llevaba una identidad falsa, un pasaporte falso, y hasta una esposa falsa. Mi cara y mi apariencia estaban tan cambiadas por la ropa y el maquillaje que ni mi propia madre había de reconocerme a plena luz unos días después.>> Gabriel García Márquez : La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile . No sería extraño descubrir que el compromiso presumido por artistas e intelectuales (y por cualquiera) fuese de boquilla; dicho de otro modo, que la solidaridad y el posicionamiento lo son mientras no exijan o impliquen riesgos ni sacrificio de comodidades personales. Rara vez, el compromiso se demuestra en la excepción que transciende las palabras y se sitúa en el acto donde se reafirma incluso a riesgo de la propia vida. Un ejemplo de este p...