Aparte de ser de esas películas que se dice para lucimiento de su protagonista, en este caso Matthew McCounaghey, hay varios temas de interés en los que Jean-Marc Vallée insiste en Dallas Buyers Club (2013), que luego resulten interesantes es otra cuestión: los prejuicios, la homofobia, la burocracia en la Sanidad, la fina línea entre fármacos aprobados, no aprobados e ilegales, cuya diferencia en el mercado depende del dictado administrativo más que de los expertos en medicina, la lucha por la vida del individuo frente al sistema que no lo contempla como ser vivo, sensible y emocional o la heroicidad que significa negarse a sucumbir, aferrándose a cualquier posibilidad dentro de la imposibilidad en la que se descubre el protagonista del film. Corre el año 1985, cuando a Ron Woodroof le dictaminan que es seropositivo y, salvo Eve (Jennifer Garner), ningún médico del hospital parece comprender que los pacientes infectados por el VIH son personas a las que les diagnostican una enfermeda...