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Mostrando las entradas etiquetadas como denis villeneuve

Prisioneros (2013)

Antes de deshumanizar su cine en el díptico Dune, Denis Villeneuve se preocupaba del ser humano, de sus conflictos internos y con el entorno; de sus emociones, relaciones y trastornos, de la fragilidad de la vida y de tantas otras cuestiones que nos hacen humanos y nos abren los ojos a nuestra vulnerabilidad; situándonos en el centro mismo de ella. Son cuestiones de las que quizás seres de otros planetas no hayan oído hablar o tal vez sí, y sepan de qué les estaríamos hablando en una hipotética charla que mantuviésemos una vez establecida la comunicación ya más evolucionada e íntima que lograda por Amy Adams en la espléndida La llegada (Arrival, 2016). ¿Lo sabrían en Arrakis, entre tantas notas musicales de fondo para sonorizar vacío, para condicionar y guiar las emociones de quienes visitan el planeta Duna? Es probable que algún observador de aquel lugar desértico piense diferente, lo cual me parece enriquecedor, pero creo que hay modelos cinematográficos que nos definen mejor que los...

Dune (2021)

Ante una película de ciencia-ficción como Dune (2021), me pregunto qué necesidad hay de hacer pasar el infantilismo de su historia y de sus personajes, por una madurez y un misticismo que no funcionan o no encajan en un enfrentamiento y un despertar mil veces vistos en la pantalla. Puede que persigan hacer pasar su evasión por un ejercicio intelectual o filosófico: ¿para qué, si tampoco invita a reflexiones más allá de su capa superficial? ¿Metafísica? ¿Energía? ¿Libertad? ¿Espartaco? ¿Jesucristo? ¿La crisis del petróleo de los setenta o la impotencia de un mundo que sin electricidad regresaría al medievo o al Planeta de los Simios? Quizá esconda otra más profunda que me pase desapercibida; no lo descarto, puesto que soy miope. Pero en las distancias cortas, veo que sus personajes no dejan de ser héroes y villanos estereotipados que se oponen —el duque Leto Atreides ( Oscar Isaac ) y el conde Harkonen ( Stellan Skarsgard ) son dos ejemplos de antagonismo— durante el cumplimiento de la...

Incendies (2010)

El destino en las tragedias de Sófocles no es el culpable de transformar a sus protagonistas en víctimas o en verdugos, puesto que las muertes, las traiciones, los abusos o los incestos no forman parte del capricho de un sino que juega con ellos para divertirse. Lo trágico lo determinan y lo deparan las motivaciones, las ambiciones, las decisiones y las circunstancias de los personajes, aquellas que son creadas por los propios individuos antes de que se consumen los hechos que resultan fatales. Su tragedia, también su esperanza, reside en ser humanos, y no en un hipotético inamovible escrito, ante el cual nada se puede hacer para deshacer. La tragedia perfeccionada por Sófocles  en Edipo Rey  es suma de ironía del querer y del ser, de lo casual y lo no casual, de acciones, reacciones y relaciones que se establecen sin posibilidad de conocer las consecuencias que acarrearán más allá del momento en el que estas se producen. Los personajes <<responden a estados emociona...

Blade Runner 2049 (2017)

Innecesarias, interesadas, oportunistas son algunos adjetivos que me vienen a la mente cuando pienso en posibles secuelas de filmes redondos, al menos desde la perspectiva de las historias ya narradas. Pero de hacerlas, mejor que tengan personalidad propia, que gustará a unos y disgustará a otros, y mantengan con la original una distancia temporal prudencial que posibilite el desarrollo y la maduración de ideas. Este periodo, anterior al rodaje de esta o aquella secuela, puede generar expectativa o indiferencia, también permite conjeturar sobre quiénes formarán parte de una u otra, de qué tratarán (si aparentemente todo quedó dicho) o si los resultados artísticos serán o no satisfactorios. La posterior exhibición comercial transforma las expectativas en admiración o rechazo, más si cabe, si se trata de la secuela de un film mítico, aunque encumbrado entre los más grandes de la ciencia-ficción tiempo después de su tibia acogida por parte de crítica y público. Cualquier reacción es lícit...

La llegada (2016)

El tiempo, unidireccional y finito para la naturaleza humana, nos atrapa entre sus garras mientras juega con nuestra percepción temporal y sensorial, con nuestros sueños (futuro) y con nuestros recuerdos (pasado), pero es la comunicación, interna-externa, la que condiciona nuestro presente diario, nuestra comprensión del mismo, de cuanto somos y de cuanto nos rodea, a menudo llevándonos a interpretaciones que damos por absolutas sin plantearnos que podrían ser relativas e incluso erróneas. Tanto el tiempo, en su interpretación humana, como la comunicación (y también su ausencia) son conceptos inherentes al individuo y a su conjunto, sin embargo, la segunda no siempre se produce, quizá porque, ante aquello que no ofrece una explicación plausible a nuestra comprensión, la primera reacción no sea la de reflexionar sobre las propias limitaciones (y cómo superarlas para hacer posible el proceso que nos acercaría al entendimiento, por mínimo que este fuera), sino que, en el mejor de los...

Sicario (2015)

Lo habitual en el cine de acción de las décadas de 1980 y de 1990 era mostrar la problemática del tráfico de drogas como la excusa argumental que concedía al protagonista un rival a quien enfrentarse. Esta perspectiva simplista desaparece en   Traffic  ( Steven Soderbergh , 2000), por ello puede decirse que el film de Soderbergh marcó un punto de inflexión a la hora de tratar el narcotráfico en el cine, ya que en su película, el responsable de Sexo, mentiras y cintas de vídeo  ( Sex, Lies and Videotape , 1989) ofreció una perspectiva menos superficial y más didáctica, que aborda el problema desde varios frentes: la juventud, el sistema legal, la corrupción policial al otro lado de la frontera y los agentes que, mediante medios legales, intentan acabar con los traficantes. Su lucha se desarrolla a la luz y por lo tanto su final concede un rayo de esperanza en la imagen del policía mexicano interpretado por  Benicio del Toro . Este atisbo de esperanza desaparece por...