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Mostrando las entradas etiquetadas como stephen frears

Héroe por accidente (1992)

Resulta indudable la influencia de Frank Capra en esta comedia que Stephen Frears realizó sobre la idolatría del héroe, que no es quien lleva a cabo una acción extraordinaria que deviene en heroicidad, sino aquel que encaje con la imagen del Juan Nadie que pueda ser vendible como héroe popular. Lo de menos es si el desconocido ha sido o no heroico, solo importa tener uno a mano que cumpla los requisitos para crear el ídolo que el público admirará durante unos días, los justos que los titulares de la prensa sensacionalista y las imágenes de televisión consideren oportunos para satisfacer sus objetivos. ¿Cuáles son? Es una pregunta de las muchas que podrían plantearse. A partir del guion de David Webb Peoples, de quien ese mismo año Clint Eastwood había llevado a la pantalla Sin perdón (Unforgiven, 1992), Héroe por accidente (Hero, 1992) toma de Juan Nadie (Meet Joe Doe, 1940) y se adapta a las características de finales de siglo XX, pero la necesidad de héroes, y lo vendibles que son es...

Los timadores (1990)

Su segunda película estadounidense parecía confirmar el exitoso salto de Stephen Frears al cine hollywoodiense, que venía de triunfar con la coproducción angloestadounidense Las amistades peligrosas ( Dangerous Liasons , 1988), que es tanto o más una película de su productor y guionista Christopher Hampton. Rodada en Francia, y con un reparto encabezado por actrices y actores estadounidenses —Michelle Pfeiffer, John Malkovich, Glenn Close—, no pierde su aire europeo, el cual desaparece en esta adaptación a la gran pantalla de la novela homónima de Jim Thompson, que fue una producción de Martin Scorsese, entre otros; lo que implicaba que hubiese un cineasta creativo y personal detrás, aunque muy diferente a Frears. A buen seguro, de ser dirigida por el director de Uno de los nuestros ( Godfellas , 1990), la película habría sido otra, pero la labor del productor, como bien sabe Scorsese, que pone sus producciones en manos de Barbara De Fina, es facilitar y no entorpecer, aunque los haya...

Alta fidelidad (2000)

Se puede saber mucho o poco de alguien a través de los libros que lee y acumula en las estanterías y en el suelo de su casa, por las películas que ve y por la música que escucha y que años atrás, seguramente, en forma de vinilos, casetes o cd’s, también ocuparían parte de la superficie de su hogar (hoy, en algunos casos, también). En una escena de Alta fidelidad (High Fidelity, 2000), Rob (John Cusack) parece confirmar esta idea cuando le dice a Dick (Todd Louiso) que podría contarle la historia de su vida y de sus relaciones amorosas a través de los vinilos que acumula en su apartamento. Sin duda, podría hacerlo y no acabaría hasta el día del juicio final, tal vez mientras sonase de fondo un requiem, un Knockin’ on Heaven’s Door , preferiblemente, la original de Bob Dylan, o un Highway to Hell que condujese a ninguna parte o a la inexistencia en la carretera de la corriente continua y alterna. Y sin duda, Alta fidelidad fue uno de los grandes éxitos hollywoodienses del británico St...