Narrada en su práctica totalidad en tiempo presente y en su parte central en pasado, Caos (Chaos, 2001) se inicia con el matrimonio protagonista al que Coline Serreau define por las prisas, la incomunicación —bajan espalda con espalda en el ascensor—, por el miedo y el egoísmo extremo que define a Paul (Vincent Lindon), un egoísmo que se manifiesta abiertamente cuando cierra las puertas del automóvil ante la petición de auxilio de la joven que es brutalmente golpeada por tres individuos. Nada hace, salvo limpiar el parabrisas de sangre, primero es él y después, también; mientras Hélène (Catherine Frot) dice que deberían llamar a los bomberos o a una ambulancia. Pero tampoco hace más, todavía bajo la impresión de lo que acaba de presenciar y bajo el dictado de su marido. La siguiente escena se desarrolla por la mañana. Ambos se visten con celeridad antes de recibir la inesperada visita de la madre de Paul, a quien Hélène dice que su hijo no está. Pero la madre le ve bajar por las escale...