¿Por qué una película cuesta ochenta millones (de euros o de dólares) y no diez? ¿Y por qué una de diez no cuesta tres o uno? A menudo se habla de cine y del elevado desembolso económico que supone sacar adelante una película, no voy a negarlo, pero no siempre se piensa que gran parte de ese dinero se destina a sueldos estratosféricos y a las comodidades exigidas por las estrellas -si hablamos de Hollywood, su caché podría financiar el rodaje de cuatro películas con actores y actrices que harían un trabajo similar (quizás mejor o quizás peor), pero cuyos nombres no llenarían por sí solos las salas comerciales-, a publicidad, a logística y, en la actualidad, a efectos digitales que apenas aportan más que pirotecnia y dígitos a los costes de producción. Otro de los factores que dispara los presupuestos...